Sorteo de las kokeshis

El sábado por la tarde, el señor notario, su excelentísima señoría Kota tuvo a bien seleccionar al azar los tres ganadores de las muñecas Kokeshis entre los lectores del #ikulibro que tuvieron el detalle de escribir una reseña.

Si queréis saber quiénes fueron los afortunados, dadle al play:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=sXowfvJ29r0

Los envíos se harán pronto desde Barcelona, espero que os gusten.

¡Muchas, muchísimas gracias a todos, no solo a los que habéis escrito algo, sino a todos los que habéis leído el libro!

Vivir con sentido

Por momentos revivo, rememoro tiempos no demasiado lejanos que sin embargo se sienten remotos.

Sin yo quererlo, o al menos no adrede, de veras.

A veces son simples instantes en los que según toque, vuelvo a sentir, de manera efímera, algo del frío de los muchos inviernos que tanto me dolieron.

Horrible sensación, desalmada y cruel, la de sentir frío en soledad.

Otras veces añoro profundamente, con rabiosa, aguda, honda y punzante melancolía aquellos días que me pertenecían hora a hora desde que me despertaba hasta que me volvía a dormir quizás solo quizás acompañado. Días sin estrenar, sin abrir, sin más plan que, cámara en mano, cruzar por algún paso de cebra de los muchos que todavía estoy por pisar del irreverentemente gigantesco Tokio en el que aterricé con más heridas por lamer que saliva y ganas. Caminar tropezándome con miradas que sostener y quizás desvalijarles el gesto con mi cámara por si cayese alguna sonrisa y poder recordar cada uno de esos instantes en otros momentos siempre que quisiese querer volver, lo que ha resultado ser bastante más a menudo de lo imaginado.

Si el arrojo me lo hubiera permitido, a muchas hubiese besado sin dudar. Porque daba igual, porque la vida era seguir adelante sin darle demasiadas vueltas, sin pensar en lo que pudiese pasar la hora siguiente o el día de después y mucho menos preocuparse por lo que pudiesen pensar desconocidos de mi si tampoco me conocen.

Demasiadas pocas cosas dejaban de dar igual.

Me atrevo a darme cuenta que ya nunca amanecer alguno volverá a ser exclusivamente mío. La nostalgia le empapa más a uno cuando llueve y últimamente no deja de jarrear.

Ayer, como desde hace casi un año, volví aproximadamente a la misma hora a la misma casa. Mientras pedaleaba, me acordé de aquella noche de verano después del trabajo en la que decidí que no quería volver a mi habitación y me fui hasta Odaiba donde después de cenar perdí el último tren y no me atrevía a calcular cuanto me costaría la vuelta en taxi porque sabía que no me iba a llegar. Dormí en el banco de un parque después de unas cuantas cervezas hasta que aquellos dos policías me despertaron, me pidieron la documentación y me dejaron en paz después de algunas preguntas. La mañana siguiente, ya en el trabajo con la misma ropa, cierto dolor de cabeza y un olor que no me atrevo a recordar, me sentía extrañamente contento porque era libre de hacer lo que me viniese en gana sin tener que dar explicaciones a nadie, porque sentía la vida a todo lo que daba. Podía hacer lo que quisiese cuando quisiese sin más responsabilidad que cumplir, y no siempre, el horario del trabajo que me permitía tener el dinero suficiente para dormir bajo techo aunque me diese por cambiarlo por un cielo sin estrellas o techos de habitaciones ajenas.

A veces salía a correr de madrugada, otras pasaba días enteros sin salir de la cama. Hubo una temporada en que iba a clases de Karate seis días por semana, agonizando entre moratones y agujetas el séptimo. Otras encadenaba resacas y no era capaz de averiguar adonde se había escapado la última docena de días.

Era blasfema y asquerosamente libre. No rendía cuentas ni a Dios.

Tampoco me atrevía a echar números conmigo mismo.

Como iba diciendo, ayer volví a casa a la misma hora. Abrí la puerta y escuché el «okaeri nasai», que me regala Chiaki con invariable entusiasmo día tras día desde que vivimos juntos.

Incalculable privilegio estar a su lado.

Llevaba a Kota en brazos pero al verme se empezó a revolver y Chiaki tuvo que ceder y dejarlo en el suelo como él quería. Suelo que apenas llegó a tocar cuando empezó a gatear a toda velocidad hacia mi balbuceando cosas que solo él sabrá lo que significan. Cuando llegó a mi altura, yo ya llevaba un rato de rodillas esperándole con los brazos abiertos y entonces, apoyándose en mi pierna, se puso de pies con asombrosa facilidad y me abrazó dando un grito mientras Chiaki se reía.

Y a mi se me curaron todas las morriñas, melancolías y demás putas gilipolleces de sopetón.

Presentación del libro en el Cervantes de Tokio

¡¡¡ El sábado 4 de Octubre voy a presentar el libro en la biblioteca del Instituto Cervantes de Tokio !!!

Me hace una ilusión tremenda. Allí estaré para contar un poco la historia de porque se escribió el libro, qué tipo de contenidos tiene y por supuesto que se dejará tiempo para las preguntas, sobre el libro o no, que se quieran hacer. ¡Allí estaremos! ¡luego nos vamos a comer algo todos juntos!.

El libro se puede descargar gratis en los enlaces de la derecha de este blog, debajo de la foto de la portada. Como no puede ser de otra manera, yo recomiendo leerlo en papel porque no tiene nada que ver con la fría pantalla de un ordenador además de que el diseño de Fran lo merece, no os defraudará. Si todavía queréis haceros con uno de los cada vez más escasos ejemplares, podéis pedirlos aquí.

Por cierto, aprovecho para recordar que el plazo para enviar vuestras reseñas sobre el libro finaliza el 25 de septiembre, que es mi cumpleaños. Bueno, el plazo para entrar en el concurso de una muñeca Kokeshi que ya están en Barcelona esperando ser enviadas, que vuestros mensajes siempre serán muy bien recibidos!

