La mejor foto de Diciembre

Mis segundas navidades lejos de casa, la segunda vez en mi vida sin juntarme con los míos en fechas quizás sobrevaloradas pero que son una buena excusa para volver a ver a las personas que uno quiere y que, en nuestro caso, poco tienen que ver con Jesucristos y Vírgenes Marías.

Otro año en el que yo no iba a hacer lo que todo el mundo, aunque nunca me imaginé que iba a pasar la Nochebuena en la casa antigua de los padres de una amiga en los montes de un pueblo perdido no demasiado lejos de Tokyo.

Cocinamos en el fuego del medio del salón, morimos de frío dos veces cada hora resucitando una a base de té, nos contamos historias de amigotes, de locuras, de amores, de reír y de llorar, nos emborrachamos muchas veces seguidas y tuvimos nuestra resaca del día de Navidad que tratamos de curar yendo a un onsen en medio de un bosque de bambúes.

Cuando el calendario le daba una semana de vida al 2009 yo pasé tres días en las montañas con una chica que era el doble de guapa que la más guapa del mundo. Cambié pavo por nabe, turrón por mochi… uvas por besos, y ya entre cada uno de ellos supe que aquellas Navidades eran las más especiales de toda mi vida.

Con el permiso de los míos.

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A mis queridos

– A T.M. que en lo que yo estoy haciendo ya la digestión de la comida, ella me da los buenos días desde las Hispanias a su puntual, tradicional y exquisita manera. Avatar que me pese.

– A Sokaku que siempre consigue que me descojone y al que tengo unas ganas de conocer que no me las aguanto. En Madrid, en Tokyo o en Bilbao… pero vestidos de blanco en un tatami y a hostia limpia… y sólo si me deja invitarle a los dos o siete piscolabis de después.

– Al Lorco porque es un amigo de los que se conocen cinco en esta vida perra, siempre dispuesto a todo, cervezas mediante. Y a su santa que sé que se pasa de vez en cuando a pasar lista de amoríos de los que salen entrelíneas en los posts.

– Al Pachinko, un tío que osa definir al iPhone como la extensión natural de mis dedos, que se atreve a decir que soy un despistao, y que encima me cae bien porque además de tener un pachinkillo que cuidar y mil viajes que contar, siempre aparta unos granos del reloj de arena para brindar a nuestra salud y a la de todos nuestros compañeros.

– Al Flapy porque no me habría comprado una cámara de fotos de no haber visto las suyas, y porque aunque nos vemos de Pascuas a San Pedro, ya quisiera San Pedro irse de Pascuas con él como yo.

– A Midori que nunca puede ver los vídeos, que le toca de vez en cuando exponer en el japonés de los japoneses, que no le da la vida entre oficinas y despachos, pero que nunca jamás de los jamases la verás enfadada. Ya quisieran los elefantes tener la mitad de grande el corazón. Aquí le entrego mi cheque al portador por valor de dos izakayas, tres karaokes y mil besos a cobrar cuando ella quiera. Y tiene fondos.

– A Javier I. Sampedro porque aunque está ahí, al otro lado de la ría de Bilbao en su Hong Kong coreando el «Vierneeeee» con el Lorco, se acuerda siempre de pasarse a saludar. Si esto estuviese cerrado, él tendría llave.

– A Zordor el arramplador, que le hemos perdido antes de ganarle en una espiral gambitera sin precedentes en la historia de los estudiantes del KAI. De las personas que no conocía a las que más rápido he confesado mis secretos entre futsukayois y ramens. Secretos suyos me sé unos cuantos, pero solo diré que es la única persona del mundo que sólo se come un onigiri si viene sin alga.

– A Quicoto, a cuyo nick todavía estamos buscando significado, que se sabe el WordPress de la W a la segunda S, que entre otear el eBay sección Photography y buscarle los tres pies al Lightroom todavía saca tiempos de exposición al ikublog.

– A Nuria, que me enseñó lo que es tener mecha aguantando porsaquiles, que encaró, con Hideo, el reto de buscarme moza lozana limpia, con estudios y buena familia con la condición de que pasemos los cinco tardes de paella, ribeiro y txakolí en algún txokozakaya riéndonos de los feos.

– A Winnie, mi Helen, que me llamó estirado nada más conocerme. La vida quiso que coincidiésemos de más y se las ha arreglado para seguir pululando cerca, estando siempre al ladito de mi ladito, como lo estaba en Bilbao y en Zamudio. Le debo mil abrazos y un beso mejillero de los de moratón.

– Al Captain, el eterno montador del vídeo de Zipango, tan eterno como el pago por paypal que le debo. Un tío que ha sabido crear todo un mundo que mola alrededor de su arcadia, que me regaló una camiseta talla vela de barco e hizo suya la cruzada gatostiabilítica. Los posts reguleros lo serían menos sin sus contraataques.

– A CristoMc, que tiene nombre del DJ del Vaticano, que consiguió, por fin, ser el primero en comentar a fuerza de darle a las teclas cada vez que salía un post, pero no por ello dejó de hacerlo.

– A Sol que ha hecho suya la rutina de vigilar que la Nere, el Lorco y un servidor seguimos vivos y coleando, unos más que otros, por el país ese donde su nick asoma el primero.

– A Totoro de la que tengo apuntado en una libreta que es más de macramé, que es más «romántica rústica», que es más de morcilla con tomate… vamos, que la conozco un poco «más» con cada comentario y eso mola. También tengo su nombre pegado con postit en una funda de plátano, porque se la ha ganado.

– A Dat, mi rosa de Bilbao, mi prima lejana del otro lado del email, mi ropa de abrigo contra el frío trabajo, una de las tres personas que siento que me entienden casi mejor que yo mismo cuando se trata de sacar a tender la médula. Dolor de muelas, pan de centeno.

– A Mexiñol, al que siempre busco dejes que nunca deja de la primera parte de su nombre en los comentarios. Dice que nació y creció en España, pero yo espero algún día compartir unas chelas en donde está naturalizado.

– A Itarianjin, paisano pasajero que sacó billete hace muy poco, pero que se resiste a volver a pisar el andén y se ha hecho fuerte en el vagón de atrás, pero en un asiento de ventanilla, eso si, para estar atento a las paradas, que si es San Mamés o Avigliana, en esas si que se baja.

– A Toxo que se vino conmigo a la ceremonia del té sin yo saberlo y que, sin ella saberlo, me ha endulzado muchas mañanas al dejarme la palabra «lindo» dentro del café.

– A Cosarara que siempre me sorprende fijándose en las cosas raras de los posts, que se pone a dibujar y no hay quien la pare, que a juzgar por cuando me escribe, vive a horas raras.

– A Memoriadepez que no se si se acordará de volver a Capoeira, pero rara vez pasan dos días sin noticias suyas… ¿será que tiene escrito «Tío Tosca» en un postit en la nevera?

A los caballeros que se dejan caer y tienen el detalle de saludar, a todos los que algún día se pasearon por la ikuplaya y se acordaron de pisar un poco más fuerte y así dejar su huella al barquero del malecón que se pasa todas las mañanas, café en mano, a recorrerlas una a una, a todos mis queridos comentaristas…

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Reflexión parlapuñaica sobre tu blog Ikusuki

El mundo de los blogs es un jaleo del copón. Parece que a todos les pasa lo mismo: uno empieza escribiendo para los amigos y al final acabamos con el ego por las nubes tratando de ser el gurú que todo lo sabe. Yo todavía me sorprendo cuando veo posts reguleros copiados literalmente de la wikipedia, o barbaridades rotundas que no son más que fantasmadas o mentiras cancamuseras con el fin de alimentar la leyenda que se han creado, y creído, sobre ellos mismos. Y eso cuando no centramos el blog en simplemente atacar y desprestigiar a otros blogs, que parece que esto es una competición por ver quien se lleva el mayor número de comentarios, por cierto que parece que es lo que estoy haciendo yo ahora mismo con este post y nada más lejos de Albacete.

Yo creo que esto va por fases. O yo he ido por fases. Al principio sólo ves que gente que conoces de tu vida real son los que te leen y te escriben algo, después de vez en cuando aparece alguno que no conoces y es extraño, aunque hace ilusión. De repente la balanza se desestabiliza y ya son una inmensa mayoría los que no sabes de donde han venido que se convierten en habituales, mientras que, tristemente, los del principio parecen olvidarse de uno. Ahora pienso que seguro que saber que te lee más gente también hace que escribas de otra manera, supongo que uno se piensa que tiene una misión, que hay que cumplir con toda esa gente y ya el tono no es tan cercano quizás por vergüenza, o qué sé yo.

Yo he ido por fases seguro, ahora lo veo:

– Tuve mi fase del menéame donde ponía el elefantito ahí y escribí posts pensando en lo guay que sería que miles de personas supiesen que yo existía y de paso a ver si se vendía alguna camiseta más. Se me pasó pronto, en cuanto me menearon un par de posts donde gente que no conocía de nada me ponía a parir sin, claro, conocerme a mi de nada.

– Tuve mi fase del bitácoras, donde ponía el iconico de votar y trataba de darle publicidad al asunto para ver si ahí, que parece que hay mucho más respeto, triunfaba el ikublog. Esta fase me duró bastante y tocó techo con lo de los premios, que quedé finalista con la chorrada del vídeo del gatostiable con el que me reí más que nadie, mal que le pese a algunos siesos tocahuevos que por alguna razón se tomaron la tontería esta como algo más. Esta fase se me acabó pasando también y no creo que haga nada por el premio de este año, total, hubiese ganado o no me iba a quedar igual.

– Pasé por la fase del ikuagobio, donde todo lo que tenía que ver con el blog me daba una pereza increíble porque me parecía un suplicio innecesario y muy frustrante tener que escribir todos los días, digamos que no me compensaba, no le veía sentido. Esta fase estuvo muy motivada por un par de tipos que vinieron a dar por el saco y a hacer daño… me da rabia confesar que lo consiguieron, ahora que una y no más, Santo Tomás. Gracias al Daibutsu, se me pasó muy pronto también y además me dejó con vacuna contra los cortos de miras pero largos de lengua.

