Todas las entradas de: Tío Tosca

Añoro el tiempo de los blogs

25

Pues la verdad que sí.

Ahora que June, mi hija pequeña, ya no lo es tanto como para seguir reclamando cada segundo de cada minuto de la docena de cuartos de hora que me quedan entre trabajar y dormir. Ahora que Kota, mi hijo mayor, ya está más con otros que con nosotros. Ahora que vuelvo a ejercer mi derecho a ser el dueño real de mi tiempo, me he dado cuenta de que añoro el tiempo de los blogs.

Echo de menos levantarme por las mañanas con la cosa de ver qué me contabais de lo que se me había ocurrido por la noche. La diferencia horaria jugaba a ese juego; la mayoría de los que «escuchaban» lo que yo escribía, lo hacían mientras yo dormía.

Recuerdo que los mil grados centígrados del té mañanero y mi lengua se reconciliaban antes si esperaba leyendo y contestando a vuestros comentarios, qué coño, incluso borrando y bloqueando algún que otro trol que se pasaba a molestar, porque, supongo, cuando aquello, Twitter no era tan ciénaga como para ser el hábitat natural que necesitaban y es ahora.

¡Hostia!, hubo alguno increíblemente obsesionado con cada cosa que yo decía o hacía. Ahora que me acuerdo… ¡si hasta me medio reclamaron la paternidad de un chiquillo!.

Madre mía, aquella fue tremenda y me asustó de verdad hasta el punto de llegar hasta a dudar.

Menos mal que pasó pronto. :ikukin:

Pero a pesar de toda la soledad que llevaba encima, añoro llegar por las noches a esa casa vacía después de kárate, o de zarandearme la melancolía a puro trote por cien mil callejuelas de Tokio, y sentarme a escribir lo que se me había ocurrido o me había pasado ese o cualquier otro día. Y reescribirlo una y otra vez hasta llorar de lo bonito que yo pensaba que quedaba.

Y echarme a dormir con los ojos hinchados por pena y alegría a partes no siempre tan iguales.

Intenté, con cierto éxito, repetir la experiencia con los vídeos en Youtube, con los cortos en Instagram o TikTok, pero no es lo mismo. Siempre me ha gustado más escribir; me es más fácil, aunque no tenga mucho que contar la mitad de las veces. Es otra cosa, es más sincero, más real.

O que estoy mayor y no tengo el higo para chochins, que también puede ser.

Pero hoy parece que estos tiempos quedaron atrás. Hoy todo son vídeos, a poder ser cortos, con música a tope que capten tu atención por un rato antes de pasar al siguiente vídeo, y al otro, y al de después, y cuando te quieres dar cuenta, ya llevas una hora pegado al móvil y no te acuerdas ni de lo que has visto. Y tampoco importa mucho porque la mayoría de lo que sale ahí está absurdamente exagerado o es directamente mentira.

Pues me resisto, mira tu. Ahora que vienen más cambios en mi vida, he decidido que retomo el blog, que me niego a dejar de escribir.

Aunque no vuelva a ser lo mismo, aunque, permíteme, Cifu, ya no quede casi nadie de los de antes y los que hay hayamos cambiado. La mayoría somos padres, otros ikigaean y hay quien se ha vuelto más facha que los calcetines de Abascal, pero todos hemos coincidido en tener el blog con más telarañas que la decencia de Mazón.

Pues a mi no me sale de los cojones. Desde aquí reivindico que vuelvan los blogs y lo hago retomando el mío.

Volváis vosotros o no.

Okinawa 2024

Okinawa 2024

13

Efectivamente, cogimos un avión en Haneda y volamos hasta Miyakojima los cuatro.

IMG_1613

He de decir que el vuelo fue fenomenal, por experiencia propia ya te digo que el trato y el servicio que dan ANA o JAL está muy por encima del resto de compañías. Esto es así: más majos no pueden ser, todo el rato atentos con los críos, trayéndonos juguetes y paquetes de cosas para tenerlos entretenidos… un 10, si señor.

IMG_1389

Luego pues nos dedicamos a ir con el coche de alquiler de acá para allá sacándole fotos a la fantasía de playas que tienen por esos lares.

IMG_1309
IMG_1420
IMG_1429

El hotel, quitando el momento cucarachaca asquerosa que apareció ahí a traición detrás de una maleta, pues una gozada también. Yo me quedo con el buffet y el miyakosoba que desayuné prácticamente todos los días.

Si les preguntas a mis hijos no te oirán, porque siguen en la piscina metidos…

IMG_1483
IMG_1382

Y excursiones para acá y para allá según el plan de Chiaki. Por cierto, es curioso porque todos los sitios que visitamos los sacó de Instagram, cómo ha cambiado la película. En vez de buscar por Google, simplemente poner el lugar en el que estábamos en Insta y ahí salían fotos de gente haciendo cosas y de esa manera se hizo el viaje. Y no es el primero que hacemos así, es lo más fácil y efectivo, te lo digo ya.

Y así por ejemplo nos colamos en una cafetería al aire libre donde la premisa es que hay un gato que a veces viene donde los clientes y a veces no, pues a lo gato que van a su aire. En nuestro caso hubo suerte, pero lo que más me sorprendió a mi fue el café… creo que es el mejor que me he tomado yo en mi vida, ¡estaba buenísimo!

IMG_1343
IMG_1346
IMG_1342
IMG_1331

Pero para mi la excursión estrella, tanto que repetimos al día siguiente, fue la de la playa Aragusuku donde, según San Instagram Tadeo, si te bañabas más bien por el lado izquierdo, es bastante probable que veas tortugas marinas. ¡Hostias Pedrín que si vimos!, ¡que venían ahí como si nada las tías!. Y el caso es que es donde no cubre, no te tienes que ir mar adentro ni mucho menos. A June le compramos una colchoneta con un lado transparente de manera que podía verlas ella también y Kota con sus gafas de la piscina normalillas, y ahí que las vimos. La pena es que no tengo fotos entre que no quería meter el teléfono en el mar y que tampoco quería perder de vista a los críos, no hubo manera.

IMG_1495

Y la segunda triunfada fue lo de hacer shisas de barro. Esto ya lo hicimos la primera vez que fuimos Chiaki y yo solos y Kota siempre estaba con la cosa de querer enfangarse él también así que allí que nos plantamos y echamos un rato muy bueno. Kota y yo hicimos shisas y June y Chiaki colorearon otros porque June todavía es muy pequeña para estas movidas.

Básicamente te enseñan unos cuantos modelos del que eliges uno y después el profesor te va contando paso a paso como hacerlo:

IMG_1438
IMG_1439
IMG_1446
IMG_1447

El profesor menudo máquina, por cierto, los hacía en un titá…

IMG_1453

A quién no le va a gustá un shisa de barrico Okinawense, a quién no le va gustaaaaa

IMG_1457
IMG_1542

Luego en un par de meses te los mandan a casa después de cocerlos. A nosotros nos quedó un muy buen recuerdo, si señor, y conseguimos salir de allí sin que June se zampase un cacho de barro ni nada, ojo.

El lugar además es muy bonito, está como en una pequeña colina y todo alrededor esta lleno de shisas medio escondidos ahí, tiene un aire Ghibli muy bonico la historia.

IMG_1473
IMG_1470
IMG_1434
IMG_1433
IMG_1545

Y nada, que también nos pasamos por la tienda de helados Blue Seal, que es una marca de Okinawa, y que es muy pero que muy rebonica por dentro:

IMG_1515
IMG_1514
IMG_1507
IMG_1501

Y estuvimos también en el Mango Café, que es una cafetería que está al lado de unos invernaderos donde tienen mangos y hacen postres allí directamente. Había hasta cola para entrar, aunque las colas de Okinawa son de risa comparadas con las de Tokio, también te digo, no esperamos ni cinco minutos.

IMG_1577
IMG_1581
IMG_1594
IMG_1592
IMG_1582

Y el caso es que tienen una tortuga también allí que es muy gracioso porque se escapa del sitio donde la tienen metida y sale «corriendo» hasta que la pilla alguien de la cafetería y la vuelve a meter dentro de la caja aquella.

IMG_1575
IMG_1583
XZDR9973

Me hizo gracia, por cierto, la pegatina que tenía un coche de los que estaban aparcados allí que ponía «Esta conduciendo un gaijin», en plan para avisar a los demás conductores que un gaijin narigudo estaba al volante y que tuviesen paciencia con ese tarado. Tiene huevos la cosa.

IMG_1574

Lo de la cena en el restaurante de shabu-shabu ya os lo sabéis, creo.

IMG_1523
IMG_1522

Y nada, yo qué sé, Okinawa siempre es un lugar amable, un sitio al que volver siempre que se pueda, una muy buena fuente de recuerdos que espero que se queden siempre con Kota y con June al menos tanto como los tenemos nosotros grabados por entre las sienes. Me faltó tiempo para ver y clasificar las fotos y ahí fue donde apareció el señor del shabu-shabu que me hizo añorar los tiempos estos del blog donde pasé tantas horas y tantos buenos ratos… y pensé, ¿y por qué no retomarlo?.

IMG_1394
IMG_1493
IMG_1487
IMG_1573
IMG_1519
IMG_1520
IMG_1374
IMG_1606

Ojalá se acuerden de este y de todos los viajes que hicimos juntos. Ojalá…

IMG_1415
IMG_E1316
El señor del shabu-shabu

El señor del shabu-shabu

11

Tengo, siempre he tenido, especial cuidado con las fotos. Rasco muchos cuartos de hora al día para organizarlas en álbumes que están dentro de carpetas que a su vez están en carpetas más grandes. Ahí, en esos 26,118 ficheros están décadas de mi vida, desde cuando no salía yo porque no había nadie que me sacase, hasta ayer mismo que conseguí que mis dos hijos se estuviesen quietos un momento y logré robarles un par de jpgs antes de cenar.

Copio, subo, comprimo, duplico esas fotos con el objetivo de no perderlas nunca. Están en todos los ordenadores de la casa, desde la tarjeta de memoria de una vieja Raspberry Pi, pasando por teléfonos tremendamente lentos, pero con el almacenamiento igual de válido que el primer día hasta el par de iPads a los que mis hijos le dan el uso que jamás se le ocurrió a Steve Jobs: ver Youtube a todo lo que da. Menuda panda de taraos hay ahí en el Youtube japonés también, por cierto, que el que no habla a berrido puro, explota a sus hijos recién nacidos por los likes.