:estudier:

Cerrado el parque de Yoyogi en Tokyo por dengue

Ahora que la cifra de casos de dengue ha superado los cincuenta, han decidido cerrar el parque de Yoyogi al entenderse que es donde está el foco de la infección. Por lo visto, la mayoría de los contagiados estuvieron en el parque ese fin de semana, y diversos análisis han confirmado unos cuantos «puntos rojos» donde hay colonias de mosquitos portando el virus. Así que parque cerrado de momento, incluyendo el Meiji Jingu!

Por cierto, cambiando de tema, resulta que KFC (Kentucky Fried Chicken) en Japón ha empezado una campaña por la que te regalan accesorios informáticos a cambio de twittear con enlaces a su página de promoción usando el hashtag #KFCカーナルズデー (El día del coronel de KFC). La campaña no tiene demasiado de original, pero los regalos si. Qué cosa más horrorosa, la virgen.

Vayamos por partes:

El ratón maza de pollo, con rueda de scroll y toda la pesca, a mi me da la sensación todo el rato de tener la mano pringosa ahí aceitosa, agh!!!

El teclado con una figurica del coronel y cuyas teclas son trozos de pollo en miniatura exceptuando la K, la F y la C:

La memoria USB que también es una maza de pollo. Dios, ¿a quién coño se le ocurrirán estas gilipolleces!?!!??

Dicen que es bastante oscura la manera en la que eligen al twittero ganador de uno de estos esperpentos, que debe ser al azar aunque muchos que lo han intentado se han llevado de regalo otra joya de la corona polluna… unos pendientes que no sé si serán tan horrorosos como los dientes de la modelo de la foto o más:

Por si interesa, aquí está la página oficial del asunto. Yo al KFC y al McDonalds y a estos turbios lugares no me paso ni para dar los buenos días, que te pones fanegas fanegas!.

Ale, marcho a rascateclear un rato, a ver si me gano los cuartos! Buen fin de semana!

Grupo de idols gorditas

Esto si que tiene huevos. ¿Sabéis las idols estas que cantan todas a la vez con coreografías totalmente absurdas pero que como las bailan enseñando piernacas y poniendo caras kawaiis triunfan?. Jodé, podría nombrar las AKB48, las Morning Musume… todas muy abofeteables, porque si me dices que hacen conciertos y ya está que no se meten con nadie, pos bueno, pero es que están en todos los sitios a todas horas!!! en la tele, en la radio, en carteles de anuncios… es acojonante la que tienen liada. Bueno, no me voy a meter mucho más con ellas porque ahora yo me gano la vida gracias a que vendemos entradas para sus conciertos (hasta 150.000 yenes, unos 1000€, se llega a pagar por una entrada de según qué grupo, echa cuentas).

Total, que ha salido un grupo ahora en plan rompedor que se llama «Chubbiness» y que se quieren diferenciar del resto porque «están gorditas y orgullosas de estarlo». Esto si que es un disparate, tu las ves y no hay ni una gorda, es que ni una, pero claro como el resto de grupos son bichos palo con peluca, pues en teoría y por comparación quizás si que pueden estar un poco rellenitas.

¡Que van a estar! ¡están perfectas, amos no me jodas! ¡nos estamos volviendo locos!

Aquí va un videoclip de uno de sus primeros éxitos titulado en una traducción libre «Estamos como queremos», que escenifican su hipotética condición faneguítica:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=xvbZm07N2nU#t=193

Ahora que lo pienso, si que es verdad que cuando veo a algún extranjero me parecen como más fuertotes que los demás, y es que aquí la gente por norma general está delgadica delgadica. La escala es distinta, pero aún así, esto es un disparate de los gordos, nunca mejor dicho.

Obras de arte cortando papel

Puede que el origami sea el arte relacionado con papel más famoso de Japón, pero el kamikiri tampoco se le queda atrás. Kamikiri significa literalmente «cortando papel» y se basa en crear una figura como resultado de cortar con mucha paciencia y arte una hoja de papel, tan sencillo como eso y tan chungo de llevar a cabo, amigos.

El artista Akira Nagaya de Chiba domina el arte del corte papelero y muchos de sus diseños están basados en la cultura tradicional japonesa, vamos, que son de corte antiguo (badabumChass):

Últimamente le ha dado por hacer conocidos personajes de anime, seguro que conocéis a la mayoría:

Jodé, y yo que cuando cojo las tijeras no soy capaz ni de cortar un cuadrado decente…

El batafutón

Hoy mirando historias del terremoto para el post regulerus maximum de antes me he encontrado con este invento que es como la batamanta, pero en futón:

Me he descojonado alive, claro!!!. La hostia: un futón que se hincha y que te llevas puesto ahí, ¡¡amos no me jodas!!. Pero luego mirando las instrucciones y leyendo un poco más me he coscao de que en realidad es un producto de emergencia. Me explico: en todas las oficinas de aquí, bueno en todas en las que he estado yo, tienen un kit de emergencia por lo que pueda pasar: comida en lata, botellines de agua, linternas, pilas… vamos, lo que mayormente te puede hacer falta si hay un terremotaco y te quedas encerrado.

En el de hace tres años, cuando llegué a casa por la noche que seguía habiendo réplicas del copón de gordas, yo dormí vestido por si crujía de más la casa y había que salir corriendo al refugio más cercano. Pues bien, este invento está pensado precisamente para eso, para que puedas dormir en el suelo de la oficina más o menos cómodamente en caso de emergencia, pero que si hay que salir por patas, que salgas tal cual!

Lo venderá la empresa Kingjim a partir de finales de este mes, es tan portátil que se apila ahí en una estantería cual guía telefónica:

Aunque el batafutón no es tan heavy como el bater portátil que te viene con unas píldoras mágicas que convierten cualquier elemento líquido en sólido para que se pueda desechar más fácilmente. Ojo a mi primo Jorge Javier que lo prueba en directo:

Screen shot 2011-05-30 at 12.24.23 PM.png

httpvh://www.youtube.com/watch?v=NL6IM6g5zB8

En fin, esperemos que no tengamos nunca que usar ni el papel higiénico kilometrer, ni el batafutón, ni el bater mochikaeri!! :posna: :posna: :posna:

¿Tienes suficiente papel higiénico?