– Ahora tengo la fase del allá cuidaos, y creo que me va a durar mucho porque me va mejor. Mayormente escribo lo que quiero sin mirar el número de comentarios o de visitas, sólo me guío por mi mismo, cuento lo que quiero contar en ese momento que suele definir bastante bien cómo me siento yo. De esta manera, si releo los posts de enero, por ejemplo, reviviré lo mal que lo pasé con el invierno que me tenía a punto de llorar de pena la mitad de las noches, y no me importa demasiado que me entendiesen o no las mil personas que vienen a leerme porque esto, a fin de cuentas, es más mi diario que otra cosa. Un post como el de ayer es impensable que triunfe en el menéame o genere muchos comentarios, pero no por ello voy a dejar de escribirlo porque para mi vale un millón de veces más que cualquiera de los reguleros.

Ojo, no vayamos a pensar que me dais igual porque no es así. Releo los comentarios una y otra vez, los contesto siempre que puedo y con algunos de vosotros tengo muy buena amistad, aunque no os haya visto en mi vida. Digamos que me da igual cuantitativamente lo que se genera después de escribir un post, o en otras palabras: que suban o bajen los numericos. Porque si me comparo cualitativamente con lo que uno se encuentra en otros blogs, soy un privilegiado que les gano por goleada.

O dicho a lo abuela, que es a lo que yo iba: sois unos soles como catedrales de gordos.

Y si no, vosotros me diréis cómo se puede sentir uno después de leer el email que me mandaron el otro día:

Si uno de mis amigos se fuera al polo norte a vivir, me contaría las cosas que
cuentas tu. Porque lo que transmite tu blog es humanidad, tio tienes un blog humano. Ese amigo si me contaria que esta triste por una amiga, una historia de un mendigo, una sonrisa en la ceremonia del te, una señora colgando paraguas, casitas de madera, doncellas de altos vuelos, madrugones karatekas congelados, masajeadores de espalda, orquesta china en la comida, bicipolis con palo, susurros indecentes, trenes rapidos con pegatina de novato, sobrinas pizpiretas, cucarachas y lagartijas con menos cola que la tienda de donuts, gruñones con las costillas incadas en su orgullo, 7 fotos para una casa, futones perezosos y almohadas que abrazar, peluches con paquete en lucha contra ninjas usb en la batalla de los 47 ronin…

En el banco donde el viejo hacia papiroflexia verde,te emocionaste bebiendo una pepsi sabor cinturon negro, te quiso una borracha, Zalla te perdono y el mundo conocio tus camisetas.

Gracias por dejar esas hojas en tu escritorio.

Dónde esta Tío Tosca?
viviendo

Ahí es nada…

:gustico:

Enoshima

Enoshima es el calor de tu mano, la frescura de tu voz.

Tu nariz achatada, tus ojos de ficción, tu pelo infinito. Las cosas que me confesaste, lo que quedamos en no decirnos.

Tu gesto de vergüenza, tu vergüenza fingida, tu desvergüenza. El susurro de tu caminar, el viento de tu sonrisa, el sabor de tu aliento.

Tus recuerdos distraidos, tu cara de pensar, tus labios de callar.

El lunar de tu mejilla, los vaqueros en tu cintura, tu bolso azul marino. Lo suave de tu tacto, tus abrazos escondidos, tu pecho en mi pecho, tus piernas en mis piernas.

Tu collar rojo y gris, la tortura de tu escote, la cobardía de mis manos, la valentía de tu boca.

Los besos que me diste.

Los que me dejaste a deber.

La chica de Enoshima (II)

Continuación de La chica de Enoshima


Pensé que sería bonito que me reconociese y se sentase a mi lado para hablar un rato sobre cualquier tema, aunque fuese irrelevante como los gatos de Enoshima o de lo distintos que somos, y que, como pasa en las películas, acabásemos apoyados en el muro abrazados en silencio mirando al mar.

Lo que habría dado en aquél momento por un abrazo…

Pero pasó de largo, claro, creo que ni siquiera me vió y si lo hubiese hecho, desdeluego no iba a querer acercarse a un tío que está en medio de la nada rodeado de latas de cervezas ya más vacías que por vaciar.

Menuda estampa, vaya una manera de hacer amigos… daba igual, total, el día ya vino así de roto desde casa, más bien se trataba de desescombrar lo que alguien abandonó dentro de mi corazón porque de seguir acumulándose, lo iba a quebrar todavía más y aunque maltrecho, era el único que tenía y ya iba siendo hora de que me sentase delante de él y averiguasemos entre los dos para que iba a valer que siguiese latiendo.

De repente, mientras la espalda de la chica se alejaba diciéndome adios, empecé a llorar. Lloré mucho y de muchas maneras, lloré a veces con rabia apoyando la cabeza en los brazos y haciendo más ruido del que querría y también lloré despacio, con calma y en silencio mirando al mar. Me vacié por los ojos de tal manera que sentí que me ardían, que me ardía toda la cara, que me ardía el alma como si no fuesen a quedar más que las brasas de mi.

Eran lágrimas de derrota, porque así me sentía: vencido, sin fuerzas y lo que era mucho peor, sin ganas de tenerlas.

Ya era totalmente de noche, pero yo seguía allí sentado tratando de que la brisa marina me recompusiese el gesto, de que no se notase que acababa de morir de pena unas veinte olas antes. Estaba borracho, no demasiado, pero si lo suficiente como para tener la brillante idea de querer fumarme un cigarro y de alguna manera me encontré caminando hacia el pueblo. Tiré las seis latas, una a una, al contenedor correspondiente y compré dos más, de las grandes esta vez, un paquete de cigarros mentolados, un mechero de plástico de color naranja que todavía conservo y un cenicero portátil que parecía más una pequeña cartera.

Y empecé a caminar hacia la playa de nuevo, aunque no tenía intención de bajar a la arena, sino de quedarme en uno de los bancos de al lado de la carretera. Me hice fuerte en el de más a la derecha, me descalcé y empecé a intentar acordarme de cómo se fumaba cuando vi una espalda que me resultó familiar… parece que yo no era el único que se resistía a dar por terminada aquella noche.

Continua aquí…

La Roda

Cada vez me está gustando más ir a las clases de Capoeira, poco a poco voy cogiendo un poquito más de agilidad y ya me sale algún que otro movimiento sin tener que estar pensándolo demasiado. Sigo moviéndome menos de lo que debería, herencia del Karate, apenas sé un par de nombres de golpes, no me he aprendido ninguna canción y las volteretas, que es quizás lo que más hacemos, me salen mejor aunque sigo haciendo mucho ruido al acabar. Pero tengo claro que es cuestión de tiempo, yo sé que puedo hacerlo mucho mejor y solo necesito entrenar y entrenar… y pasármelo todo lo bien que me lo paso entre medias!!

En Karate veo como estoy mucho más suelto, sobretodo a la hora de hacer combates, me cuesta mucho menos moverme y lo hago bastante más rápido. Veremos si esto tiene algún efecto en la competición del mes que viene, pero yo ya estoy mucho más que satisfecho de haber empezado a hacer algo completamente distinto que lo complemente, creo que ha sido una muy buena decisión que ya está dando sus frutos.

Bua, vaya rollo de pequeño saltamontes he soltado… y yo que lo que quería era poner un vídeo de mis compañeros haciendo Roda!!!

Vamos a ello: esto se trata de hacer un círculo no demasiado amplio dentro del cual dos participantes hacen Capoeira al ritmo de la música. Raramente hay contacto, se toca pero no se pega y las acrobacias están a la orden del día siendo importante no salirse del círculo. En nuestras clases siempre hacemos una al menos, y aunque empiezan dos, cualquiera puede entrar en cualquier momento haciendo que uno salga y continuando el combate. Yo ya he empezado a entrar de vez en cuando aunque no sepa hacer demasiadas cosas, pero está claro que esto va de practicar y si no se hace, no se avanza.

Este vídeo lo grabé el otro día, son dos de mis compañeros haciendo Roda en la academia de Magome, que está muy cerca de mi casa:

httpvhd://www.youtube.com/watch?v=ll3u0pxBEeU

Hoy toca clase otra vez, pero como a la tarde voy a ir al concierto de Miguel en Shimokitazawa, he pensado en ir a la clase del mediodía. ¡Ventajas de trabajar desde casa!

Inodoro con manguera de bomberos

Este lo tengo que poner, el post es regulero como él sólo, de éstos de copiar con el mínimo esfuerzo lo que ha hecho otro y quedar como un chulapo. Mira que no tenía pensao reincidir en regulerías, pero es que llevo llorando de risa como diez minutos… madre del amor hermoso…

:regulero: :D :regulero:

Es un vídeo de un programa de la tele en el que la gente pide cosas y ellos, si les pega la venada, lo hacen. En este caso un gachó preguntó qué pasaría si se cambiase el chorrillo ese de los baños japoneses que te limpia la bajera por una manguera de un camión de bomberos, y a Nara que se fueron a hacer el experimento en medio de una explanada!!!

Madre mía, no puedo parar de reirme todavía…. ojo a la celebración de la mascota de Nara que se pone toda contenta de los 13 metros alcanzados !!!

httpvh://www.youtube.com/watch?v=_KS8bBAMV5o
El mando a distancia del baño me ha recordao al que tiene Rodri en su nueva casa, espero que la presión sea un poco menor, que como le de al botón lo mismo aparece en Kyoto!!!

Ahí va el making of:
httpvh://www.youtube.com/watch?v=ncz4oi48tSM

Fuente: Japan Probe (para variar)
Tiempo empleado: 15 minutos riéndome, y en escribir esto ni cuatro
Reguleranking: vamos a darle sólo 3 que el vídeo es buenísimo!!!

:regulero: :regulero: :regulero:

El edificio Toyotires

Hay semanas en que vengo los cinco días a trabajar a la oficina en bici, no es lo normal porque si voy a Karate tengo que coger un tren porque me pilla lejos, así que la bici duerme en la oficina y vuelvo con ella al día siguiente que toca Capoeira. Vamos, que empiezo los lunes con mucha alegría y cuando va llegando el viernes subo las cuestas tres veces más despacio porque mis piernas no dan más de sí.

