Pues efectivamente, me van a operar y me van a poner una prótesis de cadera.
Joder, cómo suena eso.
Pero bueno, no queda otra. Bueno, sí que quedaría otra, que es resignarme a no poder dar paseos de más de diez minutos porque me duele muchísimo y casi no puedo estar ni de pie ya. Llevo así unos cuantos meses ya.
Empezó, como ya he contado más veces, doliéndome un poco al acabar de correr. Pero era un dolor en la ingle, nada de huesos ni nada; vamos, no parecía que fuese más allá del típico dolor que a veces me daba cuando estiraba de más en karate, por ejemplo. Lo que ya no era tan normal es que iba a más. Incluso dejé de correr, pero si me daba paseos un poco largos, échale una hora o por ahí, pues ya era otra cosa. Y lo peor siempre venía al día siguiente, que al levantarme de la cama no podía casi ni apoyar la pierna.
Estuve yendo a un hospital que abrieron cerca de casa y me dijeron que tenía principio de artrosis, lo de que se te desgasta el cartílago y acaba rozando el fémur con el hueso de la cadera, y eso es lo que hace que duela. La palabra «artrosis» a mí me pegaba con gente mayor. Ahora que voy a hacer 50 años en seis meses, así que habrá que empezar ya a incluirse uno en esa categoría… y más después de la operación, claro.
Total, me dieron unas corrientes, masajes, me hacían hacer gimnasia para fortalecer músculos del culete y alrededores, me daban un tratamiento de calor, que es donde conocí a Matilda… hasta que finalmente me dijeron que ya no entraba más por el seguro el tratamiento este y que, si no mejoraba, igual había que hablar de operar.
Cuando aquello me dolía, pero tampoco demasiado. Mientras no me diese paseos muy largos, podía hacer vida «normal», así que lo dejé pasar. Incluso me volví a España de vacaciones y, aunque había días peores, estuve bastante bien.
Pero a la vuelta, no sé si las horas de avión tuvieron que ver… hostia, cómo empeoró la movida. De no poder ni levantarme del sofá. Si subo la rodilla más de 90 grados, de esto que te la acercas al pecho, ¿no sabes?, pues ahí veo las estrellas. O si voy andando y de repente giro a un lado, me pega un latigazo de flipar.
Así que empecé a ir a otro hospital, uno más famoso donde te operan allí mismo si hace falta, que hay un cirujano famoso en Tokio que tenemos la suerte de que esté más o menos cerca de casa. Allí me hicieron radiografías y tal, y efectivamente, habemus artrosis. Allí casi no se veía hueco entre hueso y hueso ya. Y me han estado medicando durante un par de meses a ver si la cosa mejora, porque hay gente a la que esa medicina le viene bien y le baja la inflamación.
Pero no ha habido manera. Una vez que hemos visto que no queda otra que prótesis de cadera, me hicieron más pruebas y resulta que el hueso está desgastándose por dentro, que solo va a ir a peor.
Y ya tenemos fecha y todo. En mayo, justo después de la Golden Week, me ingresan una semana para serrarme un cacho de hueso, clavarme ahí un palo con una bola, cual remolque de coche, y ala, a funcionar.
Estoy acojonadísimo. Yo me he roto un par de huesos, pero nunca me han operado de nada.
De momento seguimos con el plan, claro. Tengo consulta este mes donde se va a ver mi forma física para planear la rehabilitación de después de la operación. Ya sabéis, si estás hecho una mierda o si tienes algo de músculo con el que poder hacer algo ya. Yo espero que sea lo último, que aunque con dolor he seguido yendo al gimnasio. Y un mes antes de la operación me van a sacar, atención aquí, 400 ml de sangre… la historia es que nada mejor que tu propia sangre para hacerte una transfusión si es necesario durante la operación. Como no me han operado nunca, no sé si será lo normal, pero hostia, casi medio litro de sangre…
Y bueno, pues eso. En teoría, a la semana estoy en casa. Al principio no podré subir escaleras, por eso me estoy montando el despacho en una habitación de la planta baja de casa, la que iba a ser para June, que tendrá que esperar unos meses más. Y si todo va bien, se supone que en un mes estoy ya por ahí dando vueltas con las muletas.
Así que, mira, ahora sí que tengo excusa para no quedar con nadie. Esta es de las buenas, no como siempre que me escaqueo.
Deseadme suerte, que estoy acojonado.