Estoy avanzando mucho con el libro «No hay Japón para tanto influmierder» que estoy escribiendo. De vez en cuando os dejaré algún capítulo para que veáis un poco el tono del libro, y así también tanteo un poco vuestra opinión, si me la dejáis en los comentarios…
Tengo que confesar, muy a mi pesar, que yo también he sido influmierder. O, bueno, me convirtieron en uno, porque la verdad es que vaya tela.
Hablo de programas del tipo “Españoles por el mundo” o “Callejeros viajeros”, ya sabéis, esos en los que visitan un país extranjero, contactan con un español que viva allí y le graban diciendo cosas y tal.
Yo he salido ya en tres o cuatro, no lo tengo muy claro ahora mismo, pero sí que sé que nunca jamás volveré a salir en ninguno, y tengo mis razones.
Cuando te contactan por redes sociales, te suelen preguntar por tu vida, a qué te dedicas, cuánto tiempo llevas en el país, lo que te gusta y lo que no, tus aficiones… y después te suelen dar un rango de fechas en las que van a estar allí y te preguntan si puedes reservar uno o dos días para grabar.
Hay que tener en cuenta que nosotros trabajamos y que, la gran mayoría de las veces, si no todas, se graba entre semana, con lo que tenemos que cogernos días de vacaciones para quedar con ellos. Y también hay que decir que jamás he cobrado por ningún programa y que, lo cierto, es que te tienen muchas horas “trabajando” delante de una cámara.
Ellos juegan con la idea de que nos suele hacer ilusión salir en la tele y con eso ya nos consideran más que pagados. Y además hay que decir también que ellos no saben japonés y cuentan con “nuestra ayuda” para comunicarse con los locales.
Vamos, que te ves de repente preguntándole a la gente en japonés si pueden decir frases del estilo de “Españoles por el mundo” a cámara, o pidiéndole al del restaurante que si puede quitarle el tomate a no sé qué plato, o teniendo que traducir entrevistas enteras a gente que no tiene nada que ver con lo que se supone que has ido tú a grabar, pero que se han encontrado por la calle y les ha llamado la atención.
En fin, que te tienen de “traductor de los recados” e, insisto, sin pagarte un duro y perdiendo tú un día de trabajo, dejándole a tu mujer a cargo de tus hijos.
Pero lo que ya sí que me sorprendió es que, en la mayoría de estos programas, son ellos los que te dan el guion de lo que se va a hacer. Uno piensa que te van a preguntar, como en los emails del principio, sobre tu vida, que van a enseñar de una forma bonita cómo es tu rutina y que eso lo verán tus familiares y amigos.
Pero lo que de verdad pasa es que te “asignan” un tema y las grabaciones se basan en eso. Por ejemplo, en uno a mí me tocó hablar de los trenes y el metro de Tokio. Entonces te hacen aprenderte una serie de datos de Wikipedia del estilo de: “Estamos en Tokio, la capital de Japón y la ciudad más poblada del mundo, con no sé cuántos habitantes y no sé qué hostias de líneas de metro y tal y cual”. Y te graban precisamente en una estación de metro repitiendo esa mierda.
Decidme a mí si esto no es exactamente lo que hacen los influmierders de hoy en día.
La decisión de jamás volver a grabar un programa de estos fue después de uno en el que me hacían repetir tomas una y otra vez si me salía una palabra fuera del “guion” establecido. Por ejemplo, yo decía algo que me habían dicho en plan: “Yo creo que aquí es donde…”, y me cortaban y me decían: “No digas ‘yo creo’, tú dilo convencido: ‘esto es así’”.
Eso pasó muchas veces.
Los que me conocen saben que yo tengo mi manera de hablar, de expresarme “a mi modo”, y ni eso me estaban dejando. Es más: estaba diciendo cosas que no sabía ni si eran verdad, “ni falta que hace”, que diría cualquier influmierder.
A eso se sumaron muchas faltas de respeto a otras personas por culpa de estas insufribles e interminables tomas y retomas. Es decir: tener que repetir tanto hacía que tardásemos muchísimo en cada sitio al que íbamos y hubo lugares que estaban alquilados por horas para poder grabar, y nos pasamos muchísimo del tiempo pactado, causándole problemas al dueño de la tienda porque tenía otros clientes esperando.