Ayer, que fué lunes, era un día de esos de ir rápido , y coincidió que me puse el pantalón de muchos bolsillos. Este dato es importante, ojo, porque si llevo ese pantalón, me meto la cámara de fotos pequeña ahí en una pierna y me da por sacar fotos a todo lo que me encuentro por el camino.

Estaba parado en un semáforo enfrente del edificio ese de las letras Toyotires cuando me dió por sacarle una foto. Es un edificio de estos de mil viviendas con la fachada llena de balcones que más parece una colmena que una casa, no se porqué es la imagen que tengo yo de Benidorm y eso que no he estado nunca. Las letras que decía están arriba del todo y pone «Toyotires», que yo supongo que serán ruedas fabricadas por Toyota, pero que igual no tiene nada que ver. Son antiguas, de las que ya no se ven que cuando se iluminan por la noche parece que estemos diez años atrás.

Pues bien, estaba sacando fotos desde el arcén de la carretera aprovechando la pausa del semáforo cuando alguien me habla desde la acera, me giro y era un señor bastante mayor que llevaba una curiosa gorra de beisbol:

– ¿A que estás sacando? -me dice sonriendo
– Ah, al edificio ese grande de las letras de publicidad
– ¿Entonces ya sabes la historia?
– Eh, no, ni idea
– Pues resulta que ese edificio es el de viviendas de ese estilo más antiguo de Shinagawa, que tiene más de 50 años y que lo van a derruir para construir uno nuevo. Si te fijas, son dos bloques de cien apartamentos cada uno ¿los ves?, son diez balcones de alto por diez de ancho a cada lado.
– Anda, es verdad, pues no tenía ni idea
– Si, pues ya les han dicho que tienen que desalojar y casi no queda nadie viviendo, todo el mundo se ha movido ya. Por eso te he visto haciendo fotos y he pensado que sabías que lo iban a tirar y que querías tener un recuerdo. Fíjate que casi no hay ropa tendida, sólo en unos pocos balcones.
– Es verdad! pues, no sabía nada, pero me parece curioso sobretodo por las letras y por eso…
– Pues menos mal que le has sacado, porque dentro de poco no lo veremos nunca más
– Si, menos mal, vaya casualidad…
– Oh, perdona, te estoy entreteniendo y el semáforo ya está en verde
– No no, nada nada, me ha parecido muy interesante, muchas gracias
– De nada, ve con cuidado

Y pienso que es un edificio de viviendas sin más, que la historia no es tampoco nada del otro mundo pero que he vivido un momento tan de la vida diaria, tan común, que me resultó gratificante precisamente por eso, por lo ordinario. Porque el hombre no me preguntó de donde venía, ni que hacía en su país, ni donde vivía… sólo quiso contarme la historia del edificio de Toyotires.

 

Ya estoy echando de menos…

Mirar al cielo por la ventana para elegir la ropa y decidir si ir o no en bici, preparar un termo con té verde que calentará mi cuerpo en los semáforos, la adrenalina refrescada por el viento al bajar la última cuesta esquivando coches con las piernas doloridas y los labios agrietados.

Los onigiris con conversación de la señora del combini, el cartero interrumpiendo nuestro trabajo a media mañana, la banda sonora del abrir y cerrar de puertas, del aire acondicionado, del microondas y la cafetera, de los cada vez más silenciosos teléfonos y la ya muda impresora.

El parpadeo de la fluorescente de la esquina, el tictac del reloj de la pared, las zapatillas de estar por casa para estar en la oficina, los tés del descanso, el contar los minutos de la última hora y salir en busca del sol que nunca está.

Pero, sobretodo, echo ya de menos, a morir, verte nada más abrir la puerta y mirar tus ojos risueños que a veces, cuando te ríes, parecen desaparecer. Darte los buenos días que son mejores porque tu estás, escuchar tu voz que no sería tuya si no sonase una risa que se intercala, cariñosa, entre frase y frase. Saberte a dos metros detrás de mí dispuesta a mirar dentro de mis palabras que pocas veces son tan bien escuchadas, haciendo tuyas mis preocupaciones, alegrando mis alegrías.

Todo lo que nos decimos sin hablarnos, todo lo que nos abrazamos sin tocarnos.

Ya te echo tanto de menos y todavía estás…

No puedo más que guardarte todos los buenos días que ya no te daré a partir de Abril, y juro, desde ahora mismo, no dejar nunca que se junten más de una docena sin que vaya a llevártelos donde quiera que estés.

Y poder seguir sintiendo, de vez en cuando, lo que siento ahora cuando te siento cerca.

 

La mejor foto de Noviembre

Todo empezó en bromas al presentar el blog a los premios de Bitácoras. Prometí que si ganaba, haría un vídeo cantando una canción en medio de Shibuya, y el caso es que me empezaron a votar y estuve en primera posición por bastante tiempo. La cosa se iba concretando cada semana: la canción sería «Desde Santurce a Bilbao» y la iba a cantar comiendo wasabi vestido del gatostiable.

Lo cierto es que nunca pensé que lo fuese a hacer, pero quedé finalista y me empecé a hacer a la idea hasta que al final resulta que teníamos a un montón de gente apuntada a ayudarme grabando y sacando fotos con sus cámaras. Hasta Akira, con quien había perdido el contacto hacía unos meses, se animó a venir y tan bien nos lo pasamos que después del primer izakaya nos fuimos a otro.

Más que por la actuación en sí, que no dejó de ser una tontería enorme, el momento fue especial por el buen ambiente, por las caras de la gente, por los amigos, por todo lo que nos reímos antes, durante y después de grabar el vídeo.

Si me tuviese que volver a disfrazar de lo que sea por pasar ratos como aquéllos, lo haría sin dudarlo, y ni falta que hace que haya premios de por medio.

El abuelico del sushi volador

Queridos amigos, hoy toca ponerse delante del ordenador y dedicarle al blog el mínimo tiempo posible para que acabe saliendo un post que nos resuelva la papeleta del jueves y seguir diciendo cuando cumplamos años eso de que el ikublog se actualiza casi a diario. Hoy toca fusilar directamente lo que hayan puesto otros comentando un poco la jugada pero a poder ser sin mucho más que añadir, no vaya a ser que nos salga algo original y se malade el concepto.

Bienvenidos, pues, al

¡¡¡ Post Regulero !!!!
:regulero: :regulero: :regulero: :regulero:

Esta sección se está convirtiendo en semanal, pero es que pintan bastos últimamente con lo del cierre de la oficina y el tiempo escasea como él sólo. Ahora que tampoco me miréis así que mejor es escribir posts reguleros que tener un blog de un amargao de esos que se quejan por todo, no te fá aquí los señoritos!

Hoy en lo que me estoy bebiendo el café, me he encontrao con…

¡¡¡ El abuelico del sushi volador !!!!
:ahivalaotia:

Es un señor de ochenta nardos que tiene un restaurante de sushi cerca de la estación de Shimbashi que está en la Yamanote y no doy más datos que entonces el post gana en calidad. Resulta que el tío tiene una forma muy cañera de prepararlo tirando el tinglao por el aire antes de cortarlo… no perdamos detalle a la presentadora que me encanta como se destamaga viéndolo y luego a la embolada en la que le meten los de la tele al buen señor:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=S-LtlbVVoBs

El caso es que igual un día de éstos me paso por el lugar en cuestión, que no me pilla muy lejos, pruebo el sushi y aporto algo al mundo de internet con crónica y alguna foto, pero por ahora así nos quedamos que se me enfría el café.

– Copiao casi tal cual de: Japan Probe
– Tiempo empleado: unos 5 minutos y porque me he comprao el magic mouse ese y no le tengo pillao el truco
– Reguleranking: como hay vídeo y un par de párrafos, yo creo que sólo le damos 3 reguletronchos

:regulero: :regulero: :regulero:

:ojetepalinvierno:

¡Por cierto, por si os da por preguntar alguna cosa, aquí andamios!

La mejor foto de Octubre

Me junté, gracias a Jorge, con un montón de gente a los que llevaba, en los peores casos, una década de diferencia. Aquello no iba sólo de aprenderse un baile, en realidad la cosa trataba de ser uno más dentro del grupo, de ganarse la confianza de los demás, de que estar allí no desentonase más de lo que era inevitable por lo diferente del envoltorio.

La mayoría estaban intentando dejar eso de ser adolescente, aunque todavía se podían notar pequeños restos en algunas conversaciones, en la manera de hablar, en el vestir. Gente que en la segunda docena de su vida decidió que los sábados y los domingos mandaba el despertador, y sacrificaban noches que a su edad cuadraba más que acabasen por la mañana por mañanas que cuadraba más que empezasen de día.

Diría, con cierta vergüenza, que dejé de ir a la mitad de las clases a las que podría haber ido. Pero también digo, con orgullo, que aprendí mucho en cada una de ellas que iba más allá de un mero baile: conocí a personas que no me reprocharon ni una vez que hubiese faltado el día anterior y se esforzaban por enseñarme lo que me perdí, hubo otros que me trataron de igual a igual y también los hubo que no quisieron tratarme más de lo necesario.

Como era de esperar, yo me acabé enamorando de casi todas mis compañeras, pero eso me lo guardé para mí.

Sólo viví un gran festival, el de Ikebukuro. Y ese fue uno de los cuatro o cinco días que están arriba del todo en mi lista de días. La intensidad de lo que sentí durante prácticamente 24 horas fue de tal magnitud que no creo que pueda volver a llegar ahí porque para las siguientes veces, si las hubiera, ya estaré advertido.

El domingo 11 de Octubre del 2009 me puse el traje de Yosakoi, me peinaron, me maquillaron y salí a bailar con mis cerca de cuarenta compañeros enfrente de la estación de Ikebukuro durante los cuatro minutos vividos con más vida de toda mi vida.

Al acabar, lloré.

