Los 400ml de sangre

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El médico nos presentó las pruebas y no quedó otra que asentir. Así que decidimos ir adelante con la cirugía. Tampoco nos lo pintó mal, quiero decir que una de las frases de las que no me consigo olvidar es «no hay nada que no vayas a poder hacer». Y como ahora no puedo hacer nada… tampoco hay mucho que pensar.

Desde ese momento, nos han ido guiando por todos los pasos por los que vamos a caminar, ojalá que sin demasiada cojera, por este camino de la operación. Todo está perfectamente pensado, estructurado y planeado. Sé perfectamente qué va a pasar antes y después, al menos lo que se puede pensar, estructurar y planear, claro, porque siempre puede haber imprevistos.

Al siguiente día tocaron pruebas, muchas pruebas, MRI, CTI, análisis de sangre, de orina… dos horas y media de ir pasando por máquinas y agujas. La cosa ya se iba poniendo seria.

Un par de semanas después, tocó hablar con el personal de rehabilitación. Allí comprobaron mi estado físico actual, si había o no músculos con los que trabajar, incluso grabaron mi forma de andar y hasta me midieron las piernas. Esto, creí entender, es porque después de la operación existe la posibilidad de que una pierna quede más corta que otra…

Parece ser que sigo en buena forma, a pesar de todo, y apenas habrá problemas después, pero aun así me llevé una tabla de ejercicios que tengo que hacer todos los días en casa para fortalecer un poco más la parte del glúteo. Y también me dieron una lista de cosas que convendría preparar en casa:

  • un bastón
  • una silla para la ducha
  • un aparato para poder ponerme los calcetines sin inclinarme
  • una silla para la entrada
  • una almohada extra para dormir con ella entre los muslos
  • una magic hand, la pinza esa para coger cosas del suelo sin agacharse

Y recomendaciones para el primer mes en casa después de la operación, entre las que destaca la de no subir escaleras, ya que yo vivo en una casa de dos pisos con el salón y la cocina en la segunda planta. Vamos, que me tocará hacer vida en la habitación de abajo y pedirle a la persona que esté arriba que me eche la comida en un cesto o algo. O eso o delivery a todo lo que da, supongo.

Ayer fue la última visita al hospital antes del ingreso y quizás la que más me imponía. Cada hospital es de una manera, pero en este tienen la política de usar la propia sangre del paciente para hacer transfusiones durante la operación. El doctor nos estuvo explicando que es para evitar alergias y rechazos y que es la mejor solución, pero también dejó claro que, si hiciese falta, está el banco de sangre como respaldo. A mí no me han operado nunca, ni en España ni aquí, así que no sé si esto es habitual o no, pero el caso es que en esta última cita se me dijo que me iban a sacar 400 ml de sangre…

400 ml de sangre a mí me suena casi a un botellín de Coca-Cola, que puesto así todo junto es como muchísimo, ¿no? Y las recomendaciones tampoco ayudaban: come muy bien esa semana, incluye alimentos con hierro como espinacas, hígado, ciruelas… también ven bien hidratado, no vengas en coche porque puede que te marees… vamos, que fui muy acojonado.

Haciendo caso de las indicaciones, en vez de ir en bici, como siempre, ayer cogimos el tren, pero llegamos demasiado pronto. Chiaki siempre me acompaña a las citas con el médico, no vaya a ser que entienda las cosas al revés como la vez aquella que, en vez de tomarme una pastilla después de cada una de las 3 comidas del día, me tomé 3 pastillas después de comer… bueno, entendedme, no es tan difícil equivocarse con las instrucciones si están en japonés y uno está con casi cuarenta de fiebre (buah, estoy vivo de milagro después de tantos años, cuántas de estas me habrán pasado sin enterarme siquiera).

Total, que decidimos meternos en una cafetería cercana a hacer tiempo. Me gusta mucho esto, no pasa a menudo por desgracia. No lo de ir a hospitales, sino lo de ir con Chiaki a tomar un café sin nadie más de por medio. Volver a ser novios, aunque sea por un rato. Pasa a veces cuando llueve y vamos en coche a dejar a June a la guardería y decidimos pasarnos por un Komeda a desayunar antes de ir al trabajo. Y hablamos de muchas cosas y, sobre todo, nos reímos mucho de todo. Estoy convencido de que, si no conociese a esa persona y de repente, por cualquier cosa, nos tocase hablar un rato juntos, yo volvería a enamorarme de ella. Es tan… tan todo… no puedo tener más suerte en este mundo.

Y aunque el café no ayudó, precisamente, a atemperar los nervios, ya iba llegando la hora de ir al hospital. Dos enfermeras, una bastante más mayor y otra más joven que yo, me llevaron a una sala y allí, siguiendo a rajatabla lo que me decían, me tumbé en una camilla con las piernas elevadas y me tapé con una manta. En el brazo izquierdo, el tensiómetro ese que te aprieta el brazo para medirte la presión arterial, y en el derecho una aguja «más gorda de lo normal» enchufada a una bomba que iba rellenando una bolsa con mi nombre. Soy A+, por cierto, que no lo sabía.

La enfermera más veterana no dejaba de preguntarme si estaba bien e insistía en que no me aguantase, que si me encontraba mal que lo dijese enseguida. Yo una vez, cuando recorría casi 20 km diarios desde mi casa hasta la oficina de Shibuya, me mareé en el chequeo anual este que te hacen en la empresa. Pero claro, 20 km en bici en ayunas más sacarle sangre a un tipo que pesaba 50 kg mojado igual no es la mejor de las ideas.

Pero no me encontraba mal más allá de lo incómodo de la situación. Es más, por los nervios supongo, no paraba de hablar con aquella señora que me sonreía divertida. Que si he comido un montón de espinacas, que si he venido en tren, que si no sabía el tipo de sangre que era hasta ahora, que tal y que cual. Chiaki, después, me contó que se me escuchaba desde la sala de espera…

Después de unos 20 minutos sacando sangre, me dejaron la aguja para estar otros tantos con suero para reponer líquidos. Ahí ya me quedé medio dormido.

Cuando acabó todo, me levanté con cuidado, como me dijeron las dos enfermeras que estaban atentas, pero la verdad es que me sentía normal. El brazo un poco dormido por no haberlo movido tres cuartos de hora, pero poco más.

Y ya pasado el trago «duro» del día, que no lo fue tanto, tocó hablar con el cirujano que nos explicó, una vez más, la operación. Es una técnica donde te separan el músculo en vez de cortar, con lo que la recuperación es más rápida. Nos contó que cortan la bola del fémur, insertan la prótesis dentro del hueso y limpian la parte superior donde irá la cavidad que albergará la bola de la prótesis. Todo en poco más de media hora. Lo contaba con una facilidad pasmosa, como si el de la tienda te enseña a cambiar las zapatas del freno de la bici, que lo ha hecho mil veces.

También nos enseñó, con una prótesis real en la mano, las limitaciones de movimiento que tienen al principio cuando los músculos todavía están débiles, y cómo movimientos como girar la pierna hacia dentro pueden hacer que se salga la bola, vamos, que se te disloque la cadera.

Impresiona mucho ver la prótesis real, es un aparato de metal «clavado» en el medio del fémur, lo que hace que los primeros meses el hueso esté muy debilitado y haya posibilidad de fractura, así que toca no moverse mucho más de lo que la rehabilitación mande. A mí me costará, porque no puedo estar quieto, pero vamos, que después de tener en mis manos el hierrajo ese, me quedó la cosa bien clara.

Luego ya nos fuimos a casa con medicina para combatir la posible anemia por la extracción de sangre. Y, creo que más por los nervios del día, yo me quedé dormido a las siete de la tarde hasta hace un rato, que me he despertado.

Lo siguiente es ya el ingreso en el hospital. Estoy muy motivado ahora mismo, vamos con todo. También es verdad que no me queda otra, pero qué menos que tirar para adelante con todo el ánimo posible.

Por cierto: cago negro por el suplemento de hierro que estoy tomando esta semana y me han dicho que pitaré en los controles de seguridad de los aeropuertos xD

19 comentarios en “Los 400ml de sangre

  1. Muchos ánimos. Seguro que todo irá bien.

    Me sorprende tantas medidas de precauciones y recuperación por sacar 400 ml de sangre. Los donantes en España donamos eso en cada donación. Y ni sueros, ni nada. A lo sumo un zumito, un bollo o fruta y pa casa.

    Lo dicho, muchos ánimos, mucha fuerza, que en nada estás otra vez al pie del cañón.

    1. Ya, eso me parecía a mi también… miré por ahí por internet y vi que era lo mismo que se donaba, joder, me exageraron tanto la movida que fui acojonado y luego como si ná…

  2. Según iba leyendo lo de la prótesis, ya estaba pensando yo en la fiesta en los controles del aeropuerto :D

    Ánimo y que salga todo bien.

  3. Me dejas alucinada con todas las pruebas,explicaciones y tal que te estan haciendo…en España ni la cuarta parte..ten confianza..ami me pusieron una protesis en la cader ahace ya cinco años….te recuperaras pronto..te ponen a caminar el primer dia..con muletas..y despues llega rehabilitacion…poco a poco.lo que hay que hacer es fortalecer gluteo y pierna..respecto a las escaleras .yo las subi y las baje desde el primer dia..eso si..pasito a paso..acuerdate de ….las niñas buenas van al cielo y las malas al infierno…eso me dijeron…quiere decir que para subir un escalon apoyes primero la pierna no operada(la buena)..y para bajar…primero apoyes la operada..pasito a pasito…y para dote en los escalones…ya veras como te recuperas en naaa

    1. Gracias Fabiola por contarme todo esto! ni te imaginas lo que ayuda escuchar de primera mano a alguien que ha pasado por lo mismo…

      :ikugracias:

  4. Mucho tiempo sin entrar por aquí….

    Toska…. Koki….
    En definitiva, Oscar….. dale duro que eso para un tío de Zalla no es nada… que nos hemos jugado la vida cruzando las vías por El Carmen, bañandonos en La Txopera….

    Está chupado

    1. Qué pasa Javi!!
      Milesker tío, jajaja, está claro, si hemos sobrevivido al balancé de las fiestas de Zalla, estamos hechos para cualquier cosa !! la operación me tiene miedo a mi!
      jajaja

  5. Qué Interesante como funciona allí la preparación de la intervención, y lo de la sangre también! Es algo que puede ser interesante para las intervenciones programadas y no tirar así de donaciones.

    Que salga todo fenomenal!

    1. Lo que me explicaron es que la mejor sangre para usar es la tuya propia para evitar infecciones, rechazos y alergias. No sé cómo de verdad será o qué base científica tendrá detrás, pero parece tener lógica. Claro, esto será para operaciones «sencillas» como la mía donde no se espera mucha pérdida de sangre, porque si te tienen que sacar para una operación más seria, joder, estarías dando sangre una semana entera!

      Digo yo, no sé…

      gracias por los ánimos!

  6. Como voy con mucho retraso en esto de leer blogs me imagino que a estas alturas de la película ya te habrás operado, así que espero que haya ido todo muy bien y que la recuperación vaya viento en popa.

    Un abrazo grande

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