En fin, a lo que iba, que me lío. El caso es que mi mujer y yo hemos estado en Okinawa dos veces; la primera cuando estaba embarazada de nuestro primer hijo Kota y la segunda cuando éste tenía ya como unos cinco años, así que las fotos que tenemos son en playas paradisiacas donde a veces sale mi mujer con una barriga de las de no verse, no ya los zapatos, sino media acera, y otras veces sale un Kota de la edad de mi hija June de ahora con una sonrisa de oreja a oreja chapoteando entre cangrejos y aguas de color mentira.

Las fotos que os contaba también están en iCloud y de vez en cuando salen algunas de Okinawa por la tele a través de la Apple TV y el caso es que a mi hija June le da mucha rabia no salir. Esto es muy curioso, porque, simplemente por lógica temporal, tenemos muchas mas fotos en las que solo estamos tres y no cuatro, y a ella no le gusta esto un pelo. Siempre pregunta que dónde estaba ella y no es raro toparte con un berrinche al contestarle que no había nacido todavía. Como si, en cierto modo, la hubiésemos traicionado por hacer tal o cual viaje sin contar con ella.

Pobrecita mía también, coño. Kota ahí bañándose en el mar de las fotos de los catálogos y June, pandemia de por medio, con cuatro viajes a Shinjuku mal contados.

Así que decidimos ponerle remedio y nos fuimos a Okinawa este verano.

Los cuatro, por supuesto, faltaría más.

Fue un viaje muy cansado pero muy bonito. Alquilamos un coche, como es habitual si se quiere salir del hotel y moverse uno por la isla, y, gracias a Chiaki que lo organizó todo, visitamos un montón de sitios de Miyakojima a cada cual más bonito. Amortizamos playas, piscinas, hicimos figuras de barro e incluso buceamos con tortugas que se te acercaban como si fuese el perro del vecino que te conoce de toda la vida.

El último día lo teníamos reservado en un restaurante de shabu-shabu del que no sabíamos mucho más que que tenía actuaciones de música de Okinawa en vivo y que nos dejaban un hueco para aparcar el coche en la mismísima puerta.

Y allí que nos fuimos.

Nada más entrar nos recibió un señor que tenía una sonrisa que le engullía la cara, estoy seguro de que podrías oírle sonreír si cerrabas los ojos. Ahora que si los abrieses, también verías que era calvo como él solo. Debajo de una cinta que le tapaba la frente, quizás hacía décadas aquello era flequillo, había dos ojos que si fuesen más pequeños daría igual que estuviesen o no. Y qué energía, macho, le sobraron dos de los primeros cinco segundos desde que entramos para coger a June en brazos y llevarnos hasta la mesa entre canturreos y pasos medio garbosos, como entre bailando y andando.

Ojalá tener a alguien así en mi vida. Ojalá convertirme yo en ese señor.

Empezó a traernos platos y a contarnos cosas de cada uno metiendo bromas entre medias del estilo de «esta vaca la maté yo mismo», que le dijo a Kota mientras señalaba un filete y ya se estaba aguantando la risa desde la primera palabra. O las setas que eran de su huerto, esto pintaba a verdad, o la pasta miso que la hacían en su pueblo y que teníamos que probar sí o también sí… Esto pica, esto no, esta carne con esta salsa, esto con esto otro…

Y en lo que estábamos caldeando ya el estómago, aparecieron dos chavales jóvenes, quizás pareja, y empezaron a montar los instrumentos musicales. Él un piano electrónico, ella un shamisen de esos de Okinawa de piel de serpiente.

Y empezaron a cantar. Y el señor del shabu-shabu apareció de repente con unas castañuelas y se puso a bailar por entre las mesas. Y cantaba, y a June le tocó la nariz y a Kota le tiró de una oreja, y a otros niños de otras mesas alguna perrería parecida que no hacía sino elevar cada vez más las comisuras de nuestros labios.

Allí no había niño ni adulto que no se estuviese riendo con el buen señor que era el que reía más que nadie.

Después fue mesa por mesa con un par de castañuelas y otros instrumentos varios que les daba a los niños para que acompañasen las canciones. Les cogía en brazos, les sentaba en sus rodillas y les enseñaba a tocarlos y el caso es que los críos se dejaban hacer como si aquel señor fuese el abuelo que, en nuestro caso, nunca volverán a tener.

Nunca dejó de preparar comida, estaba muy atento a todas las mesas y en seguida aparecía otro plato apenas hubieses acabado el anterior. Había dos camareros más, pero si tenías la suerte de que te lo trajese él, te llevarías, además, una historia de aperitivo. Siempre contaba algo, siempre te sorprendía con alguna cosa que te la cascaba como si te conociese de toda la vida, con la confianza de saber que te tiene ganado desde el principio.

Llegó el momento de pedir la cuenta e irnos, pero no nos dejó hasta que consiguió que Kota y June, soborno de bolsa de golosinas mediante, se sacasen una foto con él. Y, con el restaurante a rebosar, todavía le sobró tiempo para contarnos un par de recetas a hacer con la pasta de miso que nos recomendó y explicarnos cómo salir con el coche, que no era tan fácil como parecía por el sentido de las calles.

Sin prisa, sin presiones, sin ningún tipo de agobios. Como si estuvieses en su casa en vez de en su restaurante.

June lloraba porque no se quería ir. Kota no dejaba de decir que teníamos que volver.

Y yo… yo quise ser ese señor. Quise imaginarme haciendo todos los días algo que hiciese feliz a los demás de esa manera. Anhelé poder tener tanta pasión por mi trabajo que se contagiase por los poros, que me gustase tanto lo que hago, que lo disfrutase tanto que solo con verme, se le fuese relajando la mandíbula a la gente de tal manera que acabasen soltándose las risas solas.

Porque eso sí es pura vida, de la que se siente y se contagia.

Esa misma noche decidí que iba a dejar mi mierda de trabajo y que iba a intentarlo.

Se me pasó pronto, en cuanto vi el recibo de la hipoteca.

Pero, mira, al menos he vuelto a escribir. Y de vez en cuando sigo soñando en ser como aquél señor calvo.

Calvo, pero como él solo.

Y la persona más feliz que he conocido en mi vida.

IMG_1531

El click (parte 1)

101

La alarma del nuevo reloj, ese que no suena y solo vibra, si uno quiere, me masajea el torrente sanguíneo a la altura del afluente de la muñeca izquierda, pero no cedo a su chantaje y vuelvo a pedir asilo al país de los sueños.

Una, dos, cinco veces.

El visado se me concede cada vez y cuando consigo por fin exiliarme de allí y logro despertar, olvidando lo que debería declarar en aduanas, han pasado más puñados de minutos de los que quería. Y es que la misión de levantarme al menos una hora antes que mis hijos, en teoría tan fácil, está siendo cada vez más complicada.

Llámame remolón.

O viejo directamente, pero hostia como cuesta madrugar últimamente.

Mi madre dice siempre que ella cuando se levanta necesita un rato largo para espabilarse. «Pues como todo el mundo» le indulgaba yo con la condescendencia surfeándome la comisura de los labios. Lo que no me contó ella es que esto no le pasa a los críos y que mis hijos «son personas» al 150% desde el minuto uno de levantarse y esa verbena, amigos, es jodida de sobrellevar cuando uno no ha acertado siquiera a darle al botón de la cafetera.

«Hijo, qué jego eres» me solía decir mi madre. Y mira tu que «jego» no está en el diccionario de los críos pero aparece nada más abrir el de los padres.

Así que intento levantarme una hora antes por mi propia salud mental, o más bien para no acabar matando a nadie, pero casi nunca lo consigo. Lo de levantarme digo.

Pero hoy si, mira tu; hoy he podido y hasta me he tomado el té viendo una serie en la tele y toda la pesca. A todo tren, te lo digo, no me privo de nada que para eso me he pegado el madrugón, sentado en el medio del sofá y con el lujo de que la manta me cubriese entero.

Hasta me sentía culpable.

Pero, ¡ay amigo!, apenas empiezan a salir los títulos de crédito cuando ya se escucha a mi hijo mayor subiendo las escaleras. Bueno, lo escucho yo y medio Tokio porque juro por Dios que pega unos hostiones a los escalones que a veces salta la app de terremotos de todo el vecindario. En Osaka se agarran a la barandilla, no me jodas.

Y normalmente no son ni las siete de la mañana. Menos mal que yo ya llevo un rato despierto porque esta mierda recién levantado tiene que subir el colesterol como poco.

– «BUENOS DIAS» -grita el cabrón. Hoy está contento porque pilló la varicela y ha estado una semana y pico sin ir a la escuela. Que quiere ver ya a los amigos, dice.

– «Hola, hijo, ¿qué tal has dormido?»-le contesta la legaña de mi ojo izquierdo.

«BIEN, MUCHO BIEN»- berrea en imperfecto castellano y en lo que me doy cuenta ya me ha quitado el mando de la tele y el maldito gusarapo amarillo ese que da chispazos aparece en la tele dicendo «pika pika». Del abogado pistojo que da hostias por la noche y el calvo gordo cabrón no queda ni la sombra.

Y ya está. Ya se acabó mi reinado.

Ha durado menos que el emeriter en España después de emeritear.

Pero bueno, mejor así que hoy toca rehabilitación en el hospital y ya va siendo hora de ir adecentando 見た目, que tengo unos pelos que sin llegar a ser el hámster que manda en Argentina, también da bastante coseja verlos.

[continuará…]

El primer rezo del año

Es tradición aquí hacer una visita a principios de año a un templo y aventarle por lo bajini tus rezos a quien sea que creas que te escuchará en tan solemne lugar. Dentro de mi almendra me guardo la firme opinión de que a nada que uno le de un par de vueltas, esto de pedirle cosas a trozos de madera con ojos pintados es de las acciones más delirantes que el ser humano ha ideado.

Pero bueno, como tampoco quiero ser el novio vinagres que no es capaz de adaptarse, raro será verme negarme a hacer esta visita con mi joven novia de entonces que nunca habría pensado que fuese a ser la madre de mis hijos ahora. Dos, ni más ni menos, quién me lo iba a decir a mi…

Hostia es que mira que es guapa mi mujer y lo poco que se lo digo, joder.

Total, que antes de casarnos, como no podíamos vivir juntos, pues quedábamos el primer día del nuevo año para ir al templo que quedase a mitad de camino entre su casa y la mía para, insisto, rogar que un cacho de un árbol pintado nos solucionase la vida. Menos mal que se reza en silencio, bastante tenía yo con aguantarme la risa con la comedia.

“Dame salud y dinero y esas cosas y que no se me note demasiado que no me creo nada, por favor”

Lo que no me hacía gracia, ni por dentro siquiera, es la cola que se solía formar para tan absurdo pero noble acto… el número de esquinas que la gente doblaba era directamente proporcional a lo cerca que estuviese el templo de una estación de la línea Yamanote. Y hostias, que a principios de año no estábamos en pantalones cortos precisamente.