De la mano con Toscano

El otro día volví al todo a cien a ver si tenían la tiza esa con la que Jacob pintaba en las paredes para hacer lo mismo por las de mi casa, que ya me sé yo unos cuantos nombres que molaría que se pasasen, cuando ví la madre de todos los inventos todoacieneros habidos y por haber.

Confieso y reconozco que estoy muy lejos de ser el que lo ha descubierto, que esto es tradición popular ya en los dominios de la Nere y el Lorco, donde hacen concursos cuyo premio es semejante invento de relevancia equivalente a los cassetes de doble plétina en tiempos del Amstrad CPC.

Me estoy refiriendo a…

¡¡¡¡ Las fundas de plátano !!!!
:peneke: :ahivalaotia: :copon: :ojetepalinvierno:

Pongámonos en situación: toca excursión del colegio y al niño le metemos en la mochila un sandwhich de lechuga que tirará en la primera papelera que se encuentre, otro de nocilla que será el que se coma quitando los bordes, una manzana y una mandarina. No le metemos un plátano porque se pachurra.

¡¡Se acabó eso de que el chaval no se pueda enplatanar fuera de casa !!

Ojo, no perdamos detalle y que el que esté hablando se me calle:

No iríamos de la mano con Toscano si Toscano no sacase las manos de los bolsillos. Y lo hizo, o lo hice que esto de hablar en tercera persona da un mal rollo importante. Así que compré un racimo de plátanos y probé todos y cada uno de ellos porque no me creía que todos encajasen a la primera… ¡encajaron! ¡los plátanos son equilicuáformes!, yo pensaba que unos tendrían la curvatura más parriba, otros más pabajo…. pues no, lo mismo se han puesto de acuerdo los fruteros con los funderos, que yo no me fío de nadie ya, anda que hay cada pájarooooo.

Lo segundo fue hacer pruebas de carga para comprobar que, efectivamente, el plátano seguía intacto:

La funda no sufrió ni un rasguño y el plátano sobrevivió sin apachurrez siendo deglutinado como se merecía. Lo único que no era de Canarias ni tenía pintitas mejor que mejor, pero no todo iba a ser perfecto!!!

De cualquier manerica, sabéis de las fundas de plátano por la Nere y el Lorco y un poquito más porque habéis ido….

¡Buen finde!
¡¡besicos!!


Otros increíbles análisis llevados a cabo
Invento para cargar el iPod con pilas por 300 yenes
Los imanes y las ventosas

La chica de Enoshima (I)

En esto tan nuestro de respirar todos los días, a veces toca poner a los cambios buena cara, y es que cada vez uno se da más cuenta de que nada es para siempre. También es verdad que si se tiene siempre presente que esto es así, cada bocado de aire que entra en los pulmones como que vale un poquito más, porque ese aire ya no tendrá el mismo sabor con el tiempo, para bien o para mal, así que merece la pena aprender a saber saborearlo.

Y también es cierto que en época de cambios a uno le cuesta soltar amarras y parece que vamos navegando hacia lo nuevo con lastre. Uno se aferra a lo que ya no es, y los recuerdos se recuerdan de más, apareciendo a traición en nuestros ojos reflejados en las ventanas, en cada paso, en cada nube.

El domingo, sentado en el tren camino de Yokohama, me acordé de la chica del pendiente en la nariz con la que compartí una noche de verano hace ya más de dos años.

Cuando llegué no tenía amigos en Tokyo, y tampoco echaba eso de menos, digamos que necesitaba enfrentarme a mi nueva vida, pongamos que lo más sólo posible, porque tenía mucho en qué pensar. No dejaba de ser curioso, porque conocía el lugar de sobra, así que no hacía falta que nadie me dijese cómo hacer las cosas, o a que lugares ir, no echaba de menos a nadie porque echaba a todos de más, no quedaba con nadie porque no había nadie con quien quedar, ni falta que hacía.

Sea como fuese, prefería airear mi soledad premeditada un poco más allá de las paredes de mi casa, y procuraba estar siempre en la calle. Esa tarde me fuí directamente a Enoshima y me recorrí la isla hasta el final. Como el camino es único, y el ritmo de cada uno es distinto, al final nos acabamos conociendo más o menos todos los que estábamos en el paseo, cruzándonos aquí y allá según donde nos parásemos a curiosear con más calma alguna parte del recorrido.

Compañeros anónimos de paseo entre los que estaban dos ancianos, él con bastón, ella con sombrero, que andaban con paso ligero, había dos o tres parejas de diferentes edades, y después destacaba el grupo de chicas de aspecto grunge que no hacían más que sacar fotos a todo armando mucho ruido con sus gritos y risotadas. La verdad es que molestaban bastante y mis paseos por aquél entonces buscaban mucho el silencio que me permitiese escuchar el ruido de dentro, así que apreté el paso para tratar de poner distancia entre ellas y la paz que se suponía que tenía el lugar.

Enoshima es famosa, entre otras cosas, por tener muchos gatos que, por lo visto, son un problema para los establecimientos y habitantes del lugar. A mi me gustan los gatos y me paré a acariciar a uno que estaba en un lado del camino, era muy gordo, tanto que parecía imposible imaginarle haciendo cosas de gatos… justo justo hasta que las chicas doblaron la esquina y nos alcanzaron coincidiendo con una estruéndosa carcajada que nos asustó a mi y al animal que se perdió entre los árboles de dos saltos físicamente imposibles.

Ellas se dieron cuenta, pero no dijeron nada aunque, a su manera, expresaron cierta mezcla de malestar y disculpa guardándose para ellas su alegría sonora el rato que pasaron por mi lado.

Las horas parecían haberse dormido a ratos, pero empezó a anochecer y yo acabé sentado en la playa de Kamakura con una cerveza mirando al mar. Compré seis, y la que tenía en la mano era, por lo menos, la tercera de otras tres que planeaba beberme encima de aquella arena negruzca mientras trataba de dejar de pensar.

Ahora me doy cuenta, una vez más, de cómo añoro el calor del verano, a pesar de que aquél momento estuvo lejos de ser el más feliz de mi vida.

Entonces pasó una de las chicas del grupo de antes, pero sin grupo que le corease las carcajadas. Llevaba un pantalón de camuflaje que me pareció muy pasado de moda junto a un niki blanco roto aquí y allá dejando entrever partes de su espalda. Tenía un pendiente en la nariz y un pañuelo azul en la cabeza por el lado de la frente que conseguía que todo su pelo de color caoba colgase hacia atrás, aunque tampoco demasiado porque no lo tenía muy largo. Andaba descalza con sus dos botas negras en las manos, y en su cara creí leer cierto aire melancólico… aunque a ver quién no lo tiene si se está mirando en solitario al mar…

Continua aquí…

 

Mis vergüenzas

Todos tenemos las nuestras, pero yo voy y las cuento porque me hacen gracia y no es justo que esto no se comparta con el mundo.

Ahí va un recopilatorio de mis vergüenzas desde que llegué a los Tokyos:

– Tuve la gripe A esa y todo envalentonado por haberme recuperado salí el sábado de la misma semana a un izakaya con unos amigos. Esa noche no bebí demasiado, pero me dió un chungo muy chungo y a partir de las doce de la noche no me acuerdo de absolutamente nada. Por lo visto me metieron en un taxi, el taxista me cobró cogiéndome el dinero de la cartera y me subió a la puerta de casa, no tengo claro si me metió dentro o no. He visto fotos de esa noche y no me las creo. El viaje en taxi está totalmente borrado de mi mente.

– Otra vez quedé con un grupo de paisanos que no conocía y que venían a Tokyo de vacaciones. Resulta que me vinieron a Shibuya una manada de adolescentes creciditos con licras que no dejaban de decir que iban a quemar Roppongi y a entrar a todas las chicas que se cruzasen. Al de diez minutos Akira y una amiga, que se vinieron conmigo, y yo dijimos que nos teníamos que ir por trabajo y acabamos cenando los tres en un Yoshinoya.

– Una vez hice un experimento con lejía para tratar de quitar unas manchas muy chungas en un niki blanco. Después lavé todo junto con un pantalón vaquero sin darme cuenta, pero el pantalón no salió blanco. Sin embargo, estando en la oficina me fuí a levantar y se rompió de lado a lado por la entrepierna. Eran las diez de la mañana y tuve que hacer el ninja para que no se enterase nadie hasta la noche. Eso sí, volviendo en bici entraba un biruji que madre de Dios…

– Una noche ligué y todo. Era una chica jóven muy guapa que cuando nos fuimos cada uno a nuestra casa por la mañana me dijo que estaba casada, pero que odiaba a su marido y que si nos podíamos seguir viendo. Yo casi salgo corriendo.

– Últimamente no estoy quedando con gente que no conozco aunque me insisten para que les lleve a algún sitio. He conocido a personas muy majas de ésta manera que contactan a través del blog, pero no sé, como que ahora prefiero dedicar el escaso tiempo libre que tengo a mí mismo… supongo que se me pasará, espero que no os enfadurrieis conmigo.

– Una vez, al principio, me monté en un tren por la noche, pero me equivoqué de sentido con la mala suerte de que me quedé dormido y no me dí cuenta. Desperté al de bastante tiempo en un sitio del que no tenía ni idea, y no había más trenes, así que me puse a buscar un hotel, pero no encontré ninguno. Acabé durmiendo en un karaoke donde tenían una oferta para estar toda la noche por unos 5000 yenes, con bebidas incluidas. Las dos primeras horas canté yo sólo mientras bebía cervezas, el resto del tiempo lo pasé durmiendo la mona. Al día siguiente tenía una resaca que me moría y estaba ronco.

– Justo después de sacar las fotos para el trípode botellil , venció el peso de la cámara que se estrelló contra la mesa con todo el objetivo por morros. Durante un mes el enfoque automático no funcionaba bien, se atascaba el motorcillo hasta que, de perdidos al river, le metí otra hostia y volvió a funcionar.

