Una de las cosas que más me han preocupado desde que nacieron mis hijos es el bullying. Supongo que como a cualquier padre, pero en mi caso, al ser ellos los mestizos, los diferentes, tienes ese miedo de que sean objetivo fácil para algún crío de mierda que se crea con derecho a reírse de los demás por lo que sea.
Un compañero de mi trabajo actual es mestizo también, su padre es italiano y su madre japonesa, y he hablado esto muchas veces con él y la verdad es que me tranquiliza bastante saber que jamás ha tenido ningún problema nunca con nadie. Solo habla japonés, por cierto, que es curioso porque la cara de japonés no la tiene, como le pasa a mi hija, pero es más japonés que nadie por mucho que le pese a mucha gente.
Total, que suelo hablar mucho con mis hijos sobre esto mismo. Les pregunto si han tenido algún problema con alguien, si tienen algún «amigo» que siempre se mete con ellos o que haga bromas con ellos o así, y de momento la cosa siempre ha ido bien. Hombre, hay algún amigo de mi hijo que es un asalvajado del copón y algún empujón o alguna hostieja ya le he visto dar, pero parece que lo hace sin maldad. En serio, es un bruto de cojones, pero parece noble el animal.
Pues justo ayer fuimos a un sushi a comer todos juntos y salió otra vez el tema. Y mi hijo nos contó la charla que les dio su nuevo profesor a los pocos días de empezar la secundaria: «si no es algo que se pueda arreglar en un minuto, no lo comentes».
Básicamente viene a decir que si hay algo, sea físico o no, de un compañero que te llame la atención que no se pueda arreglar en un minuto, ignóralo, no hagas ningún tipo de comentario al respecto. Que aunque tú no lo hagas con maldad, es algo que probablemente la otra persona sepa de sobra y no necesita que se lo recuerde nadie de ninguna manera.
Es decir: si un compañero viene con los pelos revueltos recién levantado de la cama, no pasa nada por hacer el chascarrillo gracioso, o si alguien va con la bragueta abierta o descamisado… ya me entendéis, chorradas así sin importancia que seguramente harán que la otra persona se descojone también.
Pero el profesor quiere que te lo pienses dos veces y acabes tú mismo dándote cuenta de que decirle a tu amigo que está gordo o que es un tirillas, que habla de cierta manera o que tiene la cara llena de granos… que eso no hace otra cosa que daño. Y que te aguantes tu comentario hasta que ya te salga solo el ni siquiera pensarlo.
A mi lo que mas miedo de da ahora mismo del Bullying son los teléfonos móviles. ¿Cómo se gestiona por allí con los niños?
Un saludo
Pues precisamente conozco un caso cercano donde hubo chavales del equipo de fútbol que andaban metiéndose con un compañero y les pillaron. Aquí se lió bastante parda porque el padre vió los mensajes y montó un circo bueno, a mi modo de ver totalmente justificado. Se les informó a los padres y ya se encargaron ellos de castigarlos, por suerte los padres eran gente «normal».
Otra cosa que te puedo decir es que está totalmente prohibido meter un móvil en la escuela.
Aparte de eso, la verdad es que es incontrolable…
Qué filosofía más buena!, me guardo la frase porque tiene trascendencia en nuestro comportamiento con los demás. Y eso que lo enseñan en secundaria, joer cuanta falta haría algo así en los colegios de España.
Gracias por compartirlo.
Me pareció curioso… es cierto que muchas veces nos podemos meter los comentarios «jocosos» por donde nos quepan, pero también depende del grado de confianza que tengas con la otra persona.
En el caso de críos es bastante complicado el asunto, pero no deja de ser una buena forma de, digamos, «trazar la línea»…
Que buen profesor le a tocado a tus niños! Faltan muchos de esos por todo el mundo, un saludo!
Justo el otro día me salió un cacho de un monologo en un video, y la chica decía que estaba mosqueada porque la habían dicho que había cogido unos kilos pero no que llevaba un cacho de lechuga en los dientes. Una cosa se puede arreglar al momento, la otra no.
Me mola la charla esa.
Curiosa expresión sin duda. Hay un chico que también es mestizo que se dedica a hacer entrevistas a otros hafu (como él los llama) y es bastante interesante como influyen las dos culturas en el carácter de las personas. La mayoría les pasa como a tu hija o tu compañero que se han criado en Japón y ciertamente no han notado nada o casos muy aislados.