Noten ustedes que hablo en pasado porque resulta que la mujer con la que me casé vivía en un templo, que su padre era monje budista y que ahora lo es su hermano mayor. Y que la comida de principios de año la hacemos allí, en casa de mi suegra, que tiene un altar enorme y un taiko de medio metro de diámetro y hay un señor que es mi cuñado que se rapa el pelo y tiene gafas y le mete cera al tambor mientras murmulla movidas a lo Antonio Ozores a la par que toda mi familia política le hace los coros con un rosario entre las palmas de las manos y los ojos cerrados.

Vamos, que hace más de una década ya que no tengo que hacer cola para rezar porque monto a los críos en el coche que tenemos aparcado en la puerta de mi casa y lo siguiente que sé es que estoy en un templo comiendo movidas que no quiero ni preguntar que son, pero que están muy buenas y después basta subir al piso de arriba para ponerse delante de nuestro trozo de madera con ojos y pedirle cosas en silencio que, oye, con la tripa llena parece que uno se aguanta la risa mejor.

Y allí me veo yo: un pueblerino de 47 años que tenía 15 antes de ayer y daba la vuelta a Ibarra comiendo pipas con el Pirri por Zalla, rezándole a un altar budista, tan acostumbrado ya a sentarme en seiza que ni se me duermen los pies ni siquiera añadiendo el peso de mi hija sobre las rodillas.

Con un rosario que me dan que no sé si sirve para tener más wifi con el servidor al que llegan los rezos o qué, moviendo los labios así como si estuviese yo también Ozoreando en japonés antiguo mientras pienso, para mis adentros, chorradas del estilo de que si te sientas demasiado atrás en el váter, el chorrillo te dará en las pelotas y de repente eso parecerá el campanario del pueblo llamando a misa. Y me apunto twittear esta mierda mientras me aguanto la risa como un jabato porque el resto de adultos de esa habitación se toman la movida muy en serio y el respeto debe ir por delante, sobretodo si es familia.

Y además, que en casa de mi suegra, que es un templo, se come divinamente.

Matilda, o como se llame

1

Desde hace más de un año, después de correr, llevo notando cierto malestar en la pierna derecha. Es un dolor raro en la ingle, como si algo se hubiese desencajado ahí o estirado de más… nada que ver con músculos o agujetas. Pero el caso es que si dejaba de correr unos días, el dolor se perdía por entre los nervios para volver después de alguna carrera que me echaba de contrabando cuando el trabajo y mis hijos no miraban.

Total, que acabé yendo al médico. Como mi padre tenía una hernia y parece que a veces la cosa puede venir de ahí, pues a la clínica de hernia que me fui. Nada, hernia no, pero si que los ojos del médico vieron algo raro y me envió a que fuesen los ojos de un médico de huesos y cosas de moverse los que me mirasen, y allí que me fui, claro.

En la radiografía más clara que me han hecho nunca se veía que, efectivamente, el hueso estaba un poco hinchado, y que la articulación andaba desgastada, sobretodo si lo comparamos con la ingle izquierda, que esa no duele ni protesta.

Principio de artrosis, dice.

Hostia, dije yo.

Hombre, tu me dirás, «artrosis» suena a tener veinte años más, ¿no?.

No queda clara la razón, tampoco es que yo corriese demasiado o hiciese ejercicio de más, desde que tengo hijos, mi sensación es que hago demasiado, si, pero de menos. No sabes que no tienes tiempo hasta que de repente todos los días se hace de noche y resulta que a ti te parece que te acabas de levantar.

Si es cierto que le di muy fuerte al Karate antes de que naciese Kota, yendo todos los días de la semana incluso, estirando mucho en casa, quizás pasándome un poco con un artilugio que me compré para tratar de abrime de piernas a lo Van Damme. Bueno, también estuvo lo de la maratón de Tokio, algunas Spartans… pero tampoco de volverse puros locos.

Tengo amigos muy cercanos que hacen el triple que yo y, bueno, la ensalada de razones aliñada con los casi 50 años que gastan mis orejas, es irrelevante ahora mismo.

«Lo importante es lo que hagas a partir de ahora: que reposes, que dejes de correr, deja de hacer nada que haga que te duela. Si paseas y te duele, no pasees. Si puedes estar en casa en el sofá, mejor»

Nah, yo no puedo estar en el sofá en casa, me hierve el culo.

Pero bueno, haremos lo que se pueda.

El tratamiento consiste en una medicación para bajar la inflamación, unas pastillas tan pequeñas que no tengo claro que no sean mentira, y rehabilitación. De dos tipos: masajes y ejercicios con una chica para fortalecer músculos y no perder movilidad y luego también un par de máquinas que dan calor y vibraciones y no sé que más.

Así que mira, de repente mi rutina vuelve a cambiar y tres veces por semana doy un paseo, mientras no me duela, al hospital para uno u otro tratamiento. «Rehabi» lo llaman aquí, comiéndose sílabas a lo «Famima» o «Famires».

Estoy mejor, bastante mejor, incluso puede que pueda volver a correr en unos meses. Gracias por preocuparos, sigo con la historia, si me dejáis, que esto no trataba tanto de mi y me he liado .

Los días que toca máquinas son diez minutos en cada una. La primera me explicaron que es como lo del microondas pero más suave, yo lo único que sé es que da calorcito y gustete y que no se puede usar el móvil porque te lo descojona. La segunda vibra mucho y también se calienta y la verdad es que si que parece que surte cierto efecto y uno está mejor después de esos veinte minutos.

La historia es que hay mucha gente que va a esta rehabilitación, la mayoría bastante mayores que yo. Y las máquinas están preparadas para funcionar de dos en dos a la vez. Tu te sientas y puede que en la silla de al lado tengas a alguien también dándose el tratamiento. Y claro, no puedes mirar el móvil porque se descuajaringa por la radiación o no sé qué. También dependiendo de donde se de uno el tratamiento, la silla puede mirar a un lado o a otro, no es lo mismo lo mío de la pierna que es por delante, que al que le duele la espalda.

Así que el otro día coincidió que una señora que apenas podía andar sin su bastón, con la espalda tan encorvada que dudo mucho que pudiese ver cualquier cosa que quedase en la parte superior de su inmediata vertical, se sentó orientada directamente a mi que acababa de empezar a darme rayos de esos.

Diez minutos mirándonos de frente; diez minutos tratando de no mirarnos.

O no, porque en cuanto ella me vio que era extranjero se echó a reír. Y uno que pensaba que no cabía una arruga más en esa cara.

¿Y tu qué haces aquí?

Pues ya ves, que la ingle que la tengo no sé como y me duele.

¿Ya? ¿tan pronto?, pues si que estamos bien con lo jóven que eres. Bueno, ya verás como esto te lo alivia. Aquella máquina de allí no hace nada, pero esta es la buena, a mi la espalda a veces me deja de doler todo el día si me doy esto. Oye y tu no eres japonés, ¿no?

Jajaja, pues la verdad que no. Soy de España, del norte.

Anda, yo conozco a una chica de Barcelona. Bueno, chica, tiene ya casi noventa años, nos hicimos amigas cuando vino de visita y la he ido a ver muchas veces allí. Ya no puedo, claro, pero seguimos hablando por teléfono de vez en cuando. La conocí cuando estaba soltera y ahora tiene cuatro nietos, qué barbaridad.

¿Entonces hablas español? ¿me entiendes? le digo en castellano, hasta entonces la conversación había sido en japonés

Un poquito dice la señora más entrañable a este lado del río Sengawa pero olvidado todo. Tuve novio catalan pero ahora muerto ya y hace gesto con el pulgar hacía abajo y se ríe muchísimo, casi carcajea.

Yo también claro, a ver quien no.

La chica de recepción hace rato que está con la sonrisa tonta de vernos hablar, ésa si que no la vio venir ella: el extranjero que viene ahora nuevo de risoteo con doña Matilda, o como se llame, que lleva toda su vida enchufada a esa máquina tarde si tarde también.

Yo estoy casado con una chica japonesa y tengo dos hijos y ya vivo aquíretomo el japonés pero a veces echo de menos hablar en español.

Pues yo voy a volver a estudiarlo para que hablemos en estos ratos si nos volvemos a juntar aquí. Aunque si te pones bien no vuelvas, ¿eh?, que esto está lleno de viejos y se vuelve a carcajear aunque en el tono del final de ésta última risotada se pueda percibir un deje de morriña, una miaja de melancolía y un buen puñado de resignación.

Una máquina pita. Es la mía, que ha dejado de contar los minutos. La enfermera, que hacía rato que nos estaba mirando, viene al instante y aparta el brazo mecánico de la parte superior de mi pierna derecha mientras me otsukaresamea.

頑張ってね ganbatte ne, «mucho ánimo» me dice Matilda, o como se llame, el próximo día se lo pregunto porque ojalá que haya muchos próximos días, aunque me deje de doler.

Gracias le respondo en castellano adios.

Adios contesta, contentísima, también en español, como si esa palabra se le hubiese olvidado y de repente yo hubiese desbloqueado mil millones de recuerdos adheridos.

Y yo, cojeando en los pasos asonantes, me vuelvo a casa con las ganas de llevarme en brazos a Matilda, o como se llame, y su bastón a la cafetería más cercana para que me cuente todo sobre su novio y su amiga la catalana, o lo que quiera ella con tal de que siga hablando hasta que no queden albas que encender.

Chibiko chan

1

Hubo muchos tipos de momentos antes del primer día de la escuela de Kota pero los peores vinieron después de la primera semana; y es que se entendió pronto que la escuela no es la guardería pero en otro lado y, hostia, resulta que de repente hay un pupitre del que uno no se puede levantar a destiempo y profesores que son más profesores todavía y deberes y horarios y normas, muchas normas.

Las mañanas, otrora plácidas cual aguas de piscina por abrir, se convirtieron de repente en el Mar Menor con ventisca. ¿Tu sabes de eso que te levantas habiendo dormido mal? En esos días debería estar legislado poder estar de mala hostia durante al menos un par de horas. Vamos, que si alguien te toca la huevada de 6 a 8, poder echarle un grito con la constitución en la mano sin repercusiones legales ni maritales. Bueno, pues añádele a ese estado encabronil a un chaval de 6 años quemando todos los cartuchos para no ir a la escuela desde primera legaña: empezando por fingir dolores de cabeza (o estómago según sea jueves o martes), hasta enfados, refunfunamientos y pejiguerías varias acabando, casi siempre, llorando agarrado a la pierna adulta más cercana implorando clemencia.  

Joder, ni que fuese el de 1917 con la carta.

Además es que a la escuela tiene que ir solo porque no se nos permite a los padres que le acompañemos. Es parte de la movida cultural de aquí y a mí me parece bastante bien porque así espabila y además hay un montón de jubilados a esas horas al loro de que no pase nada, sobretodo en los pasos de cebra. También se turnan los padres para estar con la banderita, así que cuando me toque, ya haré informe de las caras de los chavales cuando vean a un Zalluco ahí gritándoles «¡¡¡cuidao coño!!!».

El caso es que las vueltas tampoco eran muy allá: la hora y media echapestil con sus «gakko kirai» y «gakko yada» no nos la ahorraba ni media docena de choco tamagos de Doraemon dados como ofrenda.

La hostia, qué drama todo. Y espérate a cuando toca ponerle a hacer los deberes. Sálvame deluxe.

Por ponerle contexto al asunto, dejadme contar que nos mudamos hará algo más de medio año. Es una especie de urbanización donde hay diversas casas unifamiliares, todas diferentes pero del mismo estilo y nosotros fuimos los primeros en llegar. Estuvimos solos tres meses y poco a poco se han ido vendiendo las casas de alrededor. La primera familia que vino tenía una hija de tres años menor que Kota, la siguiente vino con dos chavales pero también de edades diferentes por lo alto y por lo bajo. A la tercera vino la vencida y es que la hija tiene la misma edad que el Toscaner semijaponés que anida en mi refugio y resulta que han hecho buenas migas. Hemos, diría, porque nos llevamos bien con los padres y no es raro el día en que los críos se juntan en nuestra o en su casa para echar la tarde dando gritos.

Sabiendo del remolonamiento de Kota a las mañanas y viendo que su hija no tenía ni medio problema (pa que luego digan del sexo débil), decidió venir a buscarle para ir juntos. Así que a eso de las ocho, suena el timbre y el Kota sale ya con una sonrisa en la cara escopeteado por la puerta para ir con su nueva amiga encantado al cole. Además es que el cabrón se hace el chulito delante de ella… resultado: se acabaron los lloros y las mierdas mañaneras. Yo casi me santiguo cuando la veo venir por la ventana. Cásate con él, por Dios.

Pero al ir a clases diferentes, raro es que a la vuelta coincidan. Yo como curro desde casa, solía salir a la puerta de la calle a esperarle y ayudarle con la mochila, porque menudo mamotreto me lleva, que esa es otra, y así también intentar que no venga tan vinagres de la escuela; a ver si al saber que estoy ahí esperándole le animase un poquejo la vuelta…

Al de unos días, y en lo que estoy regando las plantas, escucho: «ese es mi padre, es español». Y veo que Kota viene con un amigo y está todo orgullo de presentarme (algún día habrá que hablar con él seriamente sobre esa presentación). Pasada la sorpresa inicial, le empieza a enseñar al nuevo colega la casa por fuera, la bici, el patinete… pasando de mi y de mi cuarentón culo.

– ¿Kota, hoy has venido con un amigo?, le pregunto, ¿cómo se llama?
– Ni idea, yo le llamo «Chibiko chan» (chibiko significa algo así como «enano»)
– Pero no le llames eso, hombre
– Na, si él se ríe, no le importa
– Bueno, pero no se lo llames, entérate de como se llama

Hoy Kota ya no vuelve solo prácticamente nunca. De hecho, ha enseñado a su «padre extranjero» ya a media escuela, solo les falta echarme cacahuetes y decirme «sit sit». Yo a veces ya ni salgo. Raro es el día que no aparece con cuatro o cinco chavales y se tiran un rato dando voces ahí en la puerta de casa. Y yo que me alegro, ojo.

Ayer, un buen rato después de la hora de volver de clase, llamaron a la puerta. Era Chibiko chan, o Kohei kun como se llama de verdad. Que no le abren en su casa, que llueve y hace frío y no sabe qué hacer y se le ocurrió venir donde «Diaz san». «Hostias, claro, entra, sube que Kota está arriba!!».

Y a Kota se le iluminó la cara. ¿Que formaron el apocalipsis en el rato que tardó la madre en venir a buscarle? efectivamente, el-pu-to-a-po-ca-lip-sis: todavía estoy buscando el mando de la Switch, a saber donde coño lo metieron.

¿Que Kota se ha echado colegas y va y viene todo contento de la escuela?. 

Si.

¿Que se hace mayor? ¿que empieza a pasar de mi culo?

También.

IMG_7502

Hasta siempre, Soke

El día 8 de Diciembre falleció Hirokazu Kanazawa a los 88 años de edad. Desde aquí querría expresar mis condolencias a toda la familia y mi gratitud por todo lo recibido. Casi sin saber japonés yo me empeñé en ir a sus clases y no encontré más que brazos abiertos y palabras de bienvenida en su dojo. Las veces que venía Soke a dar la clase, uno sabía que había que estar a la altura y saber apreciar lo que se estaba viviendo.

Yo vine sin fuerzas y él me prestó muchas de las suyas, sin saberlo.

No sé qué decir. Descansa en paz, maestro. 

 

That’s the way you do it

Todo empezó cuando el bueno de Sting empezó a reivindicar su MTV justo antes de que alguien se despachase a rabiar con la batería. Ahí es cuando subí el volumen a todo lo que daba, para que Mark me desquebrajase la crisma a puto acorde vivo.

Al salir del tren me comía la estación. «We got to move these colour Tv’s» y yo a toda puta hostia escaleras arriba, de dos en dos, de tres en tres, riéndome de los zampabollos de las escaleras mecánicas. Tanta prisa por salir corriendo del tren para llegar el primero a no mover los huevos, maldito disparate.

Así que cuando aquel salary man con cara de ser una persona de mierda nos pegó aquel empujón a mi y a una pobre señora que iba a mi lado, no pude dejarlo pasar. «We got to install microwave ovens» decía Knopfler cuando me quité los auriculares y salí detrás de él a lo Javier Bardem en Los lunes al sol cuando no le cogen el panfleto. Le cogí del brazo y le hice pararse; él me miró con su cara de sorprenderse.

Concretamente con cara de persona de mierda sorprendida.

– Oye, ¿sabes que hace un momento nos has pegado un empujón de cojones a mi y a una señora? ¿te parece normal? ¿tanta prisa tienes?
– Eh, eh, esto, eh

En ese momento me di cuenta de que me sacaba bastante altura. Es igual, yo tenía la guitarra del Money for Nothing acelerándome la vida.

Te reviento. Te reviento.

– Así que discúlpate
– Uruse -vete a la mierda, me dice en tono despectivo- urusee yo moooo
– Ayamare! ayamare! -que te disculpes, cojones!

Hizo una mueca de desprecio y se dio la vuelta con la mayor chulería a este lado del río Sumida. Entonces yo, sin pensar, le di un empujón, bastante mas empujón de lo que pretendí y veo que casi se estampa contra una columna y al esquivarla, a pocas se va al suelo.

Esa no la vio venir; hay que decir que yo un poco tanto tanto, tampoco.

El elemento se volvió para mirarme pero con cara de mierda asustada esta vez, se giró y aceleró el paso saliendo casi corriendo. Yo me quedé mirándole pensando en que si hubiese habido un policía cerca tendría yo las de perder y me podría haber metido en un jaleo sin ningún sentido…

En fin.

Me puse otra vez los auriculares y entonces lo que sonaba era el principio del solo del final del Sultans of Swing del Alchemy.

La virgen santa, hoy arreglo Tokio.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=oIDYl-bfvw0

Tokiotarrak. Peio


Primer extracto de la novela de ficción que estoy escribiendo y que, si todo sale bien, verá la luz algún día. De momento voy copypegando fragmentos para tantear un poco, que de reacciones se azuza uno.


Peio.

– Hasta los huevos estoy yo de japón-y-japán, joder, esa panda de fanáticos que todos los días me dan la turra con dibujos animados y figuritas y hostias, coño. Encima, ojo aquí, tengo que aguantar también al otro bando, no te lo pierdas, el típico japonés que me convierte en un tópico andante nada más verme: paella, toros, fútbol, sangría… ¡sangría, macho!, ¿¡pero qué!?, si nosotros los sábados bebíamos kalimotxo en la plaza detrás del ambulatorio por si venían los municipales a pedir carnets. Mira en la plaza de toros de Bilbao si que he estado, concretamente viendo a Sabina y a Los Rodriguez. Toros, dice.

– Ya, ya sé que soy un vinagres, es tan obvio que la duda hace hasta gracia. Últimamente me lo digo mucho; aunque de encías para afuera todo dientes, ¿eh? que la simpatía no debería verse reñida con el, bueno, ¿desengaño, quizás?. Quiero decir que desde mi piso de Bilbao con mi camiseta con un kanji ocupando media pechera viendo capítulos subtitulados de Naruto, era más feliz que la hostia. ¡Eh!, ni puta idea de qué ponía en ese kanji, pero lo lucía por la calle Autonomía desde Basurto hasta San Francisco si hacía falta, más flamenco que ni sé.

– Pero… ¿aquí?, bueno, pues vas desmitificando la movida… es como si vuelves a ver la de los cazafantasmas ahora, que, coño, pues no es lo mismo. Un ejemplo: en mi barrio cuando son las fiestas cuelgan farolillos de lado a lado de la calle; son muy llamativos con sus caracteres japoneses, sobretodo si los balancea el viento o por la noche que están iluminados. Bonito bonito, pero luego empiezas a entender lo que pone y no son nombres de samurais de la época Edo, ahi lo que pone es «Mercería Mariko», «Ramen Yoshida» o «Súpermercado Kitamura».

– O cuando te vas a montar en un tren por la mañana y te llevas empujones, hostias y malas caras solo por… ¿por vivir y ser?. Encima tienes que leer artículos por ahí sobre la educación y «la exquisitez de los modales japoneses»… al que escribió eso me lo llevaba yo de Meidaimae a Shinjuku a las ocho de la mañana para que le quitase la tontería a paginazos en la cara el malnacido del periódico del tamaño de la primera Micromanía que se empeña en leer siempre en el medio de un vagón hasta las trancas de seres humanos; o esa marea de gente, tarados todos completamente, que salen del tren avasallando todo lo que se encuentren por delante sin razonar que a lo mejor en fila unos detrás de otros, salían igual.

– Así que no, lo siento, no aguanto a Miguel por eso mismo. Vamos, no es que no le aguante, pero paso de ir por ahí con un tío cuyos valores son Instagramear a todo lo que da autoproclamándose experto influencer sobre el «país del sol naciente» como si aquí todo fuese perfecto. Vamos, no me jodas, yo lo que quiero es tomarme una caña en paz sin mierdas y artificios que todos los de aquí sabemos que son mentira, joder. Ahora que tiene su público, claro, si no no haría lo que hace; pero yo ya tengo una edad para que me robe mis «kanpais» la cámara del iPhone de un tipo que se va a preocupar más por los likes que por lo que yo pueda contarle.