– El mes pasado se me olvidó pagar la renta y la casera vino a casa al día siguiente a pasar revista. Esto ha pasado justo en el momento en que la empresa que me avala va a cerrar y estábamos a punto de pedirle, después de tres años siendo puntual, que me aceptase a mí mismo como aval. Le pedí perdón de mil maneras y puse de excusa lo de la gripaca, que tampoco era del todo mentira porque entre eso y el flashforward que me dió, no sabía ni donde estaba.

– Al principio de todo compré futones, cortinas y muchos utensilios para la cocina en un Muji. Llevé todo como pude a la caja y la chica estuvo poniendo todo en bolsas muy bien preparadas con unas asas de plástico para poder llevar todo bien. Cuando fui a pagar con la tarjeta de crédito, la máquina la rechazaba todo el rato y yo no tenía dinero en efectivo. Lo intentamos un par de veces más pero no había manera, así que le dije a la chica que me iba a un cajero y que volvía en un momento. Lo cierto es que no tenía cuenta en un banco japonés y la transferencia que estaba esperando para la tarjeta Visa no había llegado todavía, así que no volví nunca… hay un Muji en Tokyo que está vetado para mi.

– Una tarde le metí una patada en el estómago queriendo a un tío de Karate que me caía muy mal y que ya se llevaba pasando de la raya con comentarios despectivos bastantes días. Era un combate, así que tenía excusa, pero le dí con todas las de la ley, le dejé boqueando y para acabar de dejar las cosas claras, le marqué un puñetazo en la cara justo después, aunque no llegué a dárselo. A partir de ese día, no volví a escuchar ni media palabra.

– Un día iba con la bici cerca de casa y me puse a andar sin las manos en el manillar en plan todo chulo. Perdí el equilibrio y me metí una hostia como un pan, pero me levanté a toda leche y seguí mi camino haciendo como que no pasaba nada. Me vió medio barrio y la rueda de alante de la bici hace unas eses muy graciosas desde entonces.

– En casa siempre tengo el equivalente japonés al Almax, porque mi estómago es bastante delicadillo, sobretodo después de zamparme dos tabletas de chocolate del tirón. Una noche me desperté a las tantas con unos ardores que eran radioactivos, así que fuí al combini de la esquina, pero no tenían los que yo me sabía. Compré otros que salía un dibujo de un estómago sin saber que era un laxante. Me tomé uno y al de un rato otro porque no se me quitaban los ardores… y no se me quitaron, no…. Eso sí, casi me quedo tísico.

– Keri en japonés significa «patada», pero en Karate si lo combinamos con alguna palabra anterior que indica qué tipo de patada es, se lee «geri». Por ejemplo: «Mae Geri» o «Yoko Geri» que significan patada de frente y lateral respectivamente. Resulta que «Geri» por sí sola significa «diarrea» y yo me tiré toda una mañana de sábado diciéndole a mis compañeros que estaba preparando mis técnicas de diarrea para el examen de cinturón negro. Así se lo pasaron los cabrones que no me dijeron nada pero se partían…

Y hasta aquí puedo leer, que luego todo se sabe…

:ojetepalinvierno:

Los dulces del trueno de Asakusa

¡Qué de deporte estoy haciendo últimamente! ¡qué de deporte!, entre Karate y Capoeira me estoy metiendo más tralla que como siga así me van a tener que levantar de la cama por las mañanas con una carretilla. Lo peor es que me hago un lío tremendo, en Karate no me pasa, pero en Capoeira no hay manera y me tiro haciendo cosas de Karate la mitad de las clases, así me va, que ellos se están moviendo todo el rato y yo me quedo más tieso ahí que ni sé.

Pero vamos, que nosotros tres, mis agujetas, mis legañas y yo, os veníamos a contar ésta mañana la parte que falta de la excursión aquella con los del Tokyo Gas. Lo primero que hicimos fue ir a su edificio donde nos soltaron charla, luego nos llevaron a comer al Hotel Hyatt en Shinjuku, y después fuimos a Asakusa a hacer los dulces, que es lo que os voy a contar hoy, y ya para acabar pasamos por la Tokyo Sky Tree que también os lo he contado.

En Asakusa entramos en una tienda, bastante cerca del Sensoji, y en la parte de arriba tenían una planta enorme llena de fogoncillos eléctricos. Resulta que hacen talleres donde te enseñan a cocinar los dulces que venden, así que lo que hicimos nosotros fue cocinarnos nuestros propios dulces, meterlos en una caja, cerrarla y llevárnoslo. ¿Os he dicho que por toda la excursión sólo pagué 2000 Yenes? pues eso, panconqueso.

Los dulces están hechos de arroz inflado, cacahuetes, mantequilla y caramelo aunque le puedes echar lo que te de la gana, claro. Allí nos lo estuvo contando una chica que hizo una tacada despacito para que nos coscásemos bien, y luego hizo una a «velocidad normal», como lo llamó ella, que se cascó una caja de dulces en dos minutos escasos…

¡¡¡qué máquina aquí Doña Dulcinea!!!
:cocinicas:

Y después de la demostración de la Dulcinea para que quede bien claro quién manda en el lugar, nos puso a cada uno en un fogón y nos iba diciendo cómo teníamos que hacer, más o menos. La verdad es que a mi no me quedaron mal, pero había cada desastre que pa qué y la chica se partía de risa ahí viéndonos, mu maja, si señor. Aunque yo no podría currar en algo así, estaría todo el día metiéndome las cucharadas de caramelo dobladas y me pondría como un manatí !

También os conté que nos dieron un kit para hacer los dulces en casa y por fin ayer me puse a ello y grabé un vídeo. El dolcekit contiene una cazuelilla y todos los ingredientes necesarios, que la verdad es que se pueden comprar en cualquier tienda siempre y cuando no sea un videoclub: caramelo, azúcar, cacahuetes y arroz inflado:

Y monté el estudio de grabación en casa… atención a la intendencia, conviene no quitar ojo primero a la camafutón sin hacer, segundo a la bola de hacer abdominales y por último al trípode haciendo equilibrios encima de la silla de ruedas con la cámara enchufando para abajo en un alarde de estabilidad sin precedentes en el mundo de lo estable

La habitación se ha tirao con aroma a algodón de azúcar toda la noche, que parece que he dormido en el parque de atracciones, aquí faltaba el gitan dándole al balancé… en fin!, dentro vídeo!

Cocinando Kaminari okoshi from ikusuki on Vimeo.

 

¡Y éste sábado nos llevan a Narita! ¡Gracias señores de Tokyo Gas! ¡Y vuestro logotipo mola mil!

 

Cerrado por hastío

Ayer fue la despedida de la empresa, una cena agridulce en la que nos juntamos apenas cinco personas para dar la puntilla, a base de cervezas y vino tinto, a lo que se veía venir desde lejos y sin embargo no vimos.

Tres de los que estábamos allí también estuvimos en el mismo sitio hace un año, pero acompañados por cuatro veces más compañeros. Tres pares de ojos que hemos sido testigos, jueces y parte de infinidad de situaciones que merecieron la pena compartiendo oficina y corazón con múltiples nacionalidades, costumbres, razas… personas.

Porque si algo ha sido ésta empresa desde que la conozco, hace ya nueve años, es una maravillosa arca de Noé donde irlandeses, koreanos, indios, ingleses, nepalíes, canadienses, alemanes, americanos, chinos y un par de españoles, que recuerde, jugamos a ser salary mans con nuestras conversaciones en inglés de acentos exóticos y nuestro japonés de libro de academia.

También había japoneses, muchos, nunca fueron mayoría pero si la columna vertebral de la oficina haciéndose cargo del teléfono, de las reuniones de trabajo, teniendo infinita paciencia con nuestras costumbres y maneras, tan distintas a las suyas que a veces resultaban ofensivas aún sin pretenderlo. Compañeros obstinados, tozudos y trabajadores hasta, a veces, rozar la sinrazón. Gente de aquí que eligió abrir la puerta todos los días de la torre de Babel y compartir mesa con sus obentos, pero siempre con el mismo entrante: una ensalada de idiomas y costumbres enriquecedoras hasta el extremo.

Ahora desde mi habitación, basta levantar la vista y mirar un poco alrededor para sentir a muchos como pieza muy importante de mi vida: la foto del día que nos fuimos de camping a Kamakura, el grabado de la que fue mi novia por un tiempo felicitándome por mi cinturón marrón, los libros de japonés que compré con Akira, los utensilios de la ceremonia del té con los que, hasta hace nada, iba con Michiko cada martes…

Mil y un recuerdos que se deben seguir recordando, amistades que cuidar, amores que olvidar.

Todo se acabó. Como una película en el cine, como un libro. Ya ha pasado, ya está. No se volverá atrás. Así debe ser.

El día veinte de este mes los dos empleados que quedan dirán adios oficialmente a sus ordenadores, y Michiko y yo seguiremos yendo quizás un mes más. Ella para ultimar los detalles del cierre, yo para tratar de seguir avanzando en mi proyecto, aferrándome a la rutina de ir en bici y cumplir mis horas de trabajo que tanto me conviene. Después, en abril, se acabó lo que se daba. Pasaré por Gotanda de pasada, de visita, a recordar tiempos que ya están maduros y serán viejos pronto.

Todo se acaba. Así son la cosas. No dejo de repetírmelo y sin embargo no me lo creo todavía.

Ayer tuve oportunidad, después de muchos meses, de hablar con mi antiguo jefe cara a cara, de decirnos las cosas de frente con la sinceridad implícita al hecho de compartir cervezas en un bar pasada la medianoche. Nos dijimos mucho, sacamos la basura y aireamos el interior. Teníamos mucho que decirnos y fue bueno hacerlo, porque las circunstancias han cambiado y las prioridades se redefinen, y yo no quería que siguiese deteriorándose la amistad que hice con la persona que me trajo a Japón y me ayudó tanto los primeros meses.

Tanto bien nos hizo que acabamos bromeando sobre espinas clavadas desde hace tiempo, temas tabú de los que nunca habíamos vuelto a querer acordarnos pero que estaban presentes cada vez que nos cruzábamos por el pasillo. Y aún con resaca, me siento feliz de haber cuadrado las cuentas.