Últimamente, aunque bueno la verdad es que yo llevo escuchándolo desde que llegué aquí, dicen que hay una alta probabilidad de que haya un terremotaco con epicentro en Tokyo, que ya toca históricamente. La verdad es que uno trata de no pensar en el asunto, pero ayer por la tele dieron un reportaje especial contando lo que se supone que pasaría en la ciudad. Por ejemplo, la zona donde está el Disneyworld resulta que es terreno ganado al mar con lo que el suelo es de todo menos firme y seguramente se acabaría hundiendo. En el terremoto del 2011 ya se vio venir, ojo a las imágenes de las alcantarillas que acabaron sobresaliendo al removerse el terreno a su alrededor que acabó empujándolas hacia arriba:

Bueno total, acojones aparte (mejor no pensar en el asunto) el caso es que el gobierno ha sacado una campaña para que la gente acumule papel higiénico en sus casas por lo que pueda pasar. La razón es que la gran mayoría de las fábricas de papel higiénico están en zonas de alta actividad sísmica con lo que la probabilidad de quedarse sin suministros en caso de terremoto serían bastante altas, según cuentan. Como parte de la campaña han sacado un rollo de 150 metros que dura más del doble que uno normal, aunque no es de doble capa, eso si, ojo.

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El 41% del papel higiénico del país viene de la prefectura de Shizuoka donde dicen que hay un 80% de que haya un gran terremoto en los próximos 30 años. Yo no sé hasta que punto es tan importante el asunto como para que el gobierno gaste impuestos en una campaña, aunque no es la primera vez, hace tiempo sacaron uno con las normas de andar en bici:

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En cualquier caso, compraremos un par de rollos largos de esos, que el ojete es algo serio, amigos! :triki:

El WakuDoki de Toyota

Hay abierta una campaña de Toyota por la que los que se curren un vídeo bailando lo que ellos llaman el «wakudoki» pueden ganar un viaje a Tokio para dos personas. Los que ya estáis preparando la cámara, esperad porque tengo una mala noticia: la primera ronda finalizó el 25 de agosto, cagüen la mar, me tendría que haber enterado del asunto antes! post doblemente regulero!!

¿En qué consiste el invento?, pues hay una canción pegadiza y hay una coreografía. Se van eligiendo los vídeos más originales hasta que gana uno. El nombre del asunto viene de mezclar «wakuwaku» y «dokidoki» que vienen a significar lo mismo: es el sonido que se supone que te hace el corazón cuando vas a hacer algo emocionante, cuando vives algo acojonante, algo así como nuestro «otia otia otia otia otia otiaaaa».

De la campaña oficial de Toyota ya han salido un par de vídeos, el de la jungla y el de la playa:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=PJ3aXcoDoiM

httpvh://www.youtube.com/watch?v=KXFwbaghU8s

Incluso se han currado un vídeo en el que explican la coreografía en inglés y toda la pesca:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=hT53C7hT_dw

Más información en la web oficial.

PD: No, el blog no se ha convertido en regulero del todo, es solo un pequeño experimento que estoy llevando a cabo. De momento es bastante interesante, ya os contaré! :secretico:

Flashmob en la estación de Osaka

Una proposición de matrimonio estilo Flashmob en la estación de Osaka que se ha hecho muy famoso. Mola que a mitad del vídeo sacan a una chica a bailar que en realidad no es la elegida para que la novia no sospeche nada hasta que el novio ya se lía también y ya no hay vuelta atrás!!. Muy chula también la parte final donde se le ve ensayando, jaja, que majos!!


httpvh://www.youtube.com/watch?v=dhBkWdeLHFQ

Gap Kid Class of 2014

Hemos presentado a Kota para modelo de Gap Japón!

Si sale elegido, lo que es más difícil que hacerse amigo de un franchute, se convertiría en la imagen de la marca en Japón durante un máximo de dos años!!

httpvh://www.youtube.com/watch?v=eLf_gy7abVI

Que mi hijo es el más guapo, igual que para vosotros son los vuestros, está claretis así que haciendo honor a la profecía #ikucansina del gran Fran que vaticinó muy acertadamente que no me iba a aguantar ni mi padre con Kota paquí y Kota pallá, ahí van unas fotos recientes (que seguramente ya habréis visto en Instagram / Facebook / Flickr, #ikucansinooooooooo):

Ahora que como los padres también participan en las sesiones de fotos, juro que me llevaré la txapela que le compramos en el casco viejo de Bilbao y si la cuelo será mayor Bilbaínada que lo del Nápoles en San Mamés!!

¡¡ Ahora si que si !!
¡¡ Buen fin de semana !!
:gambiters: :triki:

El gatostiable no es un gato!

¿Os acordáis del gatostiable?, es el término que YO me inventé sobre el gato aboquil más horroroso y repelente de todos los tiempos. Término que después me plagiaron hasta la saciedad como si se lo hubiesen inventado ellos, por cierto, pero esto es otro tema, jaja. Sin rencor, amigotes, pero echadle más ganas a lo de pensar pa la próxima, que seguro que podéis.

Total, que resulta que San Rio, la empresa que explota semejante esperpento, ha declarado que Hello Kitty no es un gato, que es simplemente «una risueña y feliz niña pequeña con un corazón de oro».

Repito:

Hello Kitty NO es un gato
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Tiene huevos. El asunto se ha liado a raíz de la preparación de una exhibición con motivo del 40 aniversario del bichejo carapapa, los organizadores enviaron documentación a la empresa para que le diese el visto bueno antes de preparar la exhibición y resulta que les corrigieron «con firmeza» el hecho de que Hello Kitty NO ES UN GATO. Tiene huevos. Esto ya lo he dicho, pero es que tiene huevos y así de gordos.

«No es un gato, es un personaje, una pequeña niña que es amiga de todos, pero no es un gato. Nunca se le ha visto andar a cuatro patas, siempre anda y se sienta como una persona. Puede que el diseño se asemeje al de un gato, pero no es un gato»

Todo encaja. Quiero decir, el bicho es un disparate, la empresa otro y las declaraciones gilipolleces como pianos, son coherentes.