La que se estaba liando, y eso que Laura solo le había mandado un Line para ver si se venía a la Yamatón de ese año, pero Peio se encendía fácilmente en cuanto se enteró que Miguel estaba incluido en el lote y decidió, hecho inusual, contestarle por teléfono.

– Perdona la turra, chica, pero es que cada vez es más difícil quedar aquí con alguien normal para hacer algo normal sin tanta mierda de redes sociales, postureos y apariencias. Ya sabes que no va contigo la cosa, ¿eh?. En fin, que no, que no voy, gracias por avisar de todas formas. Pásate un día por casa y comemos algo, que me he comprado una cazuela de barro y ahí el marmitako tiene que salir rico rico. Pasadlo bien, ya me contarás las payasadas que veas.

Peio decía estas cosas siempre muy convencido. Ya eran unos cuantos años viviendo en Tokio, la docena no la volvía a hacer, y no acababa de estar todo lo a gusto que pensaba que debería. La ilusión, las ganas, la fuerza del principio se fue malbaratando a base de desengaños; si sumamos a eso que a su vez se engañaba a si mismo, ya tenemos la receta de su vinagreta personal. Nunca lo confesaría, pero lo cierto es que habría dado cualquier cosa por ser un youtuber de éxito de esos de los que tanto despotricaba, por ejemplo, y poder dejar un trabajo que hacía años ya que no le aportaba más que aburrimiento y la horrorosa sensación de estar perdiendo miserablemente el tiempo, y con él, su vida.


Continuará…


Ya sé lo que es la vida

1

Tengo muchos recuerdos de cuando era niño, bueno, supongo que como todo el mundo. Lo que quiero decir es que tengo algunos recuerdos que sobresalen, que se recalcan solos quizás por haberles encontrado algún significado. Es más: ahora con Kota, diría que, por comparación, se van como remachando en mi mente uno a uno formando una hilera de puntos desde entonces hasta hoy, superponiéndose con los nuevos que voy atesorando con el privilegio de vivir su infancia.

Recuerdo decirle a alguien muy cercano, hace ya muchos años, la contundente frase de «ya sé lo que es la vida». Confieso que no sé a santo de qué; a esas edades todo son bravuconadas. Yo tendría algo así como quince años. Y esa persona me dijo que no tenía ni idea, que quizás mi abuelo, que por entonces tendría unos setenta años, lo sabría, pero que yo desdeluego que no.

Era verdad, no tenía ni idea.

Hoy a mis cuarenta y un años pienso, arrogante de mi, que lo tengo algo más claro y aunque cambie y piense de manera distinta en los años venideros, me aventuro a asegurar que la percepción final no se diferenciará mucho.

Mi abuelo luchó en la guerra civil. Como resultado, aparte de todo lo que solo él sabrá, estaba medio sordo, le faltaban trozos de oreja y uno de los agujeros de la nariz lo tenía cerrado. Tenía incluso restos de esa metralla todavía incrustados en la cabeza; recuerdo uno en la frente que siempre me decía que lo tocase y hacía el ademán de morderme la mano cuando la acercaba.

Dios, cómo quería a mis abuelos. Venían todos los días por la tarde a casa y se sentaban un rato en el sofá. Qué poco caso les hacíamos yo y mi adolescencia que casi ni saludábamos encerrados en el cuarto. Pero no dejé de quererles ni un segundo, eso lo sé de veras, mi infancia fue inmensamente mejor a su lado.

Pero un día mi abuelo se murió. Así sin más. Bueno, tuvo sus complicaciones tiempo antes, pero parecía haberse recuperado bien.

Recuerdo ir ese día con mis padres a su casa, como tantas y tantas veces hice solo, y que estaba en la cama; parecía costarle mucho respirar. Le di un beso y hablamos algo antes de que se lo llevase la ambulancia.

Y ya nunca más le volví a ver.

Recuerdo la reacción de su hijo, mi padre, la de mi abuela, la de mi madre y la de mi hermano Javi pero no recuerdo la mía. Javi estaba muy unido a él y sin embargo apenas parecía afligido por su muerte. O al menos no como el resto de nosotros aunque nunca ha dejado de recordarle y hablar de él. Siempre suele acabar diciendo que «el abuelo a mi me quería mucho», sabiendo todos que es una inmensa verdad.

Mi abuela todavía vivió unos cuantos años más pero nunca fue lo mismo. Yo iba a verla muchas veces a su casa; ella se empeñaba en vivir sola, hasta que por fin la convencimos de que viviese con nosotros. En los días de visita me solía cocinar lentejas y una vez en vez de chorizo, le echó el corcho de una botella de vino. Una tarde me preguntó por Javi y al de poco me volvió a preguntar y después otra vez. Así es cuando me di cuenta que algo no estaba bien. Al final, cuando íbamos todos a verla, nos contaba, siempre afable, que su hijo y sus nietos iban a ir a verla pronto. Y eramos nosotros.

Muchas cosas pasaron después. La mayoría diría ahora que se veían venir de alguna manera: volví a Japón, me casé, cambié de empresa muchas veces, tuve un hijo, las cosas empezaron a ir como uno pensaba que deberían ser… hasta que pasó el mayor imprevisto de todos: la muerte de mi padre.

Fue todo muy de repente, todavía me lo parece; a veces incluso sueño que es mentira. Pero no lo fue, no lo es: un dolor de garganta, algunas pruebas, operaciones, mucho coraje en una lucha que parecía interminable hasta que finalmente concluyó.

Y ya nada es igual. Estamos desarmados, desbaratados. Y eso ya va a ser así para siempre.

Esto es un teatro cuya implacable función se repite inevitablemente generación tras generación, la única incógnita es cuando. Es algo que sabes pero no eres capaz de entender del todo hasta que de repente alguien que estaba, ya nunca más está, y no te queda otra que pensar en ello.

Solo cabe esperar que pase en el orden correcto.

Así que hoy creo, al menos, intuir que la vida no es solo esperar a que amanezca y anochezca siempre. Hay que llenar eso del medio y hay que pensar muy bien como desde ya porque cada vez tenemos menos tiempo. Mi vida es salir de la oficina ya mismo porque ver el brillo de los ojos de Kota corriendo por el pasillo a recibirme no es siquiera comparable al mayor de los sueldos. Es estar bien, ser y saberme capaz la mayor parte del tiempo restante posible, que no me falte el aire por subir dos escaleras llevándole en brazos. Es saber, es querer, es empeñarme en que, y nunca darlo por hecho, Chiaki se alegre cada día de verme como yo lo hago cuando la veo, es empecinarme en que siempre tenga algo nuevo por lo que acordarse de mi sonriendo como solo ella sonríe.

Es llorar al ver las poesías que escribía mi padre, como la de Chiaki cuando nos casamos o la de Kota cuando nació, poesías escritas a mano que conservo en hojas ya amarillentas como los tesoros que siempre fueron. Es honrarle y recordarle viendo sus fotos, trayéndole siempre que puedo para que Kota sepa y siga sabiendo siempre del padre de su padre a pesar del poco tiempo que pudieron pasar juntos.

A veces es un paseo, un árbol, un río o la luna más redonda del universo. Otras es una tormenta, un invierno en pleno verano, un dolor de muelas, un estómago encogido.

Es una cita romántica a tres con menú infantil de por medio, son las palomitas del cine en una película de Anpanman, la varita de hacer pompas de jabón, unos calcetines con tomates.

Es hacer por sentir y hacer sentir para que los que se quedan lo recuerden.

Son risas y son lágrimas, a veces a partes iguales. Son recuerdos y anhelos de días que parecen mejores. Son personas que se recuerdan al azar. Son olvidos a propósito, sueños incumplidos, esperanzas que siempre esperan.

La vida no es más que saber que todo importa lo justo porque lo importante lo llevas sintiendo hace tiempo.

Cráter del monte Fuji a vista de dron

2

Esta mañana me he acordado de mis planes para grabar la cima del Fuji con un dron y como el bicho duró veinte segundos en el aire para estamparse contra la ladera donde yacerá para siempre jamás :triki:

Total, que yo quería hacer algo parecido a esto, bendito de mi (probablemente aunque hubiese conseguido volarlo sin problema, no le habría llegado a este vídeo ni al dobladillo del calcetín)…

httpvh://www.youtube.com/watch?v=wbNURTVsVYc

Hostias a un profesor en un aula japonesa

Se ha hecho viral un vídeo grabado en un aula en el que se ve a un alumno darle hostias a un profesor. Por lo visto, después de advertirle tres o cuatro veces que dejara de usar la tableta en clase para ver películas en vez de para lo que era, el profesor decidió requisársela y el alumno respondió de malas maneras envalentonado por las risas del resto de compañeros de la clase; le pega puñetazos, patadas y hasta le engancha de la pechera:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=qi4PYw8EUkY

Yo, si os digo la verdad, procuro no darle vueltas al asunto (en mis tiempos, un compañero de clase también le levantó el puño a un profesor, aunque luego la cosa quedó en nada), pero ando con la mosca detrás de la oreja por si le puteasen a Kota por ser «half» como le llaman aquí. Buff, no sé ni la que podría preparar si pasase algo así…

Coche a la fuga por el cruce de Shibuya

Las imágenes son la hostia… resulta que el otro día un coche se saltó uno de los semáforos del cruce de Shibuya aquí en Tokyo y una patrulla de la policía fue detrás de él. El coche, un monovolumen bastante ganso, hizo un giro raro y se volvió para el cruce pero al ver que le daba el alto la policía decidió acelerar y tirar por el puto medio justo cuando estaba pasando todo Dios por ahí. Las imágenes impactan bastante más que nada por lo que pudo haber sido y no fue:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=wzAJyW5O0qk

Menos mal que no le pasó nada a nadie, joder, que yo paso por ahí dos o tres veces todos los días tanto andando como con la bici, mecagüen su ぷ田 madre. Aunque lo que más me flipa es que la policía no le haya cazado, vamos, que se dio a la fuga como si nada y todavía andan buscándole… tiene huevos, en el puto centro de Tokyo donde tenía que haber mil coches de policía atentos por lo que pudiese pasar, y luego mucho silbato y mucha hostia, pero luego para nada!!

Si os fijáis en las imágenes, hay un valiente que estaba cruzando y que decidió darle una patada al coche pero de la inercia se fue al suelo. Al señor ya se le conoce como キックおじさん, «el tío de la patada» y no dejan de sacarle en todas las teles, dejando siempre la conclusión de que al menos hizo más que la policía…

httpvh://www.youtube.com/watch?v=chdC-D5hWS4

Por cierto, como la reflexió Toscanil extra, diré que siempre me ha llamado mucho la atención el cuidado con el que las ambulancias y los coches policías conducen cuando están con las luces puestas y además a todo Dios se la suda mucho que las tengan: no se les suele ceder el paso y se pasa de ellos. Este vídeo es bastante extremo, pero muestra una situación que yo he visto varias veces y es que los peatones no les dejan pasar, directamente:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=omg5edz6kIo

En fin, esperemos que no pase ninguna gorda, porque no sé hasta que punto estamos aquí protegidos, la vírgen… :posna:

Kota y el espejo

Llevo recopilando fotos de Kota que teníamos perdidas en el móvil de Chiaki y en los míos (si, yo tengo un historial bastante bonico con los iPhones que se rompen con mirarlos, también te digo). Hay un montón, más de 5000, ahí voy todas las mañanas poco a poco quedándome con las mejores y justo ahora mismo me he encontrado unas cuantas de una de las primeras veces que se miraba en un espejo.

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-62ARyDjURO4/WcBDT7nuc0I/AAAAAAAB7VQ/NSekBTx3DC0r3_hSWIU2bQVE-4-HbkuMwCCoYBhgL/s144-o/IMG_7677.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243074604921666″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7677.jpg» image_size=»2213×2950″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-wh8HJxF-7Qk/WcBDT_H8IgI/AAAAAAAB7VQ/xWik_J3IjSECtYZEuCdvKOjYdrS4I9RbgCCoYBhgL/s144-o/IMG_7676.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243075545342466″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7676.jpg» image_size=»2151×2868″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Oh9gGGGS2lw/WcBDT6g0dSI/AAAAAAAB7VQ/bVfuCzVK_UMkaaH4BLXPqIOTyE5Z1pH8ACCoYBhgL/s144-o/IMG_7675.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243074307519778″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7675.jpg» image_size=»2115×2820″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Bq18oVub9f4/WcBDTzZzdtI/AAAAAAAB7VQ/obFft6HbZI0WTsDgvHNlyp4wFVKJUtURgCCoYBhgL/s144-o/IMG_7673.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243072399046354″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7673.jpg» image_size=»2195×2927″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-M53wIyQoPiE/WcBDT7IblGI/AAAAAAAB7VQ/PywUtCCYn-MdvPKpCE0CBS6_qjcwz4RvQCCoYBhgL/s144-o/IMG_7674.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243074473661538″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7674.jpg» image_size=»2165×2886″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-SeFzwg2-YnU/WcBDT1hM2lI/AAAAAAAB7VQ/wCtWCR9Vj_IF74Yk-RtBwahTbhLlakgowCCoYBhgL/s144-o/IMG_7671.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243072966941266″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7671.jpg» image_size=»2283×3044″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-wmT7QdkOfuo/WcBDT4A045I/AAAAAAAB7VQ/fvs9Td5thfMdR4-OAR6TKxyJdWiLcfkewCCoYBhgL/s144-o/IMG_7670.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6467243073636459410″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_7670.jpg» image_size=»2448×3264″ ]

Es todo un privilegio vivir por primera vez sus primeras veces que cada vez son menos… tener un hijo es la mayor y más irrefutable constatación del paso del tiempo.

:cry:

Recopilación de bentos del Ghibli

Segunda y todavía más regulera parte de la recopilación de bentos cuquis: los bentos del Ghibli !! a zampar totoros !!:

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-ySkQ8RyiPug/Wb4Dqf01a_I/AAAAAAAB7SA/MMnh6g_A1fY1feGeFhrGZWhLoobm1ZKLgCCoYBhgL/s144-o/230cdc924eb47b7178ddee176c7b7065.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610143583103986″ caption=»» type=»image» alt=»230cdc924eb47b7178ddee176c7b7065.jpg» image_size=»300×386″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-b5FFsPxS5vQ/Wb4DqcR3X6I/AAAAAAAB7SA/NlvLuvofjT45t-TdwNWt7rbmJa0E4PbbQCCoYBhgL/s144-o/0f2892ba0a2460823a3e8f74003a64af.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610142631124898″ caption=»» type=»image» alt=»0f2892ba0a2460823a3e8f74003a64af.jpg» image_size=»342×466″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-w1Uej0XqmnI/Wb4DqaIdmhI/AAAAAAAB7SA/Lahmp034G1YrM9CQCJ4nBMTCDih4tRP_ACCoYBhgL/s144-o/20081012-01x.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610142054816274″ caption=»» type=»image» alt=»20081012-01x.jpg» image_size=»600×450″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-q5IULDxfFr0/Wb4DqYSHqgI/AAAAAAAB7SA/XuUGt7_z-QI5FLY43XrxdDcXXDev1AgGgCCoYBhgL/s144-o/000150a.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610141558450690″ caption=»» type=»image» alt=»000150a.jpg» image_size=»450×600″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-dPHAZvEJkB0/Wb4DqYr-bhI/AAAAAAAB7SA/pjXO4cng-HYJE5eEZ5fTOetIWR4yeVY3QCCoYBhgL/s144-o/283.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610141666897426″ caption=»» type=»image» alt=»283.jpg» image_size=»395×263″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-QssBf5oJ-Qs/Wb4DqW8PrcI/AAAAAAAB7SA/3jaed4jjutYl0u0OqEO6yAiCBPCb7tiqgCCoYBhgL/s144-o/20070615231741.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610141198265794″ caption=»» type=»image» alt=»20070615231741.jpg» image_size=»352×288″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-HgOA1pe_w24/Wb4DqTTN87I/AAAAAAAB7SA/NE2JCXUthuEmlxZdXVeBBeQhPdhjOSv6gCCoYBhgL/s144-o/bento04.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610140220879794″ caption=»» type=»image» alt=»bento04.jpg» image_size=»375×500″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-yI3I5UVx1Zc/Wb4DqdBuL1I/AAAAAAAB7SA/HOAcOWyFHoEnynt9izt9XlDR6rRBiuDXgCCoYBhgL/s144-o/9133bfbbeb1021c714b55e5da7b9ffaf.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610142831849298″ caption=»» type=»image» alt=»9133bfbbeb1021c714b55e5da7b9ffaf.jpg» image_size=»280×373″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-LONU93pLNBg/WboG1_zszCI/AAAAAAAB7HM/SaHWkPfKxXABvS6VBv5zi8p4-YLyKRszQCCoYBhgL/s144-o/10090423253.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487739774880802″ caption=»» type=»image» alt=»10090423253.jpeg» image_size=»500×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/–jGUagjQlik/WboG12WwmRI/AAAAAAAB7HM/sdAO4q547Ac-6UQqMHBhjVYVPJWWrld_gCCoYBhgL/s144-o/bento01.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487737237575954″ caption=»» type=»image» alt=»bento01.jpg» image_size=»358×500″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-fEDplGclhiE/WboG16LbDLI/AAAAAAAB7HM/-JVH8fcyayM4EruoeOzgJpJPwHGQJgXOACCoYBhgL/s144-o/20120921125603246.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738263768242″ caption=»» type=»image» alt=»20120921125603246.jpeg» image_size=»500×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-2dxlyoFWh_s/WboG17hG02I/AAAAAAAB7HM/r1G6NmzuPSMWuuHKWoytpxjxkTuMBiL3gCCoYBhgL/s144-o/20111002073611b5d.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738623152994″ caption=»» type=»image» alt=»20111002073611b5d.jpeg» image_size=»500×376″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-4FqHaGcgIuo/WboG178_6YI/AAAAAAAB7HM/PlpWboYsJAwldl9qDwGtXZQFYdayHSGgwCCoYBhgL/s144-o/RIMG5684_1.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738740140418″ caption=»» type=»image» alt=»RIMG5684_1.jpg» image_size=»500×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Y-1PAFbEg7Y/WboG1wRWTOI/AAAAAAAB7HM/lStGlXTRtYMuODXQWB-634CQc1Ihm0w8ACCoYBhgL/s144-o/558c46150ac388ef16820bac2e846a17.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487735604268258″ caption=»» type=»image» alt=»558c46150ac388ef16820bac2e846a17.jpeg» image_size=»375×500″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-T0KEZuKohvg/Wb4DqejPTWI/AAAAAAAB7SA/FgxE6goZlwM72cmCu1TcbTdKfuoxvx_JACCoYBhgL/s144-o/img_4.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610143240867170″ caption=»» type=»image» alt=»img_4.jpeg» image_size=»417×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-5zqW4p5dv0k/Wb4DqVKYRQI/AAAAAAAB7SA/4baeMixDKAchazgoE5sD7cCBP36JejQiACCoYBhgL/s144-o/2009_0612_2.JPG» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610140720678146″ caption=»» type=»image» alt=»2009_0612_2.JPG» image_size=»1728×2304″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Q_-6q9OXYZE/Wb4DqVSyUcI/AAAAAAAB7SA/4mDxyR3KUT83bpfcCUkzfbp5ReJH3ahZgCCoYBhgL/s144-o/img_0.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610140755939778″ caption=»» type=»image» alt=»img_0.jpeg» image_size=»1296×864″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-9ZWUUsPq3fA/WboG1-sZL0I/AAAAAAAB7HM/PlvlYWMtUpURaX4g2svw8JXvi-pGKaCdwCCoYBhgL/s144-o/img_1607625_37404379_0.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487739475799874″ caption=»» type=»image» alt=»img_1607625_37404379_0.jpeg» image_size=»500×345″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-xv71aQL53Zo/Wb4Dqc6-UjI/AAAAAAAB7SA/ZVfkYT5IHzcGr84PgP3nuxqmMSPztXrQwCCoYBhgL/s144-o/totoro_p.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610142803546674″ caption=»» type=»image» alt=»totoro_p.jpg» image_size=»308×410″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-rHm3ip0bA-I/Wb4DqWQxciI/AAAAAAAB7SA/BNzz1JcLRSkhPWophWUSnmLwpwCJ6At2wCCoYBhgL/s144-o/pict4061.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610141015929378″ caption=»» type=»image» alt=»pict4061.jpg» image_size=»2304×1704″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-1vdmFumpB9s/Wb4DqXX0pKI/AAAAAAAB7SA/uVblDFS44SwEg8Y-OPlPRQ8L7qqdA5skACCoYBhgL/s144-o/78631c1ef379a4d369e2db1e5dc2a28f.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610141313934498″ caption=»» type=»image» alt=»78631c1ef379a4d369e2db1e5dc2a28f.jpg» image_size=»353×489″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-VzUjGombcB8/Wb4DqdpZ5rI/AAAAAAAB7S8/pK-wHnJbsp8wrSPBlrqJ__ZXCTBIemaagCCoYBhgL/s144-o/cf7e49767f2d33555eee509dfc7f3cbb.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6466610142998292146″ caption=»» type=»image» alt=»cf7e49767f2d33555eee509dfc7f3cbb.jpg» image_size=»415×312″ ]

Masquerade Japan

全日本仮装大賞 o «Masquerade Japan» es un concurso de la NTV en la que gente de todo el país compite por hacer el sketch más ingenioso. Los más famosos son los que tienen un fondo negro y gente disimulada vestida también de negro ayuda a crear situaciones descojonantes, aquí os pongo los más clásicos: el partido de ping pong, la exhibición de Karate, el del yoyó y el de beisbol en slow motion:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=yfdQY0A3n0o

httpvh://www.youtube.com/watch?v=tyn-wz5Mk_I

httpvh://www.youtube.com/watch?v=h15Ypab8s0s

httpvh://www.youtube.com/watch?v=_uFT0WMoxSw

Buscando un poco, resulta que aunque llevan con el programa desde 1979, todavía siguen con ello y ya van preparando la edición 95, esa la veo en directo fijo.

Hay sketches que de cutres que son, te descojonas más todavía! ojo al del billar:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=RC0VpVOHPR8

O el oso panda de las acrobacias:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=asFONxiNEOI

El que gana por goleada en chorrada absurdísima es el de la máquina de bronceado:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=t52o9l8tyvQ

Menuda mañana de risas me he echado con Kota aquí viendo vídeos!! si tenéis un ratejo muerto, echadle un ojo al canal de youtube!

Lo que piensan los japoneses del misil norcoreano

Acabo de ver este vídeo de Asian Boss, y me ha parecido muy muy interesante. Son entrevistas a gente de la calle aquí en Japón con preguntas sobre el pepino que tiró el otro día el trofollo líder por encima de Hokkaido.

Mayormente vienen a decir que si que hay preocupación, pero que la decisión de que se haga algo o no la toma Trump, así que de mientras mejor casi pasar del tema. Japón está más vendido que la hostia, amigos.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=IFbcX7L9qjU

Recopilación de bentos cuquis

Ya sabréis lo que son los bentos (弁当), pero por si acaso hay algún murciano: literalmente significa «comida en caja», es decir, nuestros tapers de toda la vida que te preparas en casa un perolo de lentejas del tamaño de San Mamés, las congelas y estás sacando tapers hasta semana santa.

Bueno, pues aquí en Japón nos movemos ya por entre obra de arte y patrimonio de la humanidad…

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-KCWSILMIQxk/WboG12aIB9I/AAAAAAAB7HM/ypP6-RbIKLgAdgDt3cIaPpa5d2UUX8GOgCCoYBhgL/s144-o/img_362649_29466578_0.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487737251694546″ caption=»» type=»image» alt=»img_362649_29466578_0.jpg» image_size=»300×352″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-9oCuWvDzxKM/WboG14fMmEI/AAAAAAAB7HM/rPnSDQPUZ20cO08MtfjLLgWETrJDo5t_QCCoYBhgL/s144-o/343.gif» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487737809836098″ caption=»» type=»image» alt=»343.gif» image_size=»2288×1712″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-R_DB9BV_De0/WboG13wioSI/AAAAAAAB7HM/JvzL-uWgUekMurzjb0gpx_xlAUL1sUrvgCCoYBhgL/s144-o/10099345839.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487737614147874″ caption=»» type=»image» alt=»10099345839.jpg» image_size=»545×386″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-EN_2wlkhQzQ/WboG15-VcOI/AAAAAAAB7HM/Ydt9KC-OnCUbKzjqySELG1eARMLcVlRmwCCoYBhgL/s144-o/efabd26f.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738208874722″ caption=»» type=»image» alt=»efabd26f.jpg» image_size=»570×763″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-iwIe6d3kJVg/WboG1y0jpyI/AAAAAAAB7HM/7fN_Jok8gf844y-g20JYmqtp6KE0RgBAACCoYBhgL/s144-o/gn-20090510-01.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487736288814882″ caption=»» type=»image» alt=»gn-20090510-01.jpg» image_size=»450×335″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/–OfisCIxzAo/WboG10OWuAI/AAAAAAAB7HM/QCEfimEGAPweoJGSGzaaOkHu4cJgSzxWQCCoYBhgL/s144-o/img_1.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487736665454594″ caption=»» type=»image» alt=»img_1.jpeg» image_size=»404×303″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Qp0lFcwGIjQ/WboG1w7v37I/AAAAAAAB7HM/SnO39ftR8GEI-ZVdJ1tH_dbg1q05lYzAACCoYBhgL/s144-o/o0400026811748538627.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487735782105010″ caption=»» type=»image» alt=»o0400026811748538627.jpg» image_size=»400×268″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-PTh3QWsUfXk/WboG1yfFnjI/AAAAAAAB7HM/ri77z2m-dJA25mmPjkogvwPGvKkMX9JngCCoYBhgL/s144-o/MjAwNjAxMTJfMR4H.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487736198766130″ caption=»» type=»image» alt=»MjAwNjAxMTJfMR4H.jpg» image_size=»500×376″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-8yCNf2aA80w/WboG16vefUI/AAAAAAAB7HM/LU6T8c0tZgseaZfeBRN1mgbq0-noQwCTACCoYBhgL/s144-o/o0400036811748536152.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738414988610″ caption=»» type=»image» alt=»o0400036811748536152.jpg» image_size=»400×368″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-i3Ds9lJLjg4/WboG14BVmYI/AAAAAAAB7HM/4NBQ39QrjQcRK4yXoEnuLU9ngUnbJSbnACCoYBhgL/s144-o/99c1089d.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487737684597122″ caption=»» type=»image» alt=»99c1089d.jpg» image_size=»500×452″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-TCoK9qTqWJU/WboG16BETUI/AAAAAAAB7HM/90ikEEkzJDIFQdKV-czZac1juzrRwuPDQCCoYBhgL/s144-o/fb0b6de9e6fe48b798697d88877e66a8.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738220334402″ caption=»» type=»image» alt=»fb0b6de9e6fe48b798697d88877e66a8.jpg» image_size=»600×495″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-fEDplGclhiE/WboG16LbDLI/AAAAAAAB7HM/-JVH8fcyayM4EruoeOzgJpJPwHGQJgXOACCoYBhgL/s144-o/20120921125603246.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738263768242″ caption=»» type=»image» alt=»20120921125603246.jpeg» image_size=»500×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-4FqHaGcgIuo/WboG178_6YI/AAAAAAAB7HM/PlpWboYsJAwldl9qDwGtXZQFYdayHSGgwCCoYBhgL/s144-o/RIMG5684_1.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738740140418″ caption=»» type=»image» alt=»RIMG5684_1.jpg» image_size=»500×375″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-sQlczctpXm8/WboG11CpJ_I/AAAAAAAB7HM/lT4ul_m31V0Cyxuz4-ADljo9tlV6tuj6wCCoYBhgL/s144-o/kuroneko.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487736884766706″ caption=»» type=»image» alt=»kuroneko.jpg» image_size=»500×374″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-v7JBcZXopDQ/WboG1_2aGiI/AAAAAAAB7HM/mjLrlH_kZLM3fqomWg1DUrkK4LzY0hRxgCCoYBhgL/s144-o/o0480064010147716473.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487739786238498″ caption=»» type=»image» alt=»o0480064010147716473.jpg» image_size=»480×640″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-i7fvA0gnMbE/WboG1zUBbeI/AAAAAAAB7HM/flzEut1fmcQ4G36TwryxGV9gXD_tBuOiwCCoYBhgL/s144-o/IMG_6275.jpeg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487736420789730″ caption=»» type=»image» alt=»IMG_6275.jpeg» image_size=»389×292″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-iitSk_i9G24/WboG16OxtyI/AAAAAAAB7HM/Zmu1JlHsBnQoBIL88AlDKgM2Civ9OzfTwCCoYBhgL/s144-o/070203_0017-0001.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465487738277836578″ caption=»» type=»image» alt=»070203_0017-0001.jpg» image_size=»240×320″ ]

Se ve que uno se puso un día a hacer un smiley con un espagueti y tres garbanzos y se fue liando, se fue liando…

:cocinicas: :triki:

Coca cola coffee plus

En esto que estamos viendo que ya se acaba el verano y en ná tenemos el fresquibiri dando por 尻 otra vez, van los de Coca Cola y sacan un producto nuevo temporada otoño-invierno 2017:

¡¡ Coca-cola coffee plus :yahaaa: !!

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-31nR-Z0187w/Wbin-d61OHI/AAAAAAAB7EA/ZpCypW9PK6slPb4zzpimPVgmsSh_GKRUQCCoYBhgL/s144-o/DJKdWVRVwAA2qug.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465101956715460722″ caption=»» type=»image» alt=»DJKdWVRVwAA2qug.jpg» image_size=»900×1200″ peg_gal_order=»1″ ]

Ya sabéis que aquí hay latas de café en las máquinas expendedoras, que además tienen un sabor muy muy conseguido y en invierno se agradecen un huevo ahí calenticas. Pues bien, el señor ingeniero ha cogido una latica de CocaCola y le ha enchufado café dándole un sabor un poco más amargo y, sobretodo, el doble de cafeína.

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-I1hCC5b5MW8/Wbin-cpTorI/AAAAAAAB7EA/8MyRwMOX1sM_5zQb4mY36RLn7qxRjYyIwCCoYBhgL/s144-o/21479671_1215257851913898_6403692076789137408_n.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465101956373521074″ caption=»» type=»image» alt=»21479671_1215257851913898_6403692076789137408_n.jpg» image_size=»1080×1080″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-JTs9EQw1vuU/Wbin-YhcM2I/AAAAAAAB7EA/3yGM_v8AsNwnlaxQiJ496bYohx5bVDEkgCCoYBhgL/s144-o/cp-1.png» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465101955266786146″ caption=»» type=»image» alt=»cp-1.png» image_size=»580×480″ ]

De momento es de venta exclusiva en máquinas expendedoras. Nada más abrir la latica huele a café que tira para atrás, pero el sabor es prácticamente igual que una CocaCola de toda la vida. Eso si: te bebes un par y te conviertes en el minion morao, advertido quedas.

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-TABIo1cRp2A/Wbin-QJqyDI/AAAAAAAB7EI/tIz8aOPci24_drMO9fxTCO3aAc68_HDkwCCoYBhgL/s144-o/Screen%2BShot%2B2017-09-13%2Bat%2B12.31.58.png» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6465101953019594802″ caption=»Screen Shot 2017-09-13 at 12.31.58.png» type=»image» alt=»Screen Shot 2017-09-13 at 12.31.58.png» image_size=»463×566″ ]

Los condones voladores

Esta historia me pasó ayer por la mañana y todavía me estoy riendo.