Tengo mucho que hacer antes y después de que devuelva las llaves, esto no va a dejarme viéndolas venir, pero me costará asimilarlo porque, a pesar de todos los problemas, de los agobios, de todo lo que pasó que no debería haber pasado, trabajar para ésta empresa ha sido, sin ninguna duda, de las mejores cosas que tengo apuntadas en el libro de la vida.

Descansa en paz, que te lo has ganado después de quince años peleando.

おつかれさまでした

La excursión del sábado

El sábado me invitaron a una excursión de éstas que te llevan a hacer un tour por Tokyo, y el caso es que por algo así como 2000 yenes nos llevaban a unos cuantos sitios en bus prácticamente durante todo el día.

Ésto estaba organizado por Tokyo Gas, así que el asunto era que si aguantabas una charla que te daban en sus instalaciones en Shinjuku, ellos te llevaban por ahí de viaje. Así que allí estuvimos prácticamente una hora dentro de su edificio viendo distintos prototipos de cocinas, sistemas de seguridad contra terremotos u incendios, técnicas de ahorro de energía… en fin, lo típico a lo que te pueden llevar con una excursión de la escuela. La verdad es que, salvo el tour por los diferentes tipos de cocinas que casi me quedo sopa, el resto estuvo interesante.

Después de eso, nos llevaron a comer al Hotel Hyatt de Shinjuku, ni más ni menos que a la planta 41. Este es en el que se queda el cazafantasmas viejuno en Lost in Translation (que el tío está todo viejuno pero sigue teniendo una cara de chiste que pa qué!!)

Bueno, pues allí nos subieron al restaurante donde un tío te venía y te ponía la servilleta en las rodillas y te recogía las migas de pan a la que pestañeabas. Zampamos un menú que estaba buenísimo incluyendo un postre de chocolate que yo me quedé chato y todavía ando intentando deschatearme…

Y aprovechando que teníamos un rato, yo me puse a sacar alguna foto desde allá arriba, que seguramente no vuelva yo en la vida ahí…

Después de ésto, nos llevaron a Asakusa donde hacen unos dulces tradicionales que venden allí mismo, pero resulta que en la planta de arriba tienen el tinglado preparado y te enseñan a cocinarlos!!. Así que allí estuvimos haciéndonos los dulces que después nos llevamos para casa… pero esto ya si eso lo cuento otro día en condiciones porque resulta que nos dieron un kit para poder hacerlos en casa y esto es menester grabarlo en un vídeo para que veáis cómo se hace!

 

La nevada

Me despierto con un ataque de tos traicionero que me recuerda que no hace tanto que estuve encerrado entre éstas cuatro paredes una semana entera, lo que me empuja a levantarme y vivir el día lo más vivo que pueda.

Pero tengo sueño, mucho sueño… y últimamente cuesta sacarle un poco de brillo a los días que vienen con una capa de incertidumbre y nervios, de poder y no querer. Todo está girando en torno al cierre de la oficina, que parece inevitable, y a cada uno de nosotros nos afecta de manera distinta. El presidente parece aliviado de deshacerse, por fin, de algo que no parecía motivarle desde hace tiempo, los otros dos empleados que quedan pasan el tiempo entre risas que camuflan preocupación y diluyen incertidumbre. Y mi única amiga dentro de la oficina y yo compartimos tés con posos de congoja cómplice que hace tiempo que hemos dejado de disimular.

Pienso en qué pasará hoy mientras me tomo un café amargo porque se me olvidó comprar azúcar. Me olvido del mundo debajo de un chorro de agua caliente que me templa el ánima y me anima el ánimo, y de repente me acuerdo que cuando ayer dije adios a la noche apagando la luz, estaba nevando. Salgo de la ducha corriendo a mirar por la ventana. Voy dejando un rastro de agua por el tatami, y la estufa protesta cuando la salpico al pasar por encima.

Abro la ventana y todo está blanco ahí fuera. Sonrío al cielo con una mueca de ironía… quizás el invierno quiere reconciliarse conmigo regalándome un día distinto… olvidaré que le odio por hoy. De repente me doy cuenta que estoy desnudo mirando por la ventana y cierro la cortina de golpe.

Hoy todo giraba en torno a la clase de Capoeira, pero las reglas han cambiado, saco la ropa de la bolsa pequeña y meto todo en una bolsa más grande que deja espacio para las cámaras. Y con un termo de té verde bien caliente salgo andando hacía Honmonji olvidándome de que tengo mucho frío.

Las tablas de las tumbas del cementerio que rodea a todo el templo suenan al chocar unas con otras por el viento, es un sonido tétrico por el contexto, que se funde con el de mis pisadas encima de la nieve que cubre el camino. De vez en cuando algún cuervo irrumpe en la melodía de la mañana con sus protestas bajo un sol cobarde que se rindió de calentar en Noviembre.

Hay unos veinte estudiantes en manga corta que corren guiados por su profesor de gimnasia. Les está cronometrando el tiempo que tardan en dar diez vueltas a la pagoda, y ellos se aplican el cuento del frío y corren con ganas mientras sus compañeros les animan, y ríen, y gritan sin importarles que miles de almas están descansando a su alrededor. Pienso en que si yo descansase aquí, no me importaría que de vez en cuando viniesen jóvenes a recordarme, con sus risas, que yo una vez lo fuí.

El cielo está despejado a veces, pero no tanto como para que se pueda ver el Fuji. Aún así voy al lugar desde el que mejor se vé pasando por al lado de tres estudiantes que me miran sonriendo. Una dice a gritos «es un extranjero» y las otras se ríen, «que mono» dice otra, sin importar que yo les entienda o deje de entender.

El Fuji no se vé más que en mi mente…

Avanzo en dirección al templo donde obreros, quizás monjes debajo de los monos, recogen la nieve con prisa, como si no supieran que va a desaparecer por sí misma. Otros acaban de montar el escenario que presidirá la ceremonia del Setsubun, que casi olvido que será mañana, y yo parezco no estar.

Mejor así.

El cuervo, quizás el mismo de antes, vuelve a protestar subido en algún poste. La nieve se derrite. Los estudiantes corren. Un anciano limpia una tumba. Pasa un gato.

El sol sigue sin calentar.

Y yo me voy a la oficina.

 

Tokyo Sky Tree

Érase que se era que en el país del onigiri, las teles decidieron que se acabó eso de emitir por el aire en ondas de cualquier manera a partir de Julio del 2011, que en unos y ceros se van a ver mejor los programas de comida donde salen famosos yendo a restaurantes y diciendo que todo lo que prueban está más oishii que otro poco.

Y para tal menester se juntaron los mandamases en un izakaya con nomihodai y quedaron en que había que construir una torre más alta que el Corte Inglés de Bilbao (que la planta de las rebajas da un vértigo que pa qué) y emitir desde ahí toda la pesca a Tokyo y parte de Rekalde. Ojo, que no iban de farol, que se pusieron manos a la obra y ya llevan construidos 281 metros de lo que se llama «Tokyo Sky Tree», pero atiende que

¡ Todavía faltan casi 400 metros más !
:ikufantasma: :ahivalaotia: :peneke: :ikufantasma:

La Tokyo Tower mide 332 metros y no era suficiente para el tinglao éste de emitir en terrestre, así que la Sky Tree va a ser como poner la torre de Tokyo encima de la Torre Gabacha: 634 m, pasando a ser, si los de Dubai no se pican y no respiran, la torre más alta del mundo. Por cierto, que construir una torre ahí súper alta para emitir en terrestre no deja de tener sus tamagos morenos

Bueno, el mostrenco este me lo están haciendo al ladito de Asakusa, y el caso es que el sábado me llevaron ahí en bus a parte de a hacer otras cosicas que ya os iré contando. Y aunque sólo llevan un cacho hecho, la cosa ya impresiona, ya:

Iba a ponerme a traducir la página web en plan como que yo me he informado y me sé todos los datos y tal, pero mira, mejor la enlazo y así no me tiro el moquetis, que la tenéis en inglés y pa pejiguero el jilguero. Lo que sí que cuadra aquí es poner que tienen planeado finiquitar el tente pa la primavera del año que viene, con la cerezada… yo iré de vez en cuando para tener fotos de cuando la estaban construyendo y luego volver cuando sea viejuno y vendérselas.

El caso es que en las maquetas esas que tienen hechas, anda que casi que no se va a ver!

Después para quitarme el dolor de cuello, y como mi línea de tren es la Asakusa sen, pues ya tiré andando hasta el Sensoji dándome un paseo más cuco que ni sé, que llegué a casa con un gustico en el cuerpo más majoooo que daba gloria verme y todo de lo lozano que iba!!

Lo que sí que nos contó la guía del autobús es que habían decidido no hacerla de color rojo como la Tokyo Tower, porque al ser tan alta iba a dar demasiado el cante… yo lo que digo es que a ver en qué color no va a dar el cante semejante mostrenco!!! Pero bueno, todo sea por tener todas las rayas en el móvil, que no se diga que en Asakusa no va a haber cobertura!!

Huy, me hace ilusión acabar con un párrafo cancamusil fantasma de estos que están de moda por ahí, ¿me dejáis? ¿me dejáis?, venga baaaa, sólo unooooooo :ikufantasma:

Una vez más, Tokyo se redefine a sí misma como el paradigma de la fusión entre lo tradicional y lo moderno con una nueva infraestructura de comunicaciones que no sólo va a ser el punto más cercano al cielo de la megápolis, sino que cada uno de sus pilares es un desafío a las placas tectónicas que viven amenazantes en el subsuelo del país nipón.

jajaja, yo no valgo pa esto del cancamuseo, me entra la risa!!! jajaja
ale majos! que vaya bien el lunes, yo marcho
:bythesegao: !

 

¡Cambios!

¡La que se me viene encima! O no, quién sabe, ba total aunque al principio agobian, los cambios suelen molar a la larga porque la rutina es más cansina que otro poco.

¡En el ikublog tu decides!
Si ya has leido los posts de cómo el tío Tosca se vino a Japón,
pasa a la página ésta misma

Si no, sigue leyendo:

Pongámonos en antecedentes… yo estoy aquí gracias a un señor irlandés que fundó una empresa de informática en Tokyo. A este señor yo le conocí cuando estuve en el año 2001 con una beca del Gobierno Vasco, y desde entonces aún volviendo a Bilbao hemos tenido cierta relación profesional: yo le traduje la web a castellano, algún que otro trabajo desde casa…

Un día, hace casi tres años, le dije que si tenía algo para hacer que me dijese, y me habló de una idea para un proyecto de internet. La historia me gustó y yo empecé a investigar la mejor forma de programar eso y le presenté un par de prototipos y propuestas. Le gustó uno y me dijo que iba a crear la empresa y que íbamos a arriesgarnos, pero yo le dije que quería ir a Japón, que es donde él vivía entonces.

La empresa que creó, la segunda para el proyecto de internet, está registrada en Irlanda, así que ellos no me podían tramitar el visado. Pero en Japón éste señor tenía la otra empresa de informática, así que llegamos a una solución intermedia: me venía a Tokyo, trabajaría media jornada de salaryman en la empresa japonesa y la otra media jornada para la empresa irlandesa. El sueldo iba a medias entre las dos, porque aunque sean del mismo dueño, implican a gente que no tiene nada que ver entre sí, así que todo ha estado siempre separado. Pero yo ya tenía el visado, que era lo que me hacía falta.

Así estuve durante un año y medio, pero la cosa no funcionaba. Al estar físicamente siempre en la misma oficina, tenía que atender llamadas de clientes cuando lo que en realidad debería estar haciendo era trabajar en lo otro… los compañeros me pedían cosas, había reuniones con clientes que se cepillaban días enteros…

El segundo visado que me dieron fue de tres años, hasta marzo del 2011, con lo que ya no dependía de la empresa japonesa y le propuse al jefe trabajar únicamente para la otra. Costó un poco que se decidieran, pero finalmente accedieron, y además me dejaron seguir viniendo a la misma oficina aunque sólo trabajaría para la de Irlanda. Esto lo pedí yo porque sabía que en casa con todo lo grande que es Internet, iba a hacer copones en vinagre.

Vamos que he seguido viniendo al mismo sitio desde el principio, pero trabajando yo sólo para un proyecto que nada tiene que ver con todo lo que me rodea. A veces les he echado una mano con proyectos antiguos que había hecho yo aquí, pero vamos, el 99% del tiempo lo estoy dedicando a lo que yo quiero.

El dueño de ambas empresas no es el presidente de la de Tokyo, es decir, él tiene su propio trabajo a pesar de haber fundado ambas compañías, pero el que dirige el cotarro aquí es otra persona. Aclarado esto, el fundador se marchó hace dos años a vivir a Alemania, vamos, que ya no está en Japón, así que nuestra relación ha sido por internet. Imaginaos el asunto: trabajando en Tokyo de freelance pero pudiendo ir a una oficina donde nadie me dice lo que tengo que hacer porque yo soy mi propio jefe, gestionando mi propio tiempo: si no vengo a la oficina no tengo que dar explicaciones, si quiero trabajar desde casa por las noches lo hago porque a nadie le importa siempre y cuando los viernes tenga el trabajo hecho.

Los puntos malos: tengo que pagar mis propios impuestos, la seguridad social, el salario depende del cambio Euro-Yen y… el visado.

Pasemos a los cambios

El más importante es que la empresa japonesa cierra en abril. Esto no significa que yo me quede sin trabajo, pero si implica que no podré venir a ésta oficina, así que tendré o bien que acostumbrarme a trabajar desde casa o buscarme algún sitio donde ir con el portátil a darle a las teclas. Lo mismo acabo en un Starbucks o en un McDonalds, vete a saber.

La segunda implicación: ya no hay manera de renovar mi visado, en marzo del 2011 se acaba sí o sí. Así que o se funda una sucursal de la empresa Irlandesa en Tokyo, o me busco otro trabajo si quiero seguir aquí (punto éste que tampoco está claro, por cierto). Este año salimos a «versión comercial» como lo llama mi jefe, así que en un par de meses se verá si la cosa va a triunfar o si nos comemos los mocos (hablando de, por cierto, recibí una carta de la NHK diciéndome que no me cogían, pero que gracias mil y unas)

Tercera implicación: Michiko se queda sin trabajo, con lo que tendrá que buscar alternativas, así que hemos dejado las clases de la ceremonia del té más que por temas económicos, que también, porque no está el horno para bollos, o para dulces, mejor dicho. Yo podría seguir yendo sólo, y de hecho me lo estoy planteando seriamente… veremos qué va pasando, pero seguramente vuelva.

Cuarta implicación: puede que sea mi último año en Japón, así que quiero aprovechar el tiempo a tope. No es que no lo estuviese haciendo, ojo, pero me apetece viajar más, ver más del país, y esto es incompatible con tener que estar todos los domingos a la mañana en un sitio concreto. Así que he dejado el Yosakoi. Capoeira y Karate son entre semana y el horario es muy flexible, así que por supuesto que seguiré con ellos, es más, éste año me tengo que sacar el segundo dan de Karate. Pero los fines de semana me los voy a dedicar a mi mismo, sin obligaciones.

Así está la cosa… si el año 2009 era el de sabérmelas todas, éste 2010 va a ser de cambios y de pensar, cuanto antes mejor, si me quiero quedar en Japón un poco más y actuar en consecuencia o planear cómo quiero pasar mi último año aquí.

Tengo tooooodo un año para decidirme… ¡ya os contaré!

¡En el ikublog tu decides!
Si quieres que el tío Tosca se quede en Japón, pasa a la página esta misma,
si quieres indicarle el camino por el que tiene que salir del país, pulsa aquí.

 

 

Ikusecciones

Bueno, lo primero y más importante:

¡¡ A no ser que el tablet ese
venga con calefacción,
no quiero saber nada !!
:copon:

Bien, por lo visto ya no reviento, pasemos al post.

Más o menos la cosa está clara con los botones de aquí a la derecha de la izquierda según miramos de frente para delante, pero por si acaso creo que no vendrá mal un pequeño resumen de todas las secciones del ikublog. Así, de paso, si me decís cual os gusta más, pues lo mismo escribo más de eso si veo que voy viendo según miro.

Al lío, que hace frío:


Excursiones

Estar, lo que se dice estar, pues he estado en más sitios, pero aquí hay una lista de aquellos en los que me dió por sacar fotos y escribir un post. Igual os puede servir como guía si venís algún día por estos recovecos del señor, vete a saber. Más o menos creo que puse cómo se llegaba y todo eso que es menester saberse para que de gustico ir.

A ver si puede ser que este año se duplique la lista, hombre.


Ikuvídeos

Al principio cuando me compré la cámara de vídeo tuve la misma sensación que con aquél diccionario de japonés-español, que la iba a usar de Pascuas a San Pedro. Pero mira tu por donde que al final he echao un montón de vídeos y toda la pesca. Aquí están recopilaos, más o menos, todos los posts en los que hay vídeos hechos por el menda (no como esos reguleros que se dedican a enlazar vídeos hechos por otros y van y lo llaman posts con todos sus huevos morenos).

Es curioso porque los vídeos normalmente no los vé ni Blas y son lo que más tiempo cuesta hacer, pero bueno, no por ello vamos a dejar de dedicarle una sección que bien orgulloso estoy de la mayoría (otros los negaré hasta que me muera).


Kokoro

Este blog sería todavía más disparate si de vez en cuando no cuadrase un post de este tipo. Son esos textos en los que a veces pienso que estoy contando mucho más de lo que debería a gente que no conozco, otras veces siento que nadie entiende lo que quiero decir a juzgar por las respuestas, y otras hacéis que me emocione con vuestros comentarios el doble que escribiéndolos.

En cualquier caso, son aquellas vivencias que han sido especiales para mí por algún motivo, y que trato de contar de la mejor manera que sé desde una perspectiva seria, porque yo, aunque no se lo crea nadie, soy un tipo serio, amigas, de los que no quedan solteros!


Ikusuki in the world

Aunque últimamente no se prodigue mucho el asunto, Ikusuki no soy yo, sino una marca de camisetas que creamos Bea y yo hace unos añicos ya. Ahora estamos un poco en pausa pero con un montón de ideas escritas ahí en la pizarra blanca esa de borrar con el codo, así que dadnos un poco de tiempo que contraatacamos.

Esta sección es un mapa que recopila todas las fotos que nos habéis mandado con alguna de nuestras camisetas, y da gustico del bueno ver que casi casi hemos conquistado el mundo.

Por cierto, que tengo algunas fotos pendientes de publicar, a ver si se me acaba de pasar la gripe y vuelvo a estar en condiciones (y de paso le envío a Bea la caja de ikuregalos y retomamos oferticas!!)


La mejor foto del mes

Esta, como alguna que otra sección, no está enlazada específicamente en ningún lado, así que aquí va y además aprovecho para contar qué es para mi esto de la mejor foto del mes.

Yo de fotografía sé cuatro cosas que he aprendido por mi cuenta y poco más, tampoco pretendo ser ningún experto y esta sección lo cierto es que tiene poco que ver con fotografía y mucho con el momento captado. A lo que yo iba, y voy y seguiré yendo porque tengo que ponerla al día cualquier fin de semana de estos, es que la mejor foto del mes no es aquella con el mejor encuadre ni con los colores más vivos, sino la que logró captar un momento especial de mi vida aquí.

Normalmente la suelo acompañar de un texto que trata de explicar qué significó ése momento para mí, así que no busquéis obras de arte porque seguro que no las habrá, pero sí que vendrán con sentimiento, aunque a veces sólo lo entienda yo.

Un secretico es que tengo impresas absolutamente todas las «fotos del mes» y guardadas en una carpeta que suelo mirar de vez en cuando cuando hace frío y el ánimo trata de convencerme que es un disparate que siga aquí.


La madre que parió a Peneke

Una de las cosas que tiene vivir en Japón es que hay tal variedad de productos que a veces uno se queda con la boca de través en el súpermercado. Yo me he propuesto probarlos todos, sacarles fotos y dar mi veredicto en ésta sección en la que es prácticamente inevitable soltar un «¡La madre que parió a Peneke!» después de cada cata.

Como curiosidad, parece que lo de Peneke es algo sólo de Euskadi, porque mucha gente me ha escrito diciéndome que es Paneque. Yo lo escuché por primera vez en un programa de la ETB que se llamaba Vaya Semanita, y me hizo tanta gracia que lo dijese neki cuando se vino, que lo adopté (por si me sigue leyendo aquél paisano mío que se quejó porque decía que yo plagiaba medio mundo y parte de Marte, ahí queda la nota).


De la mano con Toscano

Esta es nueva, no tiene ni un mes y por ahora sólo un post. Es más o menos lo mismo que la sección anterior, pero limitada a los todos a cien. Resulta que aquí por veinte duros yeniles te puedes encontrar cada cosa que Dios tirita, y yo me he propuesto comprar y analizar aquellas que me llamen la atención por algo.

Por cierto, el chisme del otro día que con pilas te echaba electricidad por un conector USB no fué capaz de cargar el iPhone, pero ya le he encontrado utilidad: resulta que eso es capaz de cargarme una batería externa USB que me compré hace tiempo, así que si me pierdo subiendo al Fuji estoy salvado, cargo el iPhone con la batería externa, y cargo la batería externa con las pilas (ahora sólo falta que me decida subir al Fuji de una vez, lo mismo cuando le pongan calefacción).


El post regulero

Esto empezó como un propósito semanal que, gracias a Dios, no he cumplido por vuestro bien. Se trata de escribir uno de esos «posts» en los que no se aporta absolutamente nada más que repetir algo que otra persona ha creado. Si, amigos, podéis creerme cuando afirmo que hay blogs enteros así, ¿a que acojona?

Un post regulero, además, es bastante probable que salga en más de un blog a la vez y encima los dueños de esos blogs se mosqueen entre sí cuando ni tan siquiera se les ha ocurrido a ellos. En fin, el mundo es así, mis queridos lectores, hay gente para todo.

Lo chungo es que hay posts reguleros que han triunfado más que los post ikugenuinos, que también tiene tamagos. Un claro ejemplo es el de La patrulla de la bulla de Shibuya con 30 comentarios mientras que el excelente y magno ejercicio de redacción dedicado a Sabina apenas llegó a veinte. ¡El mundo es regulero, amigos!.

Tan reguleros son estos posts que ni hay uno que los recopile (ni lo habrá).


Karate

Mucha gente de Karate sabe lo del anunció del detergente aquél que decía «¿Y mi kimono?, ¡que peleo con los koreanos!», y que además era Taekwondo. Bueno o eso o te mentan al Karate Kid y el Morita cogiendo moscas con la palillera. Pero aquí estoy yo para desmentir tanta pamplina y contar cómo es eso de hacer Karate en uno de los dojos más famosos del mundo. No se me da mal, el Karate digo, aunque es algo que nunca se deja de aprender, y creo que no hay cosa que me de más rabia que que no pueda ir por alguna razón, como ahora con la influenza esta.

Tampoco son posts que triunfen demasiado, pero me gusta mucho escribirlos y siempre se aprende algo viendo los vídeos de los combates. Ojalá pudiese seguir entrenando y compitiendo toda mi vida.


Post’N Blogs

Alguna que otra vez me he encontrado con gente que ha venido a dar por saco sólo por dar por saco. Hay una persona en concreto a la que no he hecho absolutamente nada, que yo sepa, y que ha emprendido una cruzada contra mí que roza lo absurdo muchas veces. Luego están los de Andrés y el interés, que últimamente me he encontrado muchos y también ha habido roces con gente con la que a veces nos hemos entendido y otras no. No pasa nada, eso de la incompatibilidad de caracteres es verdad que existe, y si no puede ser, no puede ser y cada uno por su lado que la vida son dos días y una tarde.

Menos mal que no es lo normal. En esta sección trato de recopilar todos los posts en los que me he enterado que se ha hablado del ikublog. Seguro que faltan muchos porque muchas veces no me entero, pero si habéis escrito alguna vez algo y no está ahí, avisadme que yo estaré encantadísimo de meterlo. Es algo bonito, si señor, bien bonito porque he podido conocer a mucha de ésta gente en persona, y han salido amigos de verdad de toda esta mandanga.


La ikubiblia de Japón

Esto fué una ambiciosa apuesta por aclarar muchas barbaridades que se dicen por ahí de vivir aquí por gente que no ha estado aquí nunca. Lo que yo trataba de hacer es contar de la manera más simple y clara posible todo aquello que resulta diferente de ésta sociedad, y empecé abriendo un notepad en la oficina y escribiendo todos los puntos que me venían a la cabeza. Al final los ordené por categorías y sólo llegué a publicar una primera entrega, pero me he dado cuenta que tengo escritos muchos más que ya irán saliendo según vaya completando más categorías.


El ikuapañao

Bueno bueno bueno, se casó Moreno. Al final uno es un solterón de 33 años viviendo sólo, así que nos las tenemos que apañar como podamos. En ésta sección cuento mis secretos de supervivencia, aquellos trucos que seguramente no te contará nunca Maria Teresa Campos porque ni se los imagina.

Por ahora sólo hay tres posts, pero habrá más, oh si, habrá más que me las sé todas ya.


Ikusoitu

Aquí no hay mucho más que rascar. Ya sabéis que Soitu cerró y a mi sólo me dió tiempo a escribir cinco artículos de los que estoy orgulloso porque resulta que me pagaban por contar lo que se me pasaba por la cabeza. Sólo me queda agradecerles su flexibilidad, que me dijeron que sí a todos los temas que propuse, y la amabilidad con la que me trataron siempre que aunque sólo fue por email, hicimos muy buenas migas.


Por la radio

Pues sí, ya me gustaría que esta fuese una sección fija, pero no depende de mí. Alguna vez a alguien de la radio le llamó la atención algo de lo que se contaba aquí y me propusieron llamarme para que lo contase a viva voz. Estuve en racha un verano que les dió por contar conmigo de manera habitual, y luego ha habido un par de apariciones por ahí sueltas.
Yo siempre estoy dispuesto a contar mis historias, así que, señores de la radio, aquí me tenéis.

Algo que no se sabe es que a veces me han llamado para hablar de temas de los que no tengo ni idea, y que he declinado lo más amablemente que sé. Una vez, por ejemplo, querían que hablase sobre la crisis en Japón, ya me diréis qué puedo aportar yo sobre el tema… para inventarme cuatro pamplinas, mejor me estoy calladito que de genios entendidos está esto lleno.

Con la que daba gusto hablar era con Iratxe de La Noche Despierta, que me preguntaba cosas sobre el blog, que esas si me las sé. ¡Iratxe, llamadme más!


Gatostiable

¡Que se me había olvidado ésta!, madre mía si es la más importante de todas!! (gracias Mexiñol!!)

:gatostiable:

Érase una vez un gato con una cabeza de proporciones titánicas, dimensiones épicas, trazos de longitud infinita… vamos, un cabezón como un melón de gordo. El bicho tiene una cara con dos puntos finales por ojos, y digo finales porque ahí se acaban sus rasgos faciales: no tiene boca, es abocuno como él sólo, lo que no quita para que destile unas feromonas especiales que hacen que todo ser humano con un mínimo de criterio desee, como mínimo, meterle con el mechero.

Aquí empecé a analizar el merchandising de semejante tarambanez, pero luego decidí que mejor me gastaba mi dinero en onigiris y me dejaba de acumular gaitas rosas en casa, que luego vienen visitas y ya no sé ni donde esconderlas… ahora que si ésta os gusta y hay que seguir, se sigue.

El asunto es que el Captain ha tomao el relevo y ahí sigue con su guerragatostiabilítica

¡¡¡Dale duro Captain!!

(lo que no quita para que contraataque cualquier día de estos, ojo…)


Sefiní, chimpón, esto es todo, que yo sepa. Lo dicho, si os aburrís por las bandas una tarde, lo mismo os da por echarles un ojo y escribirme cual os gusta más para que tire por ahí.

O lo mismo no, es lo que tiene el lo mismo, que lo mismo es que si que lo mismo es que no.

Actualización de las 10:11 del día siguiente!: he sumado puntos aquí y allá, y parece que los vídeos triunfan y todo!!

Kokoro +8
Vídeos +7
Excursiones +6
Foto del mes +3
De la mano con Toscano +3
IkuKarate +2
Gatostiable +2
Ikusuki in the world +1
La madre que parió a Peneke +1
Reguleros +1
Ikubiblia +1

El caso es que si el blog tiene unas 600 visitas al día, cuando pongo un post de un vídeo, al día siguiente en el youtube pone que lo han visto unas 200 personas, es decir, una tercera parte de la gente, lo que me lleva a pensar que os importan un tamago, pero ya veo que no. Bueno es saberlo, si señor… seguiremos haciendo vídeos!

:ungusto:

Te odio

Y mira que lo sabía, tenía claro que me ibas a clavar el frío en la piel el tiempo que hiciese falta para que no importe lo fuerte que lata mi corazón, que la sangre no va a conseguir caldear las venas hasta marzo.

Te odio con toda mi alma, porque hace tres años que sé que me voy a morir bajo tu reinado, que un día no querré despertar porque me habrás minado de más el ánimo y no tendré ganas de seguir luchando, a base de lágrimas, contra la desazón de tener que aguantarte.

Desprecio que desprecies al sol, que ahora sólo ilumina, que vengas sin permiso, que me hayas tenido con la cabeza ardiendo y el cuerpo tiritando, que por tu culpa no pueda seguir siendo yo como yo quiero ser, odio que me retrases la vida llevando y trayendo mis huesos por las calles bajo tu rutina helada en un baile sinsentido que sólo quiero que acabe para volver en mí.

Sé, desde hace tiempo, que me moriré de tristeza un invierno.

Pero no será este, no serás tú el que me mate, aunque no por ello te odio menos. Devuélveme de una vez el alma y vete lejos con tu puto frío, maldito invierno de los cojones.