Pero se ha liado parda, claro, en internet todo Dios está flipando y bajo el tag #hellokittiisnotacat dicen cosas como «la vida ya no tiene sentido, no tengo nada en que creer» o «hostias, no me digas entonces que coño serán el Micky o el Donald»

Sea como fuere, el bichejo asqueroso está en todos los putos lados y esto es algo que no creo yo que cambie pronto, gracias a Dios que Kota tiene badajo por abajo y (espero) no me vendrá con hostias de que le compre ná del gat…¡coño! ¡si es que me han hecho la putada del siglo! ¡ya no sé ni como llamarle!

Es igual, el gatostiable seguirá siendo como toda la vida de Dios un gato y ahora más hostiable que nunca.

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Aunque a veces aparezca merchandising que si que compraría, mira tu…

Recupero vídeos que hice hace algunos años ya y que vienen al caso (jodé, cuanto tiempo libre tenía, ajajaja)

httpvh://www.youtube.com/watch?v=KULv6aNLVRc

¡¡ Buen fin de semana !!
:gambiters: :triki:

El creador de dragones

A este artista le vi yo el otro día en la tele y andaba a ver si le localizaba. Resulta que forma parte de un estudio en Nikko en el que llevan un huevo de años dedicándose a crear ilustraciones de dragones. Llama la atención la aparente facilidad y rapidez con la que lo hacen y lo bonico del resultado final:

httpvh://www.youtube.com/watch?v=1ZVAWc27KdA#t=273

httpvh://www.youtube.com/watch?v=RuyszrHmrmE

Se lo enseñé a Chiaki todo emocionado ahí diciéndole que venga, que jo, que venga, que comprásemos uno enorme para poner en el salón… y la que me puso cara de dragón fue ella, jajaja.

Boob Aid, tocamiento tetil en Tokio

Un grupo de actrices porno japonesas se van a dejar tocar las mandingas durante 24 horas este fin de semana con el fin de recaudar fondos para la lucha contra el sida. Vamos, que tu vas ahí, le magreas a gusto el busto y dejas tu donación.

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«Tengo más ganas que ni sé» -dijo una tal Rina Serina que juro que no se quien es (en serio en serio), «pero ojalá que por favor la gente tenga cuidadico» -en referencia al palpamiento mamario.

Por lo visto es la decimosegunda edición desde el 2003 y será retransmitido por un canal guarrillo de adultos. Los participantes tendrán que tener más de 18 años, lavarse las manos, desinfectarse con un chorrillo de alcohol y el tocamiento está limitado a poner las dos manos en sendas bufas y ejercer exactamente dos magreos.

«Nunca pensé que mis tetas podrían contribuir a la sociedad» -dijo también la tal Serina, aunque en mi modesta opinión toda teta hace bien a la sociedad. Menos las de Paquirrín, claro, toda teta femenina, se entiende.

«Es para una buena causa» -dijo una tal Iku Sakuragi, que tampoco sabía quien era pero como su nombre empieza como el de este blog, confieso que la he buscado en google- «Sóbame las tetas, dona dinero… total, ¡nos lo pasamos bien!». Di que si, bonica mía!

La movida empieza a partir de las ocho de la tarde del sábado y está organizado por la fundación japonesa para la prevención del sida. Aunque no pensaba ir (en serio en serio) y como este post era más regulero que ni sé, para compensar he hecho periodismo de investigación buscando a ver si salía donde se celebraba, pero en dos minutos no ha aparecido el asunto y me he cansado.

Ya se podía convertir esto en el próximo Ice Bucket Challenge!! Melonpan Touching Challenge!!

Ala pues!

httpvh://www.youtube.com/watch?v=OZhcWEU-g78

Cómo es vivir en Japón

Bueno, en mi caso al tener un hijo la cosa ha cambiado bastante, digamos que tengo a Japón, a Tokio un poco aparcado de puertas para afuera hasta que Kota crezca un poco más: ni izakayas, ni excursiones, ni prácticamente nada que no sea dar paseicos con él colgado cerca de casa.

Total, que me ha gustado mucho este vídeo que me he encontrado por ahí. Se puede casi sentir lo que se siente viviendo aquí, el abanico de posibilidades que esto tiene: tantas experiencias y lugares por descubrir… dentro vídeo!

httpvh://www.youtube.com/watch?v=qo45iMPqY4s

Chikan

Ese día llovía a mares, creo recordar que fue el segundo tifón al que le dió por pasarse por Tokio a saludar. Esto de los tifones es algo curioso: hace un viento acojonante y llueve en toda dirección excepto la estrictamente vertical para, al día siguiente, hacer un sol del copón y no ver ni una nube asomando.

A no ser que quisiese acabar pedaleando en la punta de la Sky Tree, mejor aparcar la bici e ir en tren. Y eso que últimamente me he comprado un chubasquero de cuerpo entero y no me rindo con lo de ir en bici ni aunque caiga la de Dios es Cristo. Pero es que ese día caía la de Dios es Cristo y Buda juntos.

Total, que me monté en un tren repleto de gente y traté de hacerme hueco cerca de una de las barras de al lado de la puerta que delimitan los asientos. Allí, justo donde quería ir yo, había un señor mayor con camisa de manga corta y pantalón de traje que se había hecho fuerte con un periódico entre sus manos y los codos apuntando hacia fuera a modo de protección. Tenía pintas de ser más salado que un cubo de mierda, así que no pensaba yo acercarme demasiado pero en estas que mucha más gente entró en el vagón y empujón a empujón di con mis riñones contra uno de sus codos colocados expresamente a tal efecto. Noté que no doblaba el brazo, que estaba haciendo fuerza para poder tener su espacio periodístico intacto mientras el resto nos apelotábamos unos contra otros cada vez más. Aparte de lo injusto de la situación, de que un rascayú quisiese leer el periódico en un vagón repleto de gente, me estaba haciendo daño así que le aparté el codo de una hostia con el mío y aproveché la inercia para empujarle con el culo haciéndole ceder el espacio que no se había ganado con su cara de palo. El viejo gruñió algo mientras al cerrar el periódico le daba en la cabeza, supongo que sin querer, a la chica que estaba sentada delante. Yo me giré más, le miré directamente a los ojos y le volví a empujar con la cadera haciéndole ir todavía más para allá. Ahí viendo que la cosa era adrede y con cierta expresión de sorpresa por la cara del que tenía delante, ahí ya si, ya se calló y apechugó.