Vamos al lío: resulta que ando otra vez regulero de la garganta; Chiaki pilló una gripe rara y al final me la ha pasado a mi, menos mal que Kota se ha librado esta vez (raro es!). Así que entre que rascatecleaba ruby que si no, tiré para una farmacia grandota que hay no demasiado lejos de mi oficina. No es una farmacia como las que hay en España, sería más como una parafarmacia donde te venden un huevo de medicamentos pero son sin receta, «self medication» le llaman.

Luego también existen las farmacias de verdad en las que te preparan exactamente la dosis que te ha recetado el médico, lo que es un avance acojonante; por ejemplo: cinco pastillas de estas, dos de aquellas y trece de las otras, y te las dan así tal cual, sin caja ni hostias. Las parafarmacias estas además molan porque no solo te venden medicamentos sino cremicas y últimamente hasta comida, yo ya me tiro ratos buenos ahí mirando, ya.

Bueno, que me lío, joder que turras soy! (en mi cabeza tengo un streaming continuo, amigos, banda ancha!).

Total, que me fui a la tienda esta que tiene la peculiaridad de que es bastante grande justo en el centro pero luego todos los pasillos son bastante estrechos… vamos, como si fuese una plaza de un pueblo. Ahí es donde justo además han puesto las cajas para que hagamos cola, como no podía ser de otra manera. Eh! cuando digo pasillos estrechos es que son estrechos de ペロタス, de los que te cruzas con alguien y tienes que pegarte a las estanterías para que se pase; siempre y cuando no sea Hodor que entonces directamente uno de los dos tendrá que recular.

Pues bien: se me cruzaba una chica que me llevaba un carrito de bebé y yo que simpatizo con la causa, le dejé pasar porque sé lo aparatoso que es tener que comprar cualquier mierda llevando uno cuando te diseñan las tiendas para que compren bichos palo a dieta. One reverencia owned después, ella intentó dar la curva pero con el carro no hubo manera, así que decidió retroceder y dejarlo un momento en «la plaza» que es mas ancha e irse a coger lo que fuese que estaba buscando.

En el carrito había un niño, claro, bueno más bien era una niña que estaba despierta y no estaba muy de acuerdo con el concepto «ahí te aparco cual motico», con lo que decidió hacer su trabajo: parar quieta lo mínimo dando el mayor número de voces posible.

La madre se asomaba por ahí y le decía de vez en cuando «tssss, espera, que voy ya, que ya acaboooo».

Joder, como entiendo esa angustia, jajaja, yo es que ni entraba a comprar cuando iba con Kota así a no ser que estuviese dormido.

En esas estaba yo ya haciendo cola con mis pastillicas cuando de repente me tiran con algo que me da en la espalda, me giro y… ¡era una caja de condones! ¡de fresa además!. Iba a decir que es habitual, que me ha pasado más veces en las que siempre he respondido: «me halaga, señorita, aunque ha de saber que estoy casado», pero no se lo cree ni mi abuela :ikufantasma:

Lo que de verdad pasaba es que la cría resulta que la habían apalancado justo en la estantería de los condones y encima es que estaban a la altura perfecta de sus brazos, así que decidió que qué mejor pasaratos hasta que volviese la madre que librar de su carga a esa estantería oprimida: allí volaban cajas de condones de todos los tamaños y sabores, geles lubricantes y hasta anillos rarunos en todas direcciones, hasta por encima de los pasillos… yo cogí al vuelo, descojonándome vivo, un par de cajas y la chica de la tienda otras tantas hasta que por fin apareció la madre con la cara más roja que he visto en mi vida haciendo reverencias ya desde el estand de los caramelos de menta del fondo.

Más apurada mi pobre que ni sé, apartó a la niña de la estantería más amena del local, recogió lo que pudo del suelo junto a la chica de la tienda y salió de allí escopeteada sin comprar nada para, presumo, jamás volver.

Yo creo que no me he reído tanto en la vida :D

Por cierto, ¿sabéis que existen condones de tallas grandes modelo «Big Boy» y que sale una foto de un caballo?, jajajaja, Dios!!

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-x00YQg_7kaM/WbdTydmYAOI/AAAAAAAB7CM/Wl0UZoWd1G43oA5fOzcvyAea3dgi20m6QCCoYBhgL/s144-o/horse-condom-.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464727916517785826″ caption=»SAMSUNG CSC» type=»image» alt=»horse-condom-.jpg» image_size=»640×960″ ]

Mascotas atrapadas en sitios

Pues eso: mascotas que se han quedado atascadas en sitios, para que luego digas que odias tu trabajo…

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-gEVqHiCSrTc/WbY4DptYzaI/AAAAAAAB6-4/cUAWkx446WQ5lFtUrjyhBoRqZpmq8MOwQCCoYBhgL/s144-o/12814287_972966522769643_4179287916169601994_n.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464415950523911586″ caption=»» type=»image» alt=»12814287_972966522769643_4179287916169601994_n.jpg» image_size=»636×848″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-4NghhG-p98o/WbY4DpKFGPI/AAAAAAAB6-4/z-yO4IvPIS0cEwtpwLjjQsIYxJ5w9ZfCACCoYBhgL/s144-o/BmvBo8MCMAE4COe.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464415950375819506″ caption=»» type=»image» alt=»BmvBo8MCMAE4COe.jpg» image_size=»600×800″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-IB6-3X8oKik/WbY2RAW2xbI/AAAAAAAB6-k/P24BKTAZL14G9T9iSsV_qp53r81UmA2FwCCoYBhgL/s144-o/DJbFOXQV4AAcmlz.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413980918465970″ caption=»» type=»image» alt=»DJbFOXQV4AAcmlz.jpg» image_size=»750×990″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-F79OnhoFzOQ/WbY2RIh8uuI/AAAAAAAB6-k/zlyzuiDrqr0bukA0s_wFZRpJAteqrAiCwCCoYBhgL/s144-o/DJbFOXOUQAIDOHC.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413983112477410″ caption=»» type=»image» alt=»DJbFOXOUQAIDOHC.jpg» image_size=»735×943″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-T-Z9CGu7tOU/WbY2RK4NsII/AAAAAAAB6-k/CMSyrwhvXzY6_XOOV88IfV4r0oTleeovgCCoYBhgL/s144-o/DJbFOXPUIAA3Pi7.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413983742734466″ caption=»» type=»image» alt=»DJbFOXPUIAA3Pi7.jpg» image_size=»750×731″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-MKNOozAvFgo/WbY2RN0UEdI/AAAAAAAB6-k/AvvjTtxvMFk2vxV3UVX9zOe6A6ky3EK8ACCoYBhgL/s144-o/DIuGC9tVoAAt1cA.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413984531681746″ caption=»» type=»image» alt=»DIuGC9tVoAAt1cA.jpg» image_size=»900×1200″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-tq2LuUTX2KA/WbY2RG-qiMI/AAAAAAAB6-k/0cCpDkxdo_4b-CdyHcDriCN4WV9eJbcpQCCoYBhgL/s144-o/eb8c0a84.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413982696048834″ caption=»» type=»image» alt=»eb8c0a84.jpg» image_size=»636×848″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-ACWwIUy__Ok/WbY2RLWyO4I/AAAAAAAB6-k/nA_Gwv32IeADSpId18nVyoXVjAyWwkPgACCoYBhgL/s144-o/BpLYxioIcAA907i.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413983870958466″ caption=»» type=»image» alt=»BpLYxioIcAA907i.jpg» image_size=»600×398″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-YLnfqlb-Iv8/WbY2RPq77wI/AAAAAAAB6-k/rPSECc96s9QeoAKO-2bQnXC7Z42qs_SCACCoYBhgL/s144-o/A-3SOxpCMAAWgQw.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413985029222146″ caption=»» type=»image» alt=»A-3SOxpCMAAWgQw.jpg» image_size=»600×799″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-fXDIxKI9qxY/WbY2REG7NZI/AAAAAAAB6-k/aMNv6QUU5LEs176kV-CVIatSe-LfRAXEQCCoYBhgL/s144-o/CD_gyMTUIAEy9OS.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413981925389714″ caption=»» type=»image» alt=»CD_gyMTUIAEy9OS.jpg» image_size=»576×1024″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-RjTwxDnb520/WbY2RElETQI/AAAAAAAB6-k/RcttUbfB0-MmGX9Niz7BDUksN-SY87dVwCCoYBhgL/s144-o/BApe2KWCIAAwSWR.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413982051814658″ caption=»» type=»image» alt=»BApe2KWCIAAwSWR.jpg» image_size=»600×614″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-DPGQhp2F7jM/WbY2RBIbL8I/AAAAAAAB6-k/02tHQyepIVYOYiZMVu-6Y0AMLDnf2–KwCCoYBhgL/s144-o/BRWl-7hCQAESFK5.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413981126373314″ caption=»» type=»image» alt=»BRWl-7hCQAESFK5.jpg» image_size=»600×800″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-utU5CGATJrA/WbY2RAWnDkI/AAAAAAAB6-k/g63aqDkZX1okP2A6O9Wdvrq2OdWmgccygCCoYBhgL/s144-o/DHJ-CsIUIAAvZFP.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413980917435970″ caption=»» type=»image» alt=»DHJ-CsIUIAAvZFP.jpg» image_size=»675×1200″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-Cbu1Jwi6MEE/WbY2REajaFI/AAAAAAAB6-k/3lgAPjaDM6AdRJnu_HOjWgxWLV2VFNTrACCoYBhgL/s144-o/DHJ-CsMVwAA5lF9.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413982007715922″ caption=»» type=»image» alt=»DHJ-CsMVwAA5lF9.jpg» image_size=»675×1200″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-YP4n1rCkI-U/WbY2RJjLkVI/AAAAAAAB6-k/9Fv23WHhqS0SA-dOUw9SylLPc2ycoaLUwCCoYBhgL/s144-o/CDagE_0UMAEGtFW.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464413983386079570″ caption=»» type=»image» alt=»CDagE_0UMAEGtFW.jpg» image_size=»600×450″ ]

[peg-image src=»https://lh3.googleusercontent.com/-i-LG5BA_c34/WbY4d9ktkNI/AAAAAAAB6_A/HZKFGxu7DIoAaTJl_0yVjZA30xjKcTtqQCCoYBhgL/s144-o/16267593_org.jpg» href=»https://picasaweb.google.com/106673933302351538831/6449509849243837041?locked=true#6464416402532831442″ caption=»» type=»image» alt=»16267593_org.jpg» image_size=»480×854″ ]