Otras veces nos pedían que no grabásemos en ciertos sitios, pero ellos insistían en hacerlo en cuanto la persona que nos echaba la bronca se iba. Hubo una en concreto en la que yo pensaba que íbamos a acabar bastante mal: o en comisaría o con una hostia; en ese caso, además, a mí y a otro chaval, que éramos los que hacíamos de traductores y poníamos la cara, literalmente.
En fin, comportamientos totalmente inaceptables que me hicieron pasar mucha vergüenza. Ahora, dándole vueltas, la verdad es que no sé cómo no me marché a la mitad.
Lo pasé mal de verdad y juré que no volvería a hacer una cosa de estas.
Me han vuelto a contactar y siempre les he dicho que no. Si alguna vez me plantease hacer algo parecido, sería a mi manera, con total libertad para decir lo que yo quiera donde yo quiera. Porque se podrían hacer programas preciosos y creo firmemente que muy interesantes solo contando el día a día de una persona extranjera aquí.
Así que confieso que fui uno de los primeros influmierders de Japón, y si habéis visto alguno de estos programas donde salgo yo y estáis leyendo esto, os pido perdón.
Vaya ridículo.

No sé hasta qué punto se siguen haciendo estos programas (grabando nuevos, quiero decir), pero creo que el concepto está ya tan visto y hay tanto influmierder haciendo básicamente lo mismo que no creo que vuelvan a darte la turra pidiéndote participar. Y menos mal!
Que se piren
Es que es exactamente la misma mierda… se aferran a una milonga de Japón, una generalidad, te hacen aprender datos y soltarlos ahí como si supieses de lo que estás hablando, es tan vergonzoso…
Pues si incluso en estos programas, todo está guionizado de esa forma, estamos servidos. Puedo entender, que marquen un poco «la línea» por donde debe ir, pero de ahí, a lo que cuentas… pues un trecho.
Tú fíjate que se podía hacer un vídeo bonito contando el día a día nuestro o incluso dejándonos a nosotros enseñar sitios que nos gusten y tal, pues no, te dicen todo lo que tienes que hacer y decir. Es totalmente absurdo. Y encima gratis y a veces de muy malas maneras. No me vuelven a ver en una de esas.

Bueno, yo he trabajado en un periódico (no soy periodista) y las he visto de todos los colores. Con lo que ya no me sorprende nada. En fin.
Ahora han cambiado el formato, antes cogian a la gente y como te pasó a ti…te tenian ahi trabajando y repitiendo como un loro un guion que a saber que datos tenía. Lo ultimo que yo vi anunciandose es lo mismo pero con famoseo, tal famoso y su familia en nosedonde, haciendo el inutil, asombrandose por todo, molestando allá por donde pasan…y cobrando eso si.
Por cierto, ahora me dio curiosidad por ver esos programas donde apareces, a ver que nos contastes en ellos
Lo del Joaquín y tal, ¿no?, si es que al final todo es puto circo y fuera…
Si buscas por ahí seguro que salen, incluso en este blog mismo debería haber enlaces si buscas (me da pereza ponerme yo a buscar,
)
Lo de que estaba guionizado/preparado lo que decían lo suponía por el tipo de informacion que dan. Pero pensé que teníais algo más de libertad.
A mí esos programas me entretenian y siempre venía bien alguno de esos programas antes de viajar a un sitio. Ahora con todas las RRSS e IA es más fácil organizar un viaje.
Y pensé que algo pagaban y eran respetuosos con los locales y sus normas.
Pues para que veas… como mucho te pagan si cenas en algún sitio con ellos y poco más. Yo hasta tuve que poner dinero para un alquiler de kimonos porque no tenían en ese momento para pagar, que vaya tela también (aunque después me lo devolvieron).
Además he visto de todo: gente más maja y algo más abierta y gente muy borde que casi te vienen exigiéndote movidas. Insisto: sin nada a cambio más que darles tu tiempo y la cosa esa de la ilusión de que te saquen en la tele.
A mi ya me han visto en otra de estas, si si …
No sabía que estaban tan guionizados. Recuerdo verlos cuando era joven, y me encantaban
A mi también, las cosas como son, pero vivirlos desde dentro es otra historia…
Yo sí que los vi jejeje. A ver siempre que me ha tocado salir en algo de tele he tenido la misma sensación que tú. Ellos juegan con tu ilusión y se la pela el resto.