Al de dos o tres estaciones y por el trasiego de ir y venir de pasajeros, el vagón seguía repleto, pero una chica de mediana edad coincidió que se colocó entre el viejo cascarrabias y yo. Era una chica menuda, bastante más baja que cualquiera de nosotros dos, tampoco vestía de manera especial, no destacaba de ninguna de las maneras. Pero el viejo asqueroso le echó el ojo enseguida. Aunque había oído muchas historias, era la primera vez que presenciaba algo semejante y supe que era así porque se le veían las intenciones desde lejos. Se metió una mano en el bolsillo y empezó, nervioso, mirando aquí y allá, a acercarse cada vez más a ella hasta que su cabeza quedó justo por encima del escote de la chiquilla, escote que no dejaba de mirar mientras se movía su mano dentro del pantalón.

Yo flipaba.

La chica se daba cuenta y hacía por alejarse, acercándose cada vez más a mi, aunque tampoco había demasiado margen con tantísima gente, claro. El viejales entonces se puso detrás de ella visiblemente dispuesto a frotar la cebolleta y sé que lo consigue cuando saca la mano que tenía tan ocupada dentro del bolsillo. Ahí, justo en ese momento fue cuando acabé de decidir que le iba a meter una hostia pasase lo que pasase y fui a por él pero entonces el tren llegó a la siguiente estación, la chica aprovechó el movimiento de gente para cambiarse de sitio y el chikan frustrado, nervioso, se dispuso a bajar del tren medio empalmado y con la mayor cara de salido asqueroso que he visto yo en mi vida.

Pero para salir tenía que pasar por delante de mi y al hacerlo le pegué una patada en la espinilla con toda la fuerza de la que fui capaz dado el escaso recorrido que conseguí desarrollar debido a tener a tanta gente cerca. Le dolió, lo sé porque se dio la vuelta con cara de espanto. Entonces me miró, yo le señalé con la vista a la chica, el la miró, me volvió a mirar y sin decir nada salió corriendo del vagón como alma que lleva el diablo.

Ella esperó un tiempo prudencial y a su vez en silencio salió también en la misma estación justo antes de que las puertas del tren se cerrasen. Quise decirle que esperase un poco, que fuese hasta la siguiente estación y volviese, pero lo cierto es que no creo que entre ellos se hubiesen visto las caras, así que daba igual, supongo.

Es la primera vez en más de ocho años que veo algo semejante, pero comentando la jugada me han dicho amigas y compañeras de trabajo que no es tan raro aunque con el gentío muchas veces no queda muy claro si es o no adrede, si va con intenciones o simplemente son roces casuales sin remedio.

Yo lo que si tengo claro es que como le vuelva a ver al viejo asqueroso, cuya cara no consigo olvidar, tampoco dudaré en actuar pero esta vez será mucho antes.

Mis reglas

No es la primera vez que le doy vueltas a lo de que no voy a durar para siempre, pero nunca había sido tan consciente hasta ahora. Sé que el convertirme en padre ha tenido mucho que ver; no es que Kota me haya jubilado de repente, pero si me ha hecho ver que voy ya por cierta parte del camino y que los kilómetros que quedan no serán muchos más, en el mejor de los casos, de los andados ya.

Es por esto que he decidido, más si cabe, aprovechar al máximo el tiempo que me quede.

No creo que precisamente yo haya sido el ejemplo perfecto de como desperdiciar los días ya que prácticamente no he parado quieto nunca: desde trabajar en un periódico con doce años hasta las camisetas de ikusuki pasando por dar clases de Karate, escribir un libro, maratones, capoeira… ni sé ya. Pero sí que he decidido dar un paso más y tomar cartas en el asunto para que la versión del Toscano que se levantará por las mañanas dentro de unos años sea la mejor posible como resultado de lo que haga hoy.

Paso a paso uno se va dando cuenta de qué es lo que nos ayuda a que los kilómetros siguientes sean más fáciles de recorrer y sobretodo lo contrario. Un ejemplo: yo tengo unas resacas horrorosas, no os podéis hacer a la idea de cuanto. Es algo de familia, no me pasa solo a mi, por cierto. Los días de resaca son días perdidos completamente: no puedo hacer nada, no se puede contar conmigo para nada desde por la mañana hasta por la noche y eso, teniendo un crío en casa, considero, ahora, que es algo inadmisible.

Así que con esta nueva coyuntura, la de ser padre casi cuarentón, he diseñado un plan, una serie de reglas desde hoy aquí escritas por las que se ha de regir, en la medida de lo posible, mi vida a partir de ahora. Vayamos por el principio:

No beber alcohol, tratar de que sea cero

Hace tres o quizás cuatro fines de semana llovía muchísimo así que nos dimos tregua en casa y yo me dediqué a cocinar porque me encanta cocinar. Libro de Arguiñano en mano y como mandan los cánones, me puse al lío con un par de latas de cerveza pululando entre pelar patatas y picar cebollas. Concretamente me bebí tres latas de medio litro cada una en un espacio de unas cinco o seis horas entre cocinar, comer y después recoger el asunto. Fue un poco más que otras veces, pero no me parece demasiado… pues bien, al día siguiente tuve una de las peores resacas que recuerdo. Esto fue un domingo, así que el lunes fue imposible que fuese a trabajar y además coincidió con un problema familiar ante el que no pude estar a la altura.
Es un ejemplo extremo, no siempre pasa, pero si por ejemplo me bebo una sola cerveza, al día siguiente noto que estoy más cansado, con más sueño, menos bien. Se acabó, es hora de lidiar con el asunto: si no tolero el alcohol, es hora de limitarlo al máximo o dejarlo completamente, está claro que es dañino para mi en mayor medida que para la mayoría de gente que conozco, no me merece la pena.

