Mi rutina

56

Hace ya más de un año que empecé en la empresa en la que estoy ahora. Nos dedicamos a dar servicio a inmobiliarias… vamos, que no vendemos ni compramos casas nosotros, pero tenemos un sistema para hacer la cosa más fácil tanto a los que quieren comprar como vender sus pisos. Yo, que me gaijineo encima como el que más, resulta que ya he comprado y vendido un piso aquí y también una casa de dos pisos, que es donde vivo ahora.

La movida es que hay mucho papeleo y mucha historia de los años de la enka para estos trámites. Hasta hace no mucho, esto funcionaba a base de panfletos que te iban mandando por correo convencional con la distribución de las casas y tal, o en el mejor de los casos un PDF que te mandaban por email. Y no veas el cristo para quedar para enseñar la casa, si la vas a vender, o ir a ver tú una… Pues básicamente lo que hacemos nosotros es informatizar todo ese jaleo para que el comprador acceda a su página y vea ahí todo lo que el de la inmobiliaria ha preparado para él: los pisos que le pueden gustar, precios, comparativas y tal.

Explico todo esto para que veáis que en principio suena más aburrido que la hostia, sobre todo si además es en japonés. Pues el caso es que esta es la mejor empresa en la que he estado nunca por muchos motivos. Para empezar es full remoto, como ya he contado más veces. No hay reunión por las mañanas a una hora concreta donde te tienes que inventar lo que vas a hacer y lo que no, que es quizás de las mayores farsas que se hacen en las empresas de informática. Cualquier jefe medio normal sabe qué tareas hay que hacer y qué está haciendo cada persona, no hace falta andar con estas chorradas.

En fin, que una vez sabido todo esto, paso a contar cómo es mi rutina ahora que prácticamente no puedo salir a dar paseos ni hacer mucha cosa.

Suelo despertarme pronto, raro será que sobre las seis de la mañana no esté ya en pie. Procuro no tomar café porque me da ardores, así que me hago mi cancarro de té verde y me dedico a ver las noticias. Antes las leía por Twitter, pero como es un cienagal inmundo, ahora solo entro para bichear a un par de paisanos que viven por aquí y que me proporcionan ese gustico que da la ascopena de ver las mierdas que ponen. Poco más o menos que son los dueños de Tokio, vaya dos fantasmas, no hay por donde cogerlos, pero qué gustico me da leerles, no puedo dejar de hacerlo.

Después paso al Meneame, donde no leo de las noticias más que los titulares y los comentarios destacados, ahí me lo paso guay también, vaya algarabas tú. Y últimamente me paso por Reddit también, donde suelo ver qué se cuece en grupos relacionados con Japón y juegos retro y tal, que cuando tengo un ratejo suelo darle al Kung-Fu Master o al Rygar y todos esos de mi infancia.

También miro si hay algún pedido nuevo del libro o alguna reseña y suelo repasar todos los comentarios del blog y en las redes  y así. Es curioso que últimamente en TikTok, por alguna razón, me llegan muchos más que en otros sitios. Youtube suele pasar mucho de mi ojete y donde se mueve la mandanga es en Instagram ahora. No gano un duro, pero me lo paso guay, que es de lo que se trata al final, supongo.

Mi hijo mayor suele estar ya en pie sobre las siete, pero tampoco hay que preocuparse mucho: se prepara su desayuno y tal… poca falta le hacemos ya, aunque siempre salgo a despedirle aprovechando que vivimos en casa propia, como he dicho por ahí. Salgo en pijama a decirle adiós hasta que dobla la esquina.

A mi hija hay que hacerle todo prácticamente y raro será que no prepare alguna, pero bueno, está en la edad. También es verdad que nos reímos mucho con ella que es más payasa que yo, lo que ya es decir.

Sobre las ocho y media la llevamos a la guardería. Si llueve, voy yo con el coche y si no, la lleva su madre en la bici de batería esa que tiene asiento para los críos detrás. Eso es un invento de la hostia, os lo digo ya, cómo tira en las cuestas, tú. También es verdad que son carísimas y ya vamos por la segunda, que la otra se descuajaringó entera. Esta la usamos todos los días, aunque a partir de abril, que mi hija empieza la escuela e irá andando, dejaremos de usarla tanto, supongo.

Total, que sobre las nueve me suelo quedar solo en casa. La mayoría de las veces cojo la bici y voy al gimnasio. Es curioso porque en bici podría tirarme horas y horas y no me duele nada la cadera y, como no puedo parar quieto, no es raro que esté por ahí dando vueltas. Después del gimnasio voy al supermercado, donde compro siempre lo mismo: ensalada, pescado, tofu y natto. Luego siempre cae algo más, claro, pero esencialmente esa es la movida. Pago en la caja esa que te haces tú todo, más que nada porque es más rápido, y para casa que me vuelvo.

Como he dicho, no hay una reunión matutina que preparar ni nada parecido, así que decido yo cuándo empiezo a currar, siempre sabiendo que tendré que seguir ahí hasta nueve horas después (8 + la de comer). Si ese día estoy animado, hago un vídeo para Instagram de estos de los influmierders o leo un cacho del libro o escribo un poco más del nuevo libro. Si no, enchufo el Fortnite y me tiro mi buena hora ahí perdiendo el tiempo.

Ya sobre las once suelo estar currando. Ahora se hace todo con IA, o bueno, nosotros lo hacemos así. Yo no me fiaba un pelo, pero he de reconocer que cada vez funciona mejor, ya prácticamente no programo nada “a pelo”, me dedico a pedirle movidas. Normalmente llevo dos o tres tareas a la vez y las suelo sacar rápido, más que nada porque escribo rápido. Es curioso que mucha gente de mi empresa ya ni escribe: tienen otra IA de estas de hablarle al ordenador que te reconoce la voz y ya ni teclean ni nada. Está cambiando la movida mucho. Yo lo de hablar ahí solo me parece ridiculísimo de momento, pero vete tú a saber. Lo que está claro es que IA para todo: para programar, otra IA para revisar lo que ha programado la primera, otra IA para que pruebe todo…

A mediodía antes me daba un paseo hasta el konbini a ver qué había o simplemente por andar si hace buen tiempo. Ahora me dedico a preparar la habitación de mi hija donde curraré a partir de mayo después de la operación. De momento tengo mesa, silla, internet en la planta baja también… no sé si necesitaré aire acondicionado. También estoy pensando en comprarme una nevera pequeña para mis ensaladas y mis yogures y tal, y probablemente una tetera de estas eléctricas para hacerme mis tés y mis mates.

Estoy acojonado, ya lo dije ayer, pero es cierto. Probablemente salga todo bien, pero hay noches que casi no duermo.

Bueno, sobre las tres y pico viene mi hijo de la escuela, que suele parar poco en casa porque se pira siempre a jugar a casa de algún amigo o a algún parque. Después viene mi hija de la guardería y me prepara copos de avena. Esto es gracioso porque me vio una vez echar en un cuenco proteína en polvo, semillas de chía, cúrcuma… vamos, todas las mierdas estas que dicen que son buenas, y le pareció divertido andar ahí mezclando historias y ahora me lo prepara ella y así echamos ese rato juntos.

Kota suele tener alguna actividad por la tarde: las clases de español online con la mejor profesora del mundo, anda que no ha espabilado ahí, también va a tenis y a clases de gimnasia. Si es fuera y como es de noche a mí me da cosa que vaya y vuelva solo, así que le acompaño siempre y me quedo a ver la clase. Lo de gimnasia mola mucho: hacen el pino, dan volteretas… Kota es de los más avanzados de la clase. Siempre tengo ese sentimiento de orgullo pero también de envidia y nostalgia infinita. Yo siempre he sido de los más ágiles de todos mis amigos. ¿Volverá a ser la historia parecida con la prótesis? Igual mejor ir olvidándose.

Y a la noche cenamos todos juntos viendo la tele. Si me preguntas a mí, la tele japonesa es absurda completamente, pero de vez en cuando dan algo curioso. Me suelen gustar mucho los programas estos que enseñan pueblos por ahí perdidos de Japón y también sigo ahora bastante las noticias para ver qué se le ocurre a la Takaichi para putearnos más o que vuelvan a salir gaijines disfrazados de moñecos en karts por Shibuya dando toda la grima mientras entrevistan a japoneses quejándose de esa mierda.

Por la noche en invierno nos solemos bañar, que aquí es fácil preparar la movida: le das a un botón y fuera, es todo automático. Y después a dormir, que yo para las nueve y media o así tengo ya un sueño de la hostia, así de mayor estoy. Mi hijo duerme en su habitación, claro, ya va a su bola completamente, pero es muy buen chaval, aunque todos los días me pida que le compre un iPhone y yo me niegue y la tengamos liada. Mi hija duerme con nosotros y sus buenas risas nos echamos en ese rato donde nos cuenta algún chisme de la guardería, como lo de que Yuka-chan ha liado alguna otra vez… menudos circos monta esa niña, tú: cuando no está llorando, está pegándole a alguien.

Y en lo que amasamos un par de legañas, pues vuelta a empezar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

:cuner: :ikukeke: :ikurruku: :ikukuko: :ikurruke: :ikukin: :ikukuna: :parriba :pabajo :kiss: :sobader: :insomnier: :bostecer: :ungusto:
:D ;) :yahaaa: :bailongo: :felicianer: :desquiciao: :gusteresque: :descojoner: :vainas: :amosahi: :P :aquiii: :flowers: :paz: :P
:( :vergonzer: :feliciano: :menfadao: :asi-no: :fliper: :flipader: :llorera: :ikullorer: :pirao: :espabilacopon: :otiaya: :palizero: :ostiejas: :nunchakero: :siono: :romeo: :secretico: :posna: :gambiters: :coleguicas: :comillo: :olakease: :cocinicas: :arrozico: :linchamiento: :pirader:
:viejuno: :cebolleter: :pelao: :flipanderer: :rascatecler: :osleo: :rabincher: :pedocuete: :hecho: :wink: :noseyo: :trato: :blblbl: :disimuler: :gambi: :ahivalaotia: :peneke: :gustico: :pliebre: :copon: :gatostiable: :ikugracias: :bythesegao: :regulero: :ojetepalinvierno: :porsaquil: :partytime: :maremia: :censurer: :goku: :triki: :ikufantasma: :estudier: :chiqui: :tasmanier: :almohading: :yoda: :mierdacas: :foreveralone: