Como buen domingo, hoy toca repasar mentalmente cómo se plantea la semana aunque por mucho que se le de vueltas, siempre acabe siendo distinta, y más viviendo en Tokyo.
La mía va a ser una de las más agobiantes desde que he llegado: tengo que presentar un proyecto el viernes a primera hora de la mañana, y ni siquiera está acabado, así que tendré que concentrarme 1000% en tener todo bien atado. Confío en que me de tiempo, y también en que el yanki se esté callao, aunque como ya voy viendo que esto último va a ser imposible, voy a poner a cargar el ipod.
Pero mi vida es mi vida, y no voy a vivir en Tokyo siempre, así que también planeo ir a Karate mis tres días reglamentarios, y además recibir la segunda clase de ceremonia del té el martes. Madrugaré más de lo normal para que en la oficina todo de un poco más de sí. Además el americanini no llega hasta las diez, así que tengo dos horas de calma que rendirán por cuatro.
Uf, el jueves tengo nuevo examen de kanjis y esta semana no me sé ninguno de antemano… todo va a ser cuestión de organizarse… a ver si es verdad que esta semana me meto pronto a dormir y los días me cunden un poco más, aunque yo sin mi capítulo de Los Soprano no me duermo.
¡Vaya!, me acabo de acordar que el sábado hay examen de Karate, y aunque yo no me puedo presentar porque tengo que dejar pasar seis meses desde el último, hay dos compañeras que sí que se presentan, así que es obligado que vaya para tomar buena nota de qué es exactamente lo que tendré que hacer en septiembre para que me den el tan esperado cinturón negro.
Vamos, que la semana se presenta furera, que diría mi madre:
- Lunes: Karate
- Martes: Ceremonia del té
- Miércoles: Karate
- Jueves: Examen de Kanjis y clase de japonés
- Viernes: Presentación del proyecto. Clase de Karate
- Sábado: Clase de Karate y gilamiento del examen
Y todo con más pereza de lo habitual porque desde ayer por la noche se ha presentado el tsuyu, la temporada de lluvias, en todo su esplendor, así que se tirará lloviendo todo el rato y no podré ir en bici, a parte de calarme hasta los higadillos.
Aunque no me quejaré porque allá de donde vengo lo han tenido mucho peor este año…