Mens sana

Es imprescindible mantenerse activo el máximo posible y no solo físicamente. Retomo mi afición por dibujar y me tomo más en serio el estudio del japonés en el que voy contrarreloj: para cuando Kota empiece a escribir kanjis en la escuela, yo me los tengo que saber todos ya, y de paso según vaya creciendo y pasando de cursos, ya seré capaz de cogerle los libros de texto y saber qué están estudiando por si hace falta echarle una mano con los deberes. Aunque con Kota hablo en castellano, después de ocho años aquí ya tengo un nivel de japonés más o menos decente, pero nunca pararé hasta que hable como uno más. ペネケのお母さんにうんちします!

Corpore sano

Tengo 37 años, tendré 38 dentro de un mes y pico. Cuando Kota tenga 12 o 13 años, yo tendré 50. El domingo vi a un padre de más o menos esa edad jugando con su hijo que tendría también esos 12 o 13 años de los que hablo. Jugaban con un balón de futbito en un parque. Bueno, concretamente jugaba el chaval porque el padre tenía una pedazo de panza que lo único que podía hacer era devolver torpemente la pelota de una patada si le caía cerca, si no, el hijo tenía que ir a buscársela porque no era capaz prácticamente ni de moverse. Si quiero hacer cosas como llevarme a mi hijo al monte o simplemente a dar una vuelta en bici, no debo descuidarme nunca desde ya. Seguramente ni proponiéndomelo me pondría como el Sancho Panza este, pero si a Kota le da por hacer Karate, debo poder, a mis cincuenta, de ser capaz de poder entrenar con el todos los combates o los katas que hagan falta. Quien dice Karate dice salir a correr una tarde sin que haya demasiada diferencia de nivel: en la maratón de Tokyo vi a un padre corriendo con su hijo hasta el final y sentí mucha envidia y admiración.

Manducare

Aquí si que se me está yendo la pinza. Estoy comiendo movidas que no creeríais.

Este es mi menú típico de entre semana:

– Desayuno: té verde y un plátano antes de los 15km en bici hasta la ofi
– Desayuno segunda parte: un tazón de copos de avena y semillas de Chía después de la clase de crossfit
– Tentempié dos horas después: un puñado de almendras crudas, sin tostar
– Comida: un par de apios crudos cortados que venden en bolsas aquí y otro té verde
– Tentempié 2: una manzana antes de los 15km en bici de vuelta, a estas alturas ya me habré bebido cinco o seis tés verdes
– Cena: lo que Chiaki tenga a bien preparar más un smoothie con movidas como hojas de kale, maca, semillas de lino o cáñamo, moras, fresas, arándanos, asari, aguacate, aceite de coco… todo lo que he leído por ahí que es sano.

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Es decir: exceptuando la cena de Chiaki, que está cojonuda por cierto, lo que como es aburrido, sin sabor, absurdo, totalmente un disparate. Pero forma parte de mi plan de ponerme todo lo en forma que pueda mientras sigo tratando de bajar el porcentaje de grasa corporal a una cifra. A la razón de estar a la altura cuando Kota (y sus hermanos y hermanas, que le hemos pillado el truco ya y esto no se para aquí) crezcan, le añado la posibilidad de un nuevo y potencial currelo a base de presentarme a audiciones. El hecho de ser extranjero te da muchos puntos para aparecer en anuncios o de extra en series, si le sumo que chapurreo japonés, que soy capaz de dar patadas vistosas gracias al Karate y que tengo bastante agilidad, creo que tener un cuerpo bien definido me puede abrir alguna puerta alternativa al rascatecleo. Me cogieron en una pero no pude ir, es decir: es una alternativa real y muy posible.

Además, si en 38 años no me han ingresado nunca en ningún hospital, que no pase porque tenga el colesterol o movidas de tres siglas de la sangre altos. Que lo máximo que pille sean, como hasta ahora, resfriados.

El café está desterrado de por vida: me da ardores y si me bebo más de un par en el mismo día acabo con un ligero dolor de cabeza que suele durar hasta la mañana siguiente. No quiero, además, ser el típico que dice eso de «hasta que no me tomo un café no soy persona», es una dependencia a la que no me quiero someter más porque no me da la gana.

No meter a mi familia en mis locuras

Esto que suena a la doble vida de Mr. White significa que Chiaki no tiene porque comer apios porque yo coma apios, ni siquiera verme comer apios. Es decir: los fines de semana, el tiempo que estoy con ellos soy una persona «normal»; salimos a comer fuera comida normal, no llevo en la mochila un batido de proteínas ni nada por el estilo y si se tercia zamparnos dos pizzas viendo una peli y de postre media tarta de chocolate con un café, se tercia. Tampoco hago movidas como que si vamos a Shibuya de compras, ellos van en tren y yo en bici o historias así. El tiempo con ellos es mi bien más preciado y lo disfruto a tope rompiendo las toscareglas que solo tienen que liarme la vida a mi solo.

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Ni que decir tiene que el ordenador o el iPhone no se toca mientras estoy con ellos, no hay cosa que me inspire más pena que ver a unos padres dándole ahí al iPhone sin hacerle ni puto caso a sus hijos, y es algo que veo todos los días sin excepción.

Así que de siete días que tiene la semana, cinco los dedico a cuidarme el máximo posible empollando, haciendo ejercicio, quizás demasiado, comiendo limpio y en definitiva haciendo que los días de oficina, que son mayoría, jueguen a mi favor en la batalla por ser la mejor versión del Tosca cincuentón.

Veremos como sale la cosa. Nos vemos en diez años, Marty McFlys.

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Paseos

Aquella mañana, como todas desde hace casi nueve meses, nos despertamos ya apenas sobresaltados por los llantos de Kota. Llora haciendo mucho ruido, asegurándose, quizás, de que no está solo y al confirmarlo en brazos de uno de los dos, entonces ya si, ya se calla. O no, dependerá del día. Pero lo que es seguro es que no se vuelve a dormir porque para él ya es hora de empezar su rutina, de hacer sus cosas, esas que se toma tan a pecho, que son tan importantes como gesticular sin sentido alguno o gatear a toda velocidad hacia allá riendo o llorando para volver de nuevo acá llorando o riendo. A veces juraría haberle visto hacer ambas a la vez.

Todo mecido al vaivén de sus destiempos.

Ya habla, ya dice mamá y papá aunque no creo yo que sepa lo que significa. Ayer su madre era la planta del salón y su padre Messi que salía en la tele; raro es que Chiaki no se llame papápa, con acento en la segunda a, veinte veces al día. Eso que se lleva, al menos, porque a mi últimamente me llama intercalando “tás” y algo parecido a pedorretas.

Nuestros fines de semana, bueno, nuestros fines de semana… en realidad toda nuestra vida, todo, absolutamente todo gira en torno a lo que a Kota le de por hacer en cada momento. Es nuestro hijo, un bebé de tres veces tres meses que no puede hacer nada de lo aburrido por sí mismo, porque reír, ya te digo yo que se ríe él solito. Pero eso tan aburrido de comer e incluso dormir por su cuenta no lo lleva muy allá. Ahí si, ahí ya tenemos que meter baza nosotros; nunca he logrado entender porque cuando tiene sueño en vez de dormirse sin más, le da por llorar. Sería curioso que nosotros los adultos hiciésemos lo mismo. Hasta, sniff, buaaaaaaaa, hasta mañana, buaaaaaa… y así hasta que alguien nos coja en brazos haciendo de sponsor de nuestros sueños y pesadillas.

El fin de semana pasado fuimos como siempre que no llueve a dar una vuelta. Si podemos evitarlo no cogemos el tren, preferimos darnos nuestros paseos cerca de la estación y ya vamos descubriendo los restaurantes de la zona, de nuestra zona. Aquí va a crecer Kota, de casualidad, de rebote porque lo elegimos nosotros más o menos a voleo como mis padres eligieron Zalla en su día: ellos porque había un buen trabajo cerca, porque coincidió que se podía comprar un piso, nosotros porque fue el mejor lugar de los cuatro o cinco que visitamos a contrarreloj antes de que Chiaki diese a luz. Espero no habernos equivocado y que a Kota le guste Sengawa tanto como a mi Zalla, con que lo eche de menos la mitad cuando se vaya, yo ya me doy por satisfecho.

Y en esta zona, ya nuestra zona, nos vamos haciendo hueco: concretamente nuestro hueco, el de los dos; el de los tres.

En Tokyo cada estación es algo así como una ciudad independiente, sentimiento que se acentúa y diría que hasta se transmuta en pueblo cuanto más lejos se encuentre uno de barrios del centro como Shibuya o Shinjuku. Esto en Sengawa significa que siempre que va uno al mismo restaurante, está siempre el mismo cocinero aunque a veces se turnen los camareros, que el cartero que te trae los paquetes a casa tenga que ser o el de gafas o el calvo y que el guardia de seguridad del centro comercial salude a Kota todas las veces que pasamos por delante. Es una sensación amable, humana, quizás entrañable la de conocernos entre nosotros, la de que haya cierta estabilidad y coherencia dentro del disparate que es esta ciudad donde hay tanta gente que a veces es difícil no sentir diferentes niveles desde turbación hasta miedo cuando uno camina por el centro.

Aquel día volvimos al restaurante de Soba los tres, el que queda al lado de la única tienda de chucherías que conozco de todo Tokyo. Yo me pedí, por primera vez, un curry udón. Al de dos o tres sorbidas de fideos, Kota ya se tenía ganada a la señora de enfrente. Era mayor, aunque no demasiado; no tenía apenas arrugas, yo apostaría por que tuviese cinco años más de los que yo pensé, así que échale que diez por cinco cincuenta. No paraba de hacerle cucamonas a Kota, concretamente aquella de taparse la cara con las dos manos y después destaparse de repente con algo parecido a un “güaa” y Kota, que no se suele aburrir nunca, no paraba de descojonarse a carcajada limpia cada vez. Una, en concreto, fue muy escandalosa y me pilló a mitad con lo que a poco más se me sale medio fideo por la nariz del susto. Y de reír, claro, porque no puedo evitar hacer lo mismo que hace mi hijo la mayoría de las veces.

La señora pasó por nuestro lado con la cuenta en la mano dispuesta a pagar, pero se paró y estuvo un rato hablando con nosotros de lo que se suele terciar: la edad, de donde es el padre, si habla ya o tiene dientes… y acabó, como casi siempre pasa también, con un “qué ojos tan grandes tiene, cómo se nota que es half”. Es curioso esto de half; es evidente que no tiene ningún matiz despectivo, al contrario, pero me sigue sorprendiendo la facilidad con la que un desconocido se cruza contigo, le pega un codazo al que tiene al lado y le dice a gritos: “mira, un half!!, me kurikuri!!”. No me molesta, porque es cierto: mi hijo es mitad de Saitama y mitad de las Encartaciones, pero no me acaban de gustar las etiquetas. Aunque al fin y al cabo si a Kota le da igual, da igual. Y a Kota le suele dar todo igual, cucamonas mediante.

Hicimos después la ronda de costumbre por entre un GAP, un Uniqlo, la cafetería de los pancakes y la tetería de la anciana de casi la esquina y finalmente acabamos comprándole, de nuevo, un crepe al chico que tiene el mini autobús aparcado al lado del supermercado del centro.

– ¿Qué?, ¿dando un paseete? anda que no hace hoy bueno ni nada
– Pues si pero menudo caloraco
– Por cierto, que no os lo he dicho, pero que van a restaurar el edificio y me echan de aquí, que con los andamios no cabe la furgoneta.
– ¿Eh!!!? ¿Qué dices?, eso no puede ser, ¿y nuestro crepe de los sábados por la tarde? ¿y qué vamos a hacer?
– Jajaja, pues tendréis que veniros al oeste de Tokyo que es donde seguramente me vaya, que esto me pilla bastante lejos de casa
– Mecagüen la mar salada. Kota, a ti ni te ha dado tiempo a probarlos
– Mirad, hacemos una cosa, como voy a estar todavía por aquí un par de semanas más y todavía no lo sé seguro, pasaros antes de nuevo y os confirmo donde estaré. No hace falta que vayáis hasta allí porque ya os digo que a menos de una hora de aquí no voy a estar, pero cuando Kota crezca llevádmele aunque sea un día, que le hago uno especial, y a vosotros también que os voy a echar de menos.

Allí, en ese preciso momento es cuando me di cuenta. El señor de la crepería con el que trabamos amistad a base de pequeñas charletas entre bolas de helado y trocitos de chocolate, nos contó que se iba de allí y de repente sentí pena por alguien que no conocía en absoluto unos meses antes. De repente fui consciente de que había comprado una casa donde iba a vivir quizás lo que me quedase de vida, que allí en mi nuevo “pueblo” ya había hecho ciertas amistades, que tenía mis hábitos, mis lugares.

Que no había hecho sino empezar a echar raíces.

«Por fin» pensé. Y me sorprendí, y mucho, de haberlo hecho.


Fogones Lejanos

Hacía un frío que pelaba cuando se hizo este programa, jajaja, jodo que biruji y que perrenque, que me acuerdo que salí de casa y tres o cuatro veces pensé en darme la vuelta, meterme en la bañera y mandar a tomar cuscús al mundo. Pero como soy un tipo decente y me tocaba a mi llevar el pan, pues cumplí como mandan los cánones. En fin, total, que resulta que los de la tele querían venirse a grabar una clase de cocina de las que damos y nosotros ¿pues como íbamos a estar?, encantados de la vida lerela. Encima es que siempre que nos juntamos aquí el tío Chiqui, el primo Lorco y un servidor nos echamos unas risas bonicas del tó, así que tampoco es que ese día hiciésemos nada especial: solo lo de siempre, que no es poco.

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El sitio si que era diferente, el restaurante Gaudí de Yoyogi nos prestó las instalaciones durante casi una mañana entera, gesto que nunca agradeceremos lo suficiente. Y allí pues nos dedicamos a lo nuestro: hacer que todo el mundo esté a gusto, que disfrute, que se rían y se lo pasen lo mejor posible a la vez que aprenden a cocinar algún que otro plato de los nuestros. Aquella vez no nos complicamos demasiado y tiramos por el camino del medio: una tortilla de patatas de las de toda la vida, de las que mi madre prepara mejor que cualquiera de las vuestras y seguramente la vuestra mejor que cualquiera de las otras madres del mundo.

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Y después Misaki, nuestra estrella invitada, que además es un amigo de los que da gustete ver porque en la vida le he visto yo sin llevar puesta la cara esa de majete que tiene, jodé que tío más simpático que siempre dispuesto a todo, y mira que le liamos, ¿eh?. Bueno, que se me va y se me va y algún día no me volverá. Que el caso es que Misaki después nos cocinó allí mismo su creación estrella con la que ganó un concurso de cocina española en Tokio, el pintxo fusión por escelencia: Takoyaki de tortilla de patatas.

Fíjate lo que son las cosas que comentando la jugada con el Chiqui coincidimos en lo mismo: si es que lo que se ve es como es, como son las clases, ha salido un programa totalmente fiel a la realidad: la gente riéndose, cocinando y disfrutando casi casi tanto como nosotros… ni la bota del Guille faltó!!…

Si si, tenéis razón, que me emociono y le doy a la lengua cosa fina!! mejor me callo ya y pongo el cacho del programa en el que salimos nosotros, ojo mamá que salgo en la tele!!!

El programa entero se puede ver aquí:

Ah! y gracias a los de la tele!! por supuesto!!

:ikugracias: :ungusto: :ikugracias:
:triki:

Las hojas de Ikea

Más de mil descargas del #ikulibro !! mola el asunto, ojalá que de tanta gente que se lo ha bajado se lo lean la mitad, yo ya me conformaría, eh!?!?!. Por cierto, que como me han dicho unos cuantos, ahí he puesto un enlace a la derecha para que me invitéis a una cerveza si os ha gustado! a vuestra salud me la enchufo!

:gambiters:

Bueno, total pascual, que venía yo a hablar de las hojas de Ikea. El caso es que no me acababa yo de decidir por la oferta de trabajo que me hicieron en la empresa en la que estoy ahora y mi jefe me mandaba emails para tratar de acabar de convencerme. Entre otras cosas, me dijo que tenía un presupuesto de 300.000 yenes para comprarme el equipo que me diese la gana para trabajar: ordenador, pantalla, cualquier gadget que se me antojase… siempre que entrase dentro del presupuesto, cualquier cosa. No fue lo que me acabó de decidir, pero si que me pareció que una empresa que hace eso tiene pintas de ser un sitio salao.

El primer día, nada más llegar, me contaron en una sala lo típico que te cuentan en tu primer día de horarios, normas y demás historiejas y al entrar a la oficina vi que la mitad de los programadores tenían una pedazo de hojaca verde puesta encima de su mesa. No era la primera vez que la veía, en un par de empresas donde hice entrevistas ya lo estaban usando también. Es un trastaco aparatoso que llama la atención y cuando me puse a montar mi equipo, me dijeron que si quería una. Jaja, estaba deseando!!

Así quedó mi escritorio:

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La hoja en cuestión es de Ikea y se supone que es para decorar habitaciones infantiles, en concreto la cama:

Pero por aquí parece que se ha puesto de moda y se ha reciclado el asunto convirtiéndose en un parasol que evita los reflejos de las fluorescentes y tal y como lo veo yo le da un toque muy muy cachondo a la oficina!!

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Ya el paso siguiente es la tienda de campaña, «the concentration spot» que pusieron ahí para que un tío se aísle ya completamente de la oficina y pueda currar a gusto:

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Yo ahí todavía no me he atrevido a entrar porque si me meto, no salgo en dos horas de la pedazo de siesta que me echo!!

